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imagina: te reúnes con armin para leer libros que a él le encantan.

...

La muchacha (c/c) caminaba tranquilamente por el campamento siendo acompañada por Sasha, quien tenía su brazo entrelazado con el de (n) mientras le hablaba sobre la broma en la que Jean cayó ayer por la tarde, hecha por ella y Connie, y de la que casi todos se rieron.

—Que mal que no la pudiste ver, (n), te hubiera dolido el estómago de tanto reír. —se carcajeó escandalosamente. —Oh, fue en serio gracioso. —Dice, quitando unas pequeñas lágrimas de sus ojos. Tragó saliva y suspiró. —¿Dónde andabas ayer por la tarde que no te vi? Olvidé preguntarte.

—Ah, bueno... Pues, estuve ese tiempo con Armin detrás de la cabaña de los chicos, me estaba mostrando un libro interesante. —Se encoge de hombros ligeramente. —Tenías que ver sus ojos al brillar, Sasha, eran verdaderamente mágicos. —Se sonrojó fuertemente y suelta un suspiro risueño. —Se veía muy feliz contándome sobre todo lo que el libro contenía y yo era feliz viéndolo de esa manera. —Sonríe y su sonrojo se expande por toda su cara.

Haber visto a Armin de aquella forma fue algo que nunca iba a olvidar, fue un privilegio y se sentía afortunada de presenciar toda esa emoción plasmada en su rostro angelical.

—Y nos prometimos algo.

—¿Ah, sí? ¿Qué cosa? —le pregunta curiosa.

—Que nos mantendríamos con vida para poder llegar al mar. —Su sonrisa se ensancha al recordar su promesa. —Y ver su hermoso color y toda su extensión. Cuando llegue ese día, besaré a Armin como nunca lo he hecho y le diré cuanto lo amo.

—(n), estás muy enamorada de él, lo veo claramente y es lindo. —le sonríe a su amiga y le da unas suaves palmaditas en la cabeza.

—Ah, sí. —susurró y refrescó sus labios con saliva. —Como sea, debo ir con Armin. Nos vemos, Sasha. —se soltó del agarre de Sasha y comenzó a correr hacia donde, se supone, debe estar su novio esperándola con un nuevo libro en mano.

Mientras tanto, el chico rubio sentando en el suelo, leía con mucha atención cada párrafo que el libro contenía, siendo absorbido por maravillas escritas en papel con tinta, sin estar pendiente de lo que en su alrededor ocurría. Leer libros ha sido la actividad favorita de Armin desde que era un niño, el estante que su difunto abuelo poseía con tantos libros era lo que más amaba, cada uno fue un tipo de escape, la mayoría siendo informáticos, dándole mucha sabiduría al muchacho.

—Armin. —sus oídos escucharon la linda voz de su novia, causando que toda esa atención que ponía en las páginas con tinta se centrara ahora en (n). —¿Iniciaste el libro sin mi? —Se colocó junto a él y Armin tragó saliva, asintiendo con la cabeza.

—Lo lamento, fue imposible no abrirlo y leerlo. —se sonroja avergonzado, sin verla a los ojos. —Pero puedo ir al principio para leerlo contigo.

—No, no te preocupes, continúa, sólo ve hablándome de lo que trata. —le sonríe tiernamente a Armin y el sonrojo en el rostro de él se notó aún más, provocando que la muchacha soltara unas cuantas risitas. —Eres muy bonito, cariño. —Depositó un beso en su mejilla y eso hizo que los nervios del rubio salieran a las luz. Sus manos comenzaron a temblar ligeramente y su corazón se aceleró.

Era asombroso el hecho de que (n) causara eso en él con tan solo un beso en la mejilla.

—De acuerdo, voy a continuar. —Balbuceó y luego aclaró un poco su garganta, colocando casi toda su atención en la página por la que se había quedado.

Comenzó a hablar, diciéndole de que trataba el libro en sus manos mientras que ella lo observaba a la cara por si ese brillo volvía aparecer. No quería perderselo por nada en el mundo, ver los ojos de Armin brillar con tanta intensidad causaba que los ojos de (n) también lo hicieran y eso debía catalogarse como algo sorprendente mágico.

—¿(n)?

—¿Sí?

—¿Puedo pedirte algo? —preguntó, girando su cabeza hacia ella.

—¿Quieres que deje de mirarte?

—N-no. —traga saliva. —Es tierno que me mires así. —coloca una pequeña sonrisa en sus labios y la (c/c) se sonrojó por esto. —Yo quería pedirte... Si tu puedes, mmm, si tu puedes acariciar mi cabello. —jadeó, teniendo ganas de desaparecer de la faz de la tierra. Se sentía más que avergonzado.

En cambio, la muchacha pudo sentir ese flechazo en su corazón. Su novio era tan tierno, todo un lindo ángel que no merecía existir en este mundo y ella lo tenía justo en la palma de su mano y aún no lo sabía por completo. Que afortunada era, de tantas muchachas en el campamento, ese bonito ángel de ojos azules y cabello rubio se fijó en ella y se enamoró de cada una de sus cualidades y defectos. (n) había ganado un tesoro inigualable y estaba feliz por eso.

—Ok, acuéstate en mi regazo y te daré todo el cariño que quieras, cielo. —sorpresivamente le besó los labios y Armin simplemente sonrió avergonzado, dejándole un besito a (n) en su mejilla.

Recostó su cabeza en el regazo de ella y cerró los ojos por un momento, respirando hondo para continuar con la lectura. La fémina inició a darle cariño al cabello de Armin, escuchando atentamente cada palabra que de la boca de él salía, sonriendo, deseando en su mente tener más momentos así de relajantes junto al chico que amaba. Por otro lado, Armin se sentía en el cielo, podía parecer concentrado en lo que estaba plasmado en papel, pero realmente ponía su atención a cada caricia que su novia le brindaba, deseando poder estar toda una vida así junto a ella.

Y entonces dejó de leer y cerró el libro, viendo ahora a la chica de sus sueños, a su hermosa diosa que lograba enloquecerlo con una sonrisa. Oh, estaba tan enamorada de ella y de todo lo que podía hacer. La amaba como nunca amó a nadie y siempre se lo mostraba día a día con cualquier cosa.

—¿Te gusta?

—S-sí, mucho. —responde. —Gracias.

—No debes mencionarlo, me encanta acariciar tu cabello, es una de mis actividades favoritas. —se inclina a él y deja un besito en su frente. —Besarte es la primera en mi lista.

Los cinco sentidos de Armin dejaron de funcionar después de oír aquello. En cualquier momento su corazón saldría de su pecho.

𝘢𝘳𝘮𝘪𝘯 𝘢𝘳𝘭𝘦𝘳𝘵 , 𝘰𝘯𝘦 𝘴𝘩𝘰𝘵𝘴Donde viven las historias. Descúbrelo ahora