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imagina: armin se siente mal por la muerte de eren y por no haber hecho absolutamente nada, así que le dices palabras que logran aliviarlo.

...

Luego de haber visto a algunos compañeros ser devorados por titanes anormales, (n) y lo que quedaba de su escuadra, estaban escondidos dentro de un edificio mediano en buen estado, ocultos de los titanes. Suspiró cansada y afligida, se sentó en el piso y miró a su alrededor, algunos estaban llorando y otros vomitando, ver aquellas escenas los habían traumado y ella no era la excepción, pero ahora sólo estaba concentrada en cómo se encontraba Armin. Esperaba que aún siguiera vivo y en buen estado.

—Debemos salir de aquí rápido o nos comerán. —Dijo, viendo por la ventana para ver si pasaba algún titán.

—¿Estás loca? ¡Si salimos es seguro que nos comerán! —Exclamó, lleno de pánico. —No vamos a salir de aquí.

—Vamos chicos, tenemos que salir, no nos quedaremos aquí hasta que nos salven... Si es que logran hacerlo. —murmuró esto último, poniéndose de pie. —Ustedes pueden quedarse aquí, realmente no me importa, yo me iré.

Estaba mintiendo, si le importaba lo que pasará con sus amigos.

—(n), se acabará el gas de tu equipo de maniobras, no salgas.

—Lo sé, pero si encuentro a un superior podré irme con él y si se me agota el gas, él podra llevarme en su espalda —sonrió nerviosa, esperando que se cumpliera lo que había dicho—. Sólo quiero salir de aquí, necesito ver a Armin, necesito saber si está bien. Nos vemos chicos. —Abrió la ventana y salió por ésta, columpiandose por los aires, viendo si por algún lado veía a otra escuadra cerca, y así fue.

Feliz, fue hacia donde sus amigos, justo entonces el gas de sus contenedores se acabó y cayó derecho al techo, golpeándose la cabeza, llamando la atención de todos.

—Auch. —Jadeó, adolorida.

—¡(n)! —Exclamó Sasha acercándose a su amiga para darle un abrazo y ella jadeó con dolor. —Creí que te habían devorado.

—Sa-sasha, me alegro que estes bien. —Sonrió feliz. —¿sabes dónde está Armin? —cuestionó al momento de separarse de ella.

—Sí, por allá. —señaló con el dedo en la dirección en donde el rubio estaba.

(n) se sorprendió al verlo tan traumado, parecía estar en otro mundo, probablemente también vio morir a sus compañeros. Se levantó con ayuda de la castaña y caminó a pasos lentos hacia su novio. Estando frente a armin, se agachó y puso su mano en el hombro de él, trayendo al chico a la horrible realidad.

—¿(n)?

—Hola, ¿Cómo te encuentras? —lo veía con ojos preocupados y él chilló, sus ojos comenzaron a cristalizarse y luego soltó lágrimas, preocupando más a su chica. —Armin... —Susurró, triste por el estado de su novio.

—¡Todos murieron, (n)! ¡Los titanes los devoraron y ellos gritaban pidiendo ayuda! ¡No pude hacer nada, no pude ayudarlos, fui un inútil! —exclamó, enojado consigo mismo por ser un inútil y triste porque sus amigos habían muerto. —Eren murió por mi culpa, se sacrificó para que yo viviera. —Chilló, aferrándose a ella.

Suspiró, se sentía mal por Armin. El chico realmente estaba afectado, se notaba con facilidad, y cómo no, si perdió a su mejor amigo para siempre. Ella necesitaba calmarlo lo más rápido posible, pero no sabía como, jamás fue buena consolando el dolor y tristeza de alguien, ni siquiera la de ella misma, pero haría su mayor esfuerzo para hacer sentir mejor a Armin.

—Armin, por favor, no seas malo contigo mismo... No eres un inútil, te considero el chico más inteligente de todos. —sonrió nerviosa, apartandolo de su cuerpo para que la mirará a los ojos. —Eren te salvo porque vio algo en ti, probablemente pensó que la humanidad te necesitaba y por eso se sacrificó para que siguieras con vida. —Posó ambas de sus manos a las mejillas de él, aprentando su rostro cubierto de lágrimas, haciéndolo ver adorable. —Eres totalmente increíble, no vuelvas a ser cruel contigo mismo —besó los labios de él y sonrió en medio del beso. Lo abrazó y susurró tiernas palabras que hicieron volver llorar a su novio. —Le agradezco a Eren que te haya salvado... Estoy en deuda con él por salvar mi felicidad. —Luego de un rato dándole un reconfortante abrazo, él pudo lograr encontrar calma, gracias a ella, su pedazo de cielo. —¿Estás mejor?

—S-sí, gra—

Lo volvió a besar en los labios, no quería escuchar que le agradeciera, no tenía porque hacerlo. Acarició sus mejillas con sus pulgares y le dio un último beso en la frente.

—No agradezcas nada, estoy satisfecha con que te haya ayudado a sentir mejor. —se sentó a su lado y suspiró abatida.

—¿Tu te encuentres bien? —Preguntó preocupado.

—Sí, sólo... Estoy cansada —soltó una risa nerviosa para luego colocar una mueca extraña. —Quiero... Quiero que esto termine, no quiero ser comida por un titán y quiero que mis compañeros dejen de ser comidos por titanes... Me duele la cabeza y creo que tengo un pequeño desgarre en alguno de mis dedos... Pero creo estar bien —cerró sus ojos por un momento y al abrirlos, se encontró con Armin estando frente a ella, mirándola con ojos suaves, con una pequeña sonrisa en sus labios y mejillas coloradas de carmín, parecía un bonito ángel caído del cielo y ella era la afortunada en tenerlo.

—Yo... yo no sé como ayudar a las personas a sentirse bi-bien... Pero —Respiró hondo, calmando los pocos nervios que tenía—, quiero hacerte sentir bien como lo hiciste conmi—

—Armin, ya me estás ayudando, me haces sentir bien con tu simple presencia, no tienes que decir palabras de más... Yo estoy bien si estás conmigo. —sonrió de lado, amable. —¿Me das un besito en mi dedo herido? —Alzó ambas manos.

—¿Cu-cuál es? —se volvió tímido.

—No lo sé —rió divertida—. Así que tendrás que besarlos todos.

Y así lo hizo, besó cada dedo hasta encontrar el herido, el meñique, quizás se lo lastimó al caer en el techo, fue un golpe muy duro después de todo, pero ya era lo menos que le importaba.

—Gracias —Dijeron al unísono para luego reír bajo y sonrojarse uno más que el otro.

—Te dije que no me dieras las gracias.

—Me veía en la obligación de hacerlo por lo de antes, aunque no quisieras oírlo, así que gracias por ayudarme.

—También agradezco que sigas a mi lado, te amo, Armin.

𝘢𝘳𝘮𝘪𝘯 𝘢𝘳𝘭𝘦𝘳𝘵 , 𝘰𝘯𝘦 𝘴𝘩𝘰𝘵𝘴Donde viven las historias. Descúbrelo ahora