Reencuentro

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Amanece poco a poco en la ciudad de San Petersburgo. Una mañana tranquila, en frío yace por toda la manzana, la ciudad se veía resplandeciente, repleta de nieve blanca, tan blanca como las nubes, el olor a tierra mojada por la nieve que se derrite por ratos, y el sol asomándose por el gran ventanal que acompaña a Rusia.

Otra mañana mas para aquella mujer, no había día que la pusiera contenta, el sentir el calor del sol rozándole los pies la ponía de malas, ama el frío tanto como los cafés cargados, así que cuando abrió los ojos y se percato de que despertó, apago la alarma que reposaba sobre el buró que resonaba, se puso al pie de la cama y se coloco sus pantuflas, refunfuño y se apresuro a desayunar, pues era lo que la ayudaba a calmar el mal humor que traía.

Aquella casa que habitaba, constaba de 4 habitaciones, 1 de invitados, cada una con un baño privado, una sala de juegos, cocina con comedor grandes, una enorme sala, estacionamiento con seguridad, 2 pisos y 1 sótano, gimnasio, biblioteca con escritorio y una alberca junto a su jardín, en fin, una mansión para ella sola.

Y aunque la idea de despertar todos los días y tener tanto espacio para ella suene bien, la soledad la hacia sentir vacía y triste, cada mañana era un martirio y un dolor, pues al abrir los ojos no había nadie a su lado, ni sus hermanos que compartieron una infancia cálida y bonita que, se fueron alejando con los años después de la muerte de su padre.

Los ojos que resplandecían de esperanza y optimismo se fueron apagando y haciéndose oscuros y fríos, sin un "alguien" que la comprendiera o que la amara como tanto ella quería, y así, el dolor se fue convirtiendo en odio y rencor, no podía perdonar ni olvidar a aquellos que le arrebataron a su padre y su infancia, el único quien veía por ella y la cuidaba tanto como ella sentía merecerlo. Y a pesar de que tenia tanto odio en su corazón, aun quedaba algo de compasión, felicidad y amor, pero aunque intentara realizar las cosas que le daban una felicidad momentánea, nada le llenaba el vacío que estaba dentro de la misma, extrañaba el calor de una familia, pensaba en el "si tuviera hijos", los amaría y cuidaría tanto como pudiera, serian su mayor tesoro. Pero esos deseos se derrumbaban, pues sabia que nadie estaría con alguien como ella, nadie la conocía tanto como sus hermanos.

Cuando termino de desayunar, se paro y lavo sus trastes, el agua fría le congelaba las manos, eso la ponía feliz, saber que invierno empezaba y las fechas se acercaban, le sacaba una sonrisa, recordaba las navidades junto a su familia, estaban llenas de color, las lucecitas resplandecían mucho para una niña de 10 años, y, aunque su infancia fue muy dura, ella la recordaba como algo bonito, un recuerdo de esos nostálgicos que deseaba volver a vivir. Al termino de lavar los platos y sartenes, subió las escaleras para volver a su habitación y bañarse para ir a trabajar, pero algo la interrumpió durante dicha acción. Así sonando el timbre de la puerta.

-Mh?- Volteo a ver hacia la puerta, ve como una carta entra por debajo de la misma, y los pasos de la persona que toco el timbre, se alejan, así que baja de nuevo para ver de que se trata.

-Supongo que es del trabajo- Dijo con una voz medio cansada mientras abre la carta.

Al momento de abrirla y leer la fecha y lugar de donde venían, no quiso seguir leyendo, pues ya sabia que se trataba de USA, siempre molestando y haciéndole el día mas pesado a Rusia, ella sabia que el Estadounidense solo le hablaba por conveniencia a sus negocios y beneficios. Por los rumores se sabia que ese hombre no le importaba el sentir de los demás con el fin de conseguir sus caprichos, sin embargo, decidió darle una oportunidad, pues la curiosidad le invadía, y empezó a leer...

Los Ángeles, California - 2 diciembre 2021

Querida Rusia

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⏰ Last updated: Dec 24, 2025 ⏰

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