Uno.

83 11 0
                                        

La luz del sol se filtraba por los pequeños huecos de la cortina desgastada en la ventana. Abrí mis ojos con cautela, acostumbrándome poco a poco a aquel resplandor débil que atravesaba la tela ajada. Debía ser muy temprano en la mañana, pero la claridad que entraba no tenía la fuerza de los amaneceres plenos: se veía tenue, difusa, casi gris. El aire húmedo que impregnaba la habitación anticipaba lo inevitable: iba a ser un día de lluvia.

Me sentía cansada, más bien agotada. El cuerpo entero me pesaba como si tuviera cadenas atadas a cada extremidad. Ayer había sido un día horrendo para mí. No había tenido descanso: limpiar, cocinar, coser... tareas interminables que parecían multiplicarse sin sentido. Y para mi desgracia, no lo había hecho lo suficientemente bien.

—Maldita bastarda... maldigo el día en el que te traje aquí —murmuró Raúl entre dientes, con esa voz áspera que siempre me erizaba la piel.

El olor a alcohol lo rodeaba como un manto. Escupió en mi rostro y yo, temblando, intenté cubrirme con el brazo.

—Limpia hasta que todo quede impecable, lame el suelo si es necesario, y luego cose la ropa que te traje —ordenó con dureza, antes de sellar sus palabras con una bofetada seca que me hizo arder la mejilla.

Por eso estaba tan agotada. Mis dedos, enrojecidos y llenos de pequeñas heridas, ardían como brasas. La espalda me dolía de tanto encorvarme sobre la tela, y los párpados me pesaban de sueño.

Raúl me trajo aquí cuando era apenas una niña. Siempre me repetía que me había rescatado de una muerte segura. Mis recuerdos de aquella época eran confusos, fragmentados como vidrios rotos: fuego, gritos, humo sofocante, y él, cargándome en brazos mientras se alejaba de aquel infierno. Nunca supe si aquello era verdad o solo una mentira para que me sintiera en deuda con él. Cuando crecí y me animé a preguntar, lo único que obtuve fue un golpe o un "cállate y agradece".

Raúl bebía. Tal vez demasiado. Había noches en que caía inconsciente sobre la mesa, con la botella aún apretada entre los dedos. Yo sabía que algo lo atormentaba, porque a veces murmuraba cosas extrañas en sueños, nombres que no conocía. Pero en su estado de vigilia era pura paranoia: no me dejaba acercarme al bosque, no salía de la casa durante el día, y solo se aventuraba al pueblo cuando necesitaba más alcohol o encargos para que yo cosiera.

La casa, la huerta y las gallinas eran mi mundo. Cosía sin descanso para que el maldito tuviera dinero con qué emborracharse. Whisky, ron, cerveza... no le hacía asco a nada.

Pocas veces me dirigía la palabra. Solo para darme órdenes o castigarme. Un trabajo mal hecho, una golpiza. Una comida insípida, otra golpiza.

Pero si lograba hacer un trabajo increíble, entonces, y solo entonces, me premiaba con algo: un libro viejo o harapos para improvisar ropa.

Así aprendí a leer. Empecé con una pequeña biblia raída, casi ilegible en algunas páginas. Después me atreví a otros textos: filosofía, ciencia... y cuentos de hadas, esos que hablaban de princesas encerradas en torres y de príncipes que las rescataban. Al leerlos, suspiraba. Mi vida no era la mejor, pero leer la mejoraba un poco. A veces no estaba aquí, barriendo o cocinando. Estaba bajo el manzano del patio, imaginándome princesa, o valiente exploradora, o científica.

Me levanté adolorida y me acerqué a la ventana de mi habitación. El aire estaba cargado de humedad y un silencio extraño flotaba. Justo en ese momento, un destello atravesó el cielo. Cerré los ojos y, como cuando era niña, deseé con todas mis fuerzas que alguien viniera a rescatarme.

...

El cielo empezaba a oscurecer cuando terminé de quitar los yuyos del huerto. Estaba agotada, pero una chispa de satisfacción me llenaba el pecho: había conseguido suficientes zanahorias para una sopa. Eran grandes, anaranjadas y hermosas. Me sentía orgullosa, porque ese pequeño triunfo era fruto de mi cuidado y esfuerzo.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Dec 03, 2025 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

La leyenda de la Luna y el SolStories to obsess over. Discover now