"Welcome Sidney"

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 “Una hermana no es familia, es tú mejor amiga”

Decía un artículo en la revista “Unión” que se encontraba entre los tantos montones de papeles viejos en el aeropuerto.

— ¿Es necesario que vaya a este viaje? —Bufé dejando a un lado la revista— digo, a Bonnie ni siquiera le ha de dar una pizca de felicidad por que llegue a su apartamento.

—No digas tonterías Melody, tú y tu hermana siempre han sido unidas. A parte ella ha de extrañar los consejos de su única mejor amiga.

—Revire los ojos ante el tonto concepto que mi madre tiene sobre la relación entre ella y yo— si aún tuviéramos siete años le podría decir que nos extrañamos. Pero viendo que con la edad de 19 ni siquiera nos queremos ver en pintura.

—Se que desde su ida a Sídney todo en la casa ha cambiado, aunque lo niegues —me observo y froto mi espalda con su mano. Hice una mueca o más bien un intento de sonrisa.

Pasajeros con destino a Sídney, Australia. Favor de abordar la puerta número 3 con horario de 10:15 de la mañana, gracias y tengan un buen viaje.

—Ese es tu vuelo princesa —mencionó mi papá sujetando una de mis maletas.

Asentí y me levante del asiento. Caminamos unos escasos metros hasta llegar a la puerta indicada.

—Cuídate mucho mi amor, a penas pises suelo australiano nos marcas, por favor —me abrazo mi madre, dejando un beso en mi coronilla.

—Papá prohíbele a mamá seguir viendo los documentales del vuelo MH370, esta ya algo paranoica —susurre dejando un abrazo.

Sólo negó divertido. Suspire y avance hasta una chica rubia muy bonita que recibía los boletos de avión.

—Buen día —saludo la chica, solo sonreí y le di mi boleto— disfrute su vuelo.

—Gracias.

Gire mi cabeza y aún estaba mis padres ahí de pie, observando cómo su segunda hija se despegaba de ellos. Mi madre ya tenía una servilleta en la nariz y desde la distancia mire sus ojos rojos. Hice adiós con la mano y me adentre, hasta llegar al avión.

Al llegar me dio la bienvenida lo que una clase turista puede ofrecerte… bebés llorando amargamente, gordos tosiendo, ancianas malhumoradas y chicos con expansión, será un viaje único.

Enfoque la vista en mis boletos para ver que el asiento 78 me había asignado. Cruzaba los dedos porque me tocara con un ser humano normal, quería que mis ocho horas fueran lo más tranquilas posibles.

—75…76…77…78… —susurre al llegar al lugar correcto. Con cautela baje la cabeza hasta llegar a la cabeza de mi compañero de viaje, y por sorpresa era de un chico que tenía puesto sus cascos. Se ve normal, hasta ahora. Creo que ni se han dado cuenta  de mi presencia.

Subí mi equipaje al compartimiento y el chico aún seguía sumergido en su mundo. El lado que él había escogido era junto al corredor así que me sentaría cerca de la ventanilla. Toque su hombro y el sobresaltado despertó.

—Disculpa si te interrumpí —sonreí— ¿me podrías dar espacio?

No dijo nada y se acomodo bien, para que yo pasara. Me senté con cuidado y en ese momento mis huesos se amoldaron al asiento, exhale.

Los pasajeros comenzaron a abordar, haciendo que el avión se llene y claro el ruido aumente. Copie lo que mi compañero estaba haciendo y coloque mis cascos, dando play a “Not Afraid” de mi hermoso Eminem.

Y de un momento a otro perdí conciencia de mí alrededor.

¿Por qué siempre tengo la barbie fea? —chille haciendo un puchero tierno.

El novio de mi hermana. |L.H| One Shoot.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora