Almíbar era la palabra que buscaba Frisk para referirse al líquido dorado que se utilizaba para suavizar el biscocho antes del relleno. Pero Sans, muy a su pesar, ignoró completamente, añadiendo nata sin montar en su lugar.
Cruzándose de brazos, el esqueleto inspiró una sonrisa orgullosa y puntiaguda hacia ella, un gesto muy claro que decía: Yo estoy cocinando, ergo, yo decido los ingredientes, su alteza. Para ser un guardián de la corona, parecía mucho más un ama de casa que llevaba a cuestas una espada en lugar de un rodillo. Además el delantal con volantes no ayudaba a borrar esa idea de su cabeza.
Cerrando el libro de recetas de su madre, Frisk miró e inspeccionó el pastel con una cuchara, empapándose esta por la superficie.
"Muy bien, admito tenías razón la crema efectivamente humecta el biscocho" Dijo Frisk calmadamente "Cuando la Reina vuelva de su peregrinaje hacia las Ruinas, le encantará saber que el postre que habrá en el banquete lo hiso mi querido guardián, puesto que su hija no es capaz de seguir una simple receta navideña para el budín"
"¿Seguir la receta? ¿Cuál receta?" Las cuencas del esqueleto se abrieron en sorpresa "O-Oh claro, claro. Esa receta." El porte orgulloso era ahora tan solo un recuerdo al tomar el libro que tenía Frisk consigo. Efectivamente el pié de la foto tenía ingredientes que no habían sido añadidos, frutos reemplazados con caramelos y se había saltado el almíbar antes que la nata. "Esta receta es de mi propiedad, una versión nueva de cómo hacerlo. Solo estaba siguiendo la imagen para que quedasen similares, eso es todo"
Por supuesto.
Frisk ocultando el reflejo de duda naciente, probó un poco de la preparación.
Tenía una textura interesante, los aromas quedaban por fuera de lo que se esperaría de algo hecho con harina de trigo, y un sabor difícil de encasillar entre el fresco de los dulces de menta, el anís y el ácido de un pomelo con pimienta. Lo suficiente para hacer desear que no siguiera tocando su lengua.
"Una experiencia en verdad... única" Comentó apresurando sus manos a taparse los labios de alguna manera había que hacer que la comida cambiase de camino de afuera hacia dentro.
"¿E-Eso cree usted?" Las luces dentro de las cuencas de Sans parecían haber ganado viveza, y sus huesudos pómulos blancos a teñirse del color de la ciruela.
El corazón de Frisk redobló dentro de su pecho. El esqueleto pese a ser mucho más bajo y solo un año menor que ella, y más robusto que su detestable hermano mayor Papyrus, tenía ese espíritu encantador y acendrado que nadie más que solo aquellos más cercanos, incluyéndola a ella misma, conocían. Cualidad que a Frisk había categorizado como apta para sus alrededores, y dañina para su cordura.
¿Cualquier alabanza era capaz de hacerlo así de feliz? Su caballero era un ególatra. Pero por más pensamientos de insultos despectivos que pudiera hacer hacia él, no podía evitar que el rubor de sus propias mejillas la delatara.
"No tengo otras palabras que lo describan, mi querido guardián" Dijo, esperando darle un punto final al asunto girándose de espaldas a él "Muy bien, si el postre está listo, ya es momento para mí de ir a cambiarme. La Reina Toriel no tarda en llegar y el banquete en comenzar"
"¿Desea que la acompañe, princesa?" Preguntó Sans casualmente, mientras se quitaba el delantal y lo dejaba colgado en uno de los ganchos junto con el resto.
Frisk detuvo su andar en el marco de la puerta "¿Acompañarme?" Dijo divertida "Estás muy activo este día ¿Quieres ver que hay debajo de mis vestidos?"
Sans finalmente se había percatado de su inocente pero graso error.
"¡¿C-Como puede decir eso?! ¡A-Alguien podría oírla!... S-Su alteza" Avergonzado había bajado la voz para mirar a su alrededor una y otra vez pese a que confirmaba en cada atentado que estaban solos en medio de la cocina.
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Cuando llegue el momento (Swapfell Frans) One-shot
FanfictionFrisk es una princesa amable y manipuladora que deseaba solo una velada divertida en Giftmas, gastándole bromas a su fiel guardia real Sans quien estaba dispuesto a dar hasta su propia cabeza si así ella lo quisiera. Pero las cosas terminan torciénd...
