En aquel entonces estaba estudiando Filología Inglesa y me encantaba. Estaba por mi penúltimo año de la carrera, ya casi terminaba. La verdad es que los dos primeros años me costó adaptarme a la nueva vida de estudiante. Era bastante tímida, y aunque mis padres me habían dicho muchas veces que esta experiencia ayudaría a mi personalidad, yo no lo tenía del todo claro. Nunca les conté como estaba, pensaba que eso les ayudaría a no sentirse culpables - porqué por supuesto, ellos no eran culpables - pero no los quería preocupar.
- Katie, quieres venir a comer este mediodía en la nueva hamburguesería?
Lucy es mi mejor amiga. La conocí los primeros días de clase, en primero de carrera. También era tímida como yo, pero no tan exagerado. Las dos coincidimos al hacer un trabajo, y como teníamos personalidades muy parecidas, congeniamos muy bien. Ya sabes, como aquella amiga que hiciste y que desde aquel día, no os habéis separado nunca.
Lucy es más alta que yo. Tiene el pelo largo (larguísimo), liso y moreno. Le encanta maquillarse y viste muy bien. Muchas veces hasta me ayuda a escoger mi outfit cuando tengo algo importante.
- Tengo que estudiar para el examen de mañana. Y tú también.
- Katie, llevamos toda la semana estudiando. Sabes de sobras que lo llevamos súper bien. Por un rato no pasará nada.
- Bueno, vale. Me apunto. Pero después a estudiar.
Ella es una buena estudiante, aunque no lo parezca. Pero supongo que todos tenemos un límite, y ella, pues lo tienes mucho antes que yo.
A ver, sé lo que estarás pensando. Toda la semana estudiando y cuando me preguntó de ir solo un rato no lo tenía claro. Pues no, no lo tenía claro. El primer semestre no me fueron muy bien las notas, y necesitaba llegar arriba de todo. Siempre he estudiado becada, no tenía suficiente dinero como para pagármelo yo. Y un error, una asignatura suspendida, y la beca se esfumaría.
- ¡Sí! ¡Pesada! - me dijo ella entre risas.
Además de ser mi mejor amiga, tiene la habitación contigua a la mía en la residencia. En el segundo año nos cambiamos de habitación hasta conseguir estar juntas, una la lado de la otra.
La residencia está al lado de nuestro campus. Es un edificio alto de color blanco. La entrada es bastante grande, con una gran puerta de hierro. Una vez pasas la puerta exterior, te encuentras un gran jardín lleno de hierba, árboles y algunas flores. Tiene también cuatro bancos esparcidos por allí. A la derecha, está la cafetería. Es una cafetería exterior donde venden algunos dulces, cafés y almuerzos. Está solo abierta a la hora de almorzar y por las tardes por si quieres pasar la tarde allí. A la derecha está la biblioteca. Nunca he entrado, ya que es muy pequeña y ya estoy acostumbrada a la del campus. Una vez pasas todo el jardín, te encuentras una puerta de cristal que te lleva al vestíbulo. Allí está Dolores, una mujer encantadora. Es la secretaria, conserje y portera de nuestra residencia. Ella solo está por si pasa cualquier cosa que se pueda solucionar al momento, alguna urgencia. Si hay problemas internos que no pueda solucionar ella (aunque son pocos) se destina automáticamente a Wendy, la directora. Y con ella están más personas que forman la directiva.
Una vez pasas su despacho, te encuentras con las escaleras, que te llevan a tres pisos. En el primer piso está el comedor, donde nos sirven las comidas, las duchas, el gimnasio y una sala con mesas y sillas y dos o tres ordenadores. En el segundo y tercer piso están las habitaciones. Enfrente de nuestra residencia, está la de chicos. Sí, sé lo que estarás pensando, año 2021 y aún nos separan por sexos. Es algo que yo no he entendido nunca, a ver, por una parte sí: organización y todo eso, pero, ¿Qué más da?
Salimos de clase y fuimos a la residencia. Allí nos cambiamos tan rápido como pudimos y fuimos a la nueva hamburguesería.
Era un local grande, con las paredes de vidrio, donde se podía ver metros y metros de césped, con una gran piscina y unas tres o cuatro hamacas. Primero era un hotel, pero como no había muchos turistas, lo remodelaron y lo convirtieron en hamburguesería. Al entrar, a mano derecha había una barra de madera blanca, donde te atendían. A la izquierda, había una mesa grande, normalmente se utilizaba para cuando venía un grupo grande y necesitaban silencio (reuniones de negocios, etc). Las mesas eran contiguas, separadas por un cristalito pequeño. Hechas del mismo material que la barra, y que los sofás. Los sofás tenían un cojín negro grande encima, para que no se estuviera incómodo. Aquella era la segunda vez que íbamos, y sin duda, volveríamos a repetir. Estaba todo delicioso.
- Hola, os dejo la carta por aquí - nos dijo una camarera.
- Gracias - decimos nosotras al unísono.
Estuvimos viendo la carta como un cuarto de hora, indecisas. Tantas cosas buenas...
- ¿Lo tenéis ya? - nos dijo un chico.
- No...
- Mira, coged esta si os gusta el queso. Os encantará. Y si os gusta más tradicional, ésta está muy buena.
- Hecho.
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AL FINAL DE TI
Teen Fiction¿Qué se siente cuando todo se termina? Cuando un trozo de ti se va de su mano. Cuando te quita parte de lo que eres, pero a la vez, te da algo en lo que aferrarte. ¿Qué se siente cuando no quieres que se termine pero no puedes hacer nada? Cuando to...
