-¡Maldita sea! ¡Promételo Osamu!- le gritó a todo pulmón al no obtener respuesta, y al ver que el pavimento se acercaba.
-Lo...Lo prometo- le dijo el castaño con las pocas fuerzas que le quedaban.
En un movimiento rápido y habilidoso, agarró uno de los barrotes de seguridad de las ventanas del edificio y se sostuvo de ella. Acto seguido, tomó un impulso lo suficientemente fuerte como para atravesar la ventana de uno de los miles pisos que tenía el edificio de la mafia.
Dazai sintió como los pequeños fragmentos de vidrio le hacían cortadas superficiales en la piel de las mejillas, frente brazos y manos. Ambos cayeron al piso con fuerza, Chuuya había aterrizado sobre el más alto. Los dos mafiosos respiraban con dificultad, Dazai empezaba a recuperar el aliento y su piel recobró su color normal. Por otra parte, el pelinaranja seguía pálido, no podía calmarse, lo que acababa de pasar fue un momento tan fugaz, que su cerebro no podía procesar toda la información.
El castaño enfocó su mirada en el rostro de su agitado compañero, pudo notar pequeñas cortadas en su mejilla derecha, pero no era nada de lo que preocuparse, después de todo no eran profundas.
-Jamás me imagine que saltarías...- le dijo el castaño rompiendo el silencio que se había formado después de estar a unos segundos de la muerte. El más bajo no dijo nada, no podía hablar, sentía que si intentaba hacerlo su voz se quebraría de una manera horrible dejándolo indefenso ante el que yacía en el suelo, así que decidió quedarse callado hasta recuperar su compostura.
En esos minutos de recuperación, el castaño encontró algo en que distraerse. La mirada de Chuuya reflejaba miedo, pero poco a poco ese sentimiento se fue desvaneciendo de los ojos azules de este para ser reemplazada por fastidio y un poco de ira. Pero aun así, aun con todos esos sentimientos reflejados en los ojos del pelinaranja, Dazai siempre los encontraría hermosos, no sabía el porqué, pero no necesitaba saberlo, simplemente le parecía que poseían una belleza irremplazable, y poder mirarla por unos cuantos minutos fue el mayor deleite del de ojos marrones. Pero el momento se vio interrumpido cuando el más bajo lo agarró de los hombros y lo sacudió con fuerza.
- Estas loco o qué?! ¡¿Bastardo porque lo hiciste?! ¡Eres un completo idiota!- le gritó con fuerzas el ojiazul mientras lo sacudía cada vez más rápido. El castaño pudo sentir un dolor agudo en su brazo izquierdo, cuando este fue golpeado contra el piso por los movimientos bruscos del pelinaranja, a lo cual respondió con un suave quejido de dolor haciendo al pelinaranja detenerse y llenarse de más preocupación.
- Lo siento, es mi brazo- le dijo el más alto hacia su compañero, que aún seguía encima de él.
- Te duele? ¿te fracturaste? - le respondió rápidamente el pelinaranja sin quitar su tono de preocupación.
- Eso creo...- le respondió el castaño. - Chuuya tal vez estés cómodo, pero podrías por favor quitarte de encima mío?- este comentario hizo que el más bajo se sonrojara un poco, pero no se movió; en cambio, lo agarró del cuello de la camisa y lo acercó más hacia él.
- No lo vuelvas a hacer- le dijo con firmeza, su compañero pudo notar como su mirada se llenaba de seriedad y tristeza. El castaño soltó unas pequeñas risitas que solo lograron enojar más al pelinaranja.
- Lo digo enserio- le volvió a decir sin perder la compostura, pero su mirada ahora solo mostraba una inmensa tristeza. - Tal vez tu desprecies tu vida, tal vez estés cansado de todo, pero hay gente a la que le importas y no puedes simplemente suicidarte y desaparecer de este mundo dejando atrás a esas personas...- las palabras del pelinaranja conmovieron al de vendas, que en un impulso acercó su mano a la mejilla de su compañero, acariciando con delicadeza las cortadas que tenía en esta.
- Chuuya...yo te importo?- le preguntó el castaño con un tono inocente, a lo que el pelinaranja le respondió con un delicado abrazo, para no lastimar el brazo fracturado del más alto.
- Tal vez...- le dijo en una voz rota, había empezado a llorar, otra vez - Digo, supongo que me importas lo suficiente como para saltar de un edificio para salvarte, estúpido- le dijo mientras se sonreía para sus adentros.
El castaño le acarició el cabello con su mano derecha, jugó un poco con sus cabellos, cosa que tranquilizó un poco al pelinaranja.
- Igual, te sigo odiando- le dijo de repente el más bajo rompiendo el hermoso momento que estaban teniendo, aunque no se alejó de su abrazo. El de vendas solo río, se río de lo estúpido que era Chuuya, de su bipolaridad, de todo. Tal vez el ojiazul era un desastre, era demasiado impulsivo y esto causaba caos y los metía en problemas a ambos; pero a pesar de todo esto, el castaño siempre le tendría un sentimiento guardado en su corazón, un sentimiento que decidió no nombrar, prefería no hacerlo, porque tenía sus propias hipótesis de lo que esa emoción que sentía al ver al pelinaranja era realmente , y si su teoría se confirmaba, se estaría enfrentando cara a cara con uno de los sentimientos más peligroso de este mundo.
No fue un despertar muy agradable para el detective, a decir verdad. Había quedado casi parado en el sofá del departamento del mafioso apenas abrió sus ojos. Era la primera vez que soñaba algo así, bueno, que recordaba ese momento en sus sueños. Era lindo, pero el castaño no podía sentirse más apenado por haberse tirado de aquel edificio, la verdad solo era un adolescente, y ahora que lo recordaba como adulto, le parecía tonto. Pero, a decir verdad, desde ese día la actitud del de vendas había cambiado, no había dejado de tener esa mirada oscura y malvada, no había dejado de molestar a Chuuya, y tampoco dejó de utilizar el odio para ocultarse de sus sentimientos por este. Pero había dejado de desear morir de verdad, obviamente no fue de inmediato, pero el ex mafioso reconocía que, si no hubiera pasado nada ese día, su determinación por morir seguiría estando presente en sus años adultos. Jamás lo admitiría en voz alta, pero llegó un momento en el que ya no deseaba morir realmente; solo empezaba a bromear, y se quedaban como eso, bromas.
El castaño sintió que el sueño se le había esfumado, especialmente cuando minutos después de su no tan agradable despertar se había escuchado un gruñido de fastidio desde la habitación del dueño del departamento. Teniendo esto último como excusa, el castaño se levantó, dobló las sábanas y las acomodo encima del sofá, y luego se dirigió a la habitación de Chuuya.
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Holis
Otra vez vengo aquí con un sueño.
Perdónenme pero pues es que me gustan :D
Esta vez era el turno de Dazai.
Derechos al respectivo autor de la imagen :3
Gracias por leer y por su apoyo :3 es bastante valioso.
Supongo que no tengo nada mas que decir, ya me voy y pues actualizo la próxima semana.
Bye
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No me sueltes ~~~~(bsd, Soukoku)
Fanfiction"Del amor al odio hay un solo paso", es algo que muchos dicen por ahí. Pero que pasa cuando tienes miedo a abrir tu corazón a la persona incorrecta? Reemplazarlo por el odio fue la opción por la que opto Chuuya Nakahara, lo que el no sabia es que ne...
Capitulo 4
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