Una historia nueva cada capítulo para las parejas de Boku no Hero Academia / My Hero Academia.
[Los fanarts utilizados en este libro no me pertenecen].
Bakugou se ve obligado a afrontar sus peores miedos para volverse un mejor héroe y parece no poder conllevarlo muy bien.
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Hoy en la Academia UA los alumnos de la clase 1-A tenían una práctica fuera de lo común.
Normalmente para ver cómo actúan bajo presión y hacerles sentir que están viviendo una situación en donde sus vidas peligran, tienen varios lugares con los equipamientos perfectos pero en esos sitios los daños deben mantenerse controlados para que nadie pueda morir allí mismo, cosa que no les pasará cuando se vuelvan héroes profesionales.
Ahora que estaban listos para afrontar este tipo de situaciones, el dilema erradicaba en cómo hacer que afronten un rescate riesgoso o un desastre natural que pareciera real sin que su vida peligre, pues aún siguen entrenando después de todo.
Entonces se recurrió a tecnología de último modelo, que no era difícil de conseguir para una academia de tal calibre.
La idea consistía en poner a los estudiantes en una simulación que se vería sumamente real, sentirían dolor dentro de esta si se herían pero sus cuerpos reales estarían en perfecto estado, podrían entrenar su mente de esta forma.
Los entrenamientos físicos eran sumamente necesarios pero también debían tener sus mentes listas para lo que realmente supone ir a una misión de alto riesgo, así que aquí estaban.
Podrían jugar con sus mentes y así prepararlos para lo peor pues que sean capaces de conllevarlo era algo que necesitaban sin duda.
Bakugou en lo personal no creía que fuera necesario, estaba seguro de estar 100% preparado para todo y prefería los entrenamientos prácticos pues estos eran en la vida real, no le veía el sentido a hacerlo en una simulación y no quería perderse de ninguna práctica física, de cualquier forma no es como si un simple entrenamiento cualquiera fuera a ponerlo en aprietos.
No sabía que la simulación se sentiría como el mundo real, ni entendía cuánto jugarían con su mente. Pero bueno, lo descubriría con el tiempo.
Cuando iba a tener su primer simulación, Aizawa-Sensei le hizo sentarse en una silla extraña reclinada. Había unas cuantas máquinas por aquí y por allá, nada demasiado raro, y le puso un aparato alrededor de la cabeza.
—Muy bien, Bakugou, no te preocupes, estaré viendo todo desde aquí y manejando la simulación por si algo se sale de control. Se sentirá real pero debes recordar que no lo es —explica con serenidad el mayor.