"Esa fue la última vez que ambos se abrazaron, la última vez que ambos se hablaron, la última vez que ambos se vieron."
O eso había creído Yoongi hasta entonces.
Su vida había cambiado mucho en los últimos dos meses. Se sentía completamente distinto. Después de la boda de Jungkook, a quien había amado desde la infancia, pensó que lo mejor sería tomar distancia. Mucha distancia.
Fue por eso que desde semanas antes de la fecha del gran acontecimiento, había estado preparando silenciosamente su escape. Nadie conocía de su paradero además de su familia y Hoseok, quien era su mejor amigo, y no iba a ocultarle algo como eso.
Siempre quiso vivir en Japón. Y lo consideró aún más cuando se enteró de que podía trasladarse en su empleo hasta ahí. Llegó a Tokyo con el corazón y las ilusiones rotas, creyendo que así podría distraerse de todos esos sentimientos horribles que lo habían acompañado prácticamente toda su vida. Se sentía sucio por amar y desear a alguien que no le pertenecía. Y creyó que alejándose de él su corazón sanaría y sus sentimientos desaparecerían.
Había cambiado su número de teléfono también, para evitar que lo buscaran. No quería encontrarse con mensajes de Jungkook por la madrugada cuando necesitara que alguien fuera a recogerlo del trabajo, o que lo llamara cuando se peleara con su ahora esposo.
Porque Jungkook lo hacía. Siempre lo llamaba a él.
Todo el tiempo se preguntó porqué insistía tanto con pedirle ayuda a él, si tenían otros cinco amigos para poder apoyarlo. Era cruel. Pero no podía culparlo. Yoongi nunca le había confesado lo mucho que le dolía escuchar sobre las discusiones que tenía con su pareja. Nunca le dijo lo que pensaba cada que lo oía quejarse.
Los recuerdos llegaban de la nada, atormentándolo una y otra vez.
—¡Y él...— el Jungkook de dos años atrás estaba mordiendo con fuerza su labio inferior, mientras se aferraba a la camisa de su hyung.— no ha dejado de decirme que no soy suficiente! ¡Siempre sale con sus amigos tan... guapos, altos y adinerados! ¡Y yo solamente lloro como un niño porque no sé que hacer! ¿Qué me falta, Yoongi? Dime qué necesito para ser como ellos... para tener su atención siempre. Para que me ame adecuadamente y no solo a ratos.
Siempre quiso decirle que lo mandara a la mierda. Que él lo amaba. Que lo amaba todo el tiempo y no solo a ratos. Quería que su mirada fuera suficiente para que él comprendiera lo mucho que lo adoraba. Que quería ser él por quien despertara cada día, y no aquel chico que claramente no sabía lo que tenía enfrente.
Dejó de pensar y respiró hondo tomando un puño de papas fritas, llevándolas a su boca, masticando ruidosamente. Esa semana tendría el apartamento para él solo pues su compañera había salido de viaje a su país natal.
Él en realidad había cambiado, bastante. En vez de salir a conocer, se la había pasado pudriéndose dentro de ese apartamento que compartía con una adorable chica china llamada Yuqi. Siempre pensó que sería mejor si estaba con alguien extranjero al igual que él, fue una suerte que Yuqi estuviera buscando un compañero de piso.
La chica había sido testigo de como en vez de avanzar, retrocedía. Había llegado como un chico maravilloso, radiante y con una sonrisa impecable, deseoso por sentir y ver cosas nuevas. Pero Yoongi ya no era el mismo. Solamente pasaba del trabajo a su casa y viceversa, aunque algo bueno podía decir.
El alejarse de Jungkook estaba funcionando.
O eso creyó.
Así como creyó que no volvería a verlo, lo cual era la principal razón de sus pocas ganas. A pesar de que no pudiera darse cuenta.
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Toma mi mano » Yoonkook.
FanfictionContinuación de "No llores, hyung". 140820 Alice 2K20 •Fluff.
