Abrí los ojos con pesar; no reconocía dónde estaba ni cómo había llegado a ese lugar. Cada músculo de mi cuerpo dolía, estaba completamente inmóvil. Cerré los ojos, intentando recordar qué demonios había sucedido, y entonces llegaron de golpe las imágenes:
Zetsu Negro revelando las verdaderas intenciones del Tsukuyomi Infinito, el inmenso poder que de la nada mi cuerpo comenzó a absorber, la sensación de fracaso y desesperación de aquel momento.
-¿¡Fui engañado!? -mi cabeza latía con fuerza. No podía creer que todo por lo que dediqué tantos años encerrado en esa maldita cueva fuera una trampa, un engaño... Ya no tenía otro motivo que esperar nuevamente la muerte.
Recostado en el frío y húmedo suelo, veía pasar mis recuerdos: errores, momentos oscuros, decisiones que me arrojaron a lo que soy ahora. Toda mi vida pasó frente a mis ojos. Sabía que este era el fin; podía sentirlo. La muerte esperaba paciente, lista para recibir mi último suspiro.
Lo miré... Él estaba a unos metros, arrodillado, conteniendo una especie de invocación. Se puso en pie y caminó hacia mí con la cabeza baja. Sentía un dolor profundo en el pecho, como si estrujaran mi corazón. Mientras avanzaba, recordé todos los buenos momentos que compartimos. Si tan solo las cosas hubieran sido diferentes... Nuestros sueños no eran tan distintos: ambos buscábamos proteger la aldea y evitar más pérdidas innecesarias. Después de nuestra última pelea, mi objetivo había cambiado: otra manera de obtener la paz mediante un genjutsu poderoso. Nada podía fallar. Pero no... ahora no quedaba nada.
-Madara... -dijo Hashirama, casi sin voz, mientras se acercaba con un aura que reflejaba su propia tristeza. Podía notar la nostalgia y el dolor en su mirada.
-¿Por qué? Dime... ¿en qué fallé? -volteé el rostro para no mirarlo. Sabía perfectamente mis errores, pero aún no procesaba todo lo que había pasado.
-Madara, no puedes crear un mundo de paz basado en el odio -dijo bajando la mirada un instante. Suspiró y se sentó a mi lado, en posición de flor de loto-. No te juzgaré por tus acciones pasadas; siempre supe que tus intenciones fueron nobles. Hubieras sido un excelente Hokage -sonrió, posando su mano sobre mi hombro-. A pesar de todo, siempre fuiste como un hermano para mí.
Quedé sin palabras. De todo lo que podría esperar escuchar de Él, esas palabras eran lo último que imaginaría.
-Hermano... -susurré, y por primera vez en mucho tiempo, sonreí levemente. Comprendí finalmente lo que significaba un mundo de paz.
-Tiene que ser una maldita broma... -reí amargamente. Decepción y tristeza dominaban mi mente. La muerte seguía cerca, esperando pacientemente.
Hashirama permanecía junto a mí, mirándome con tristeza, acompañándome en mi miseria. Volteé a verlo y noté cómo la invocación que lo había regresado a la vida desaparecía.
-Hasta pronto... Madara. -Esas fueron sus últimas palabras antes de desvanecerse.
De nuevo me hallaba solo, como había estado siempre: completamente solo.
---
Me encontraba en un lugar extraño, desconocido, pero por alguna razón me sentía cómodo. La oscuridad era casi total. Caminé unos metros, sintiéndome perdido, hasta que escuché una voz.
-Te he observado por un largo tiempo -dijo una voz ronca mientras se acercaba. Lo miré: era un hombre mayor, de aspecto extraño, con una luz verde brillante emanando de él.
-¿Quién eres y qué haces aquí? -pregunté con evidente molestia. Nunca me gustaron este tipo de juegos, y su presencia me inquietaba.
-Soy Hagoromo Ōtsutsuki, el Sabio de los Seis Caminos -dijo mirándome a los ojos. Un escalofrío recorrió cada célula de mi cuerpo, y él notó mi asombro. Prosiguió-:
La mayor parte de tu vida la pasaste sumergido en la oscuridad. La maldición del odio se apoderó de tus decisiones, llevándote por un camino de errores y destrucción. Sé que hubo ocasiones en las que dudaste si valía la pena, pero algo dentro de ti era más fuerte que tu voluntad, y sucumbías ante la sed de sangre...
Ahora te contaré la historia de tus ancestros, y en ella encontrarás respuestas a las preguntas que por años te atormentaron. Comenzaré por cómo tu clan y tu familia moldearon tu destino, y cómo esos eventos llegaron hasta ti.
Escuché atento, incapaz de creer todo lo que oía. Era como un rompecabezas armándose frente a mis ojos. Hablamos durante un largo rato; le conté mi vida desde mi perspectiva, todo lo que había guardado solo para mí. Sus palabras despertaron en mí una faceta desconocida: una luz de esperanza. Sentí la necesidad de compensar mis errores, aunque dudaba que fuera posible.
-Si aceptas, también tendrás que asumir las consecuencias: pagar por tus actos y usar tus habilidades para el bien de la aldea -dijo posando su mano sobre mi hombro. Estaba seguro de mi decisión, aunque algo me hacía pensar.
-Bien, aceptaré las consecuencias. Pero... ¿quién te asegura que no me matarán en cuanto me vean? -lo miré a los ojos. Sonrió y asintió.
-No lo harán. Es mi voluntad que esta sea tu segunda oportunidad.
YOU ARE READING
Me enamoré de un Cerezo (Corrigiendo Ortografia)
FanfictionDespués de la cuarta guerra ninja Uchiha Madara logro sobrevivir y fue llevado a Konoha para cumplir una larga condena. Al pasar los dias se enamora de una linda doctora con hermosos ojos jade y cabello rosa ,la cual logro cautivar su duro corazón U...
