Capítulo 1

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En el pasillo solo se podía escuchar el golpe de los tacones de Jasmine, quien con mucha determinación, justo como su madre le había enseñado en este mismo lugar. Una vez enfrente de la oficina de su madre, ella tomo una bocanada de aire, mentalizándose de que al pasar esa puerta cualquier cosa podía pasar. 

—Tú puedes, Jasmine —se hablo a si misma en voz baja. 

Sin más, toco la gran puerta enfrente de ella, escuchando un "pase" de respuesta. Jasmine abrió la puerta de la oficina y se sintió como si fuera transportada en el tiempo. Todo estaba igual que hace años atrás, Sofía seguía teniendo su escritorio en el medio de todo el lugar, la luz tenue y un montón de fotos familiares en todas las paredes.

—Finalmente llegas, Jasmine —dijo su madre, levantándose del mueble que tenía en el balcón —. Ser puntual no es lo tuyo, ¿no? 

No tenía ni cinco minutos allí y ya esta regañándome, pensó Jasmine. Ella camino hacía el balcón, donde tenía una vista parcial de Mary Dew y se paró al lado de su madre, apoyándose en el barandal de vidrio, mirando a su madre con sus brazos cruzados. 

—Pero estoy aquí —declaro Jasmine, completamente seria —. ¿Qué quieres?

Sofía se volteo a ver a su hija con una sonrisa ladeada, ella no había olvidado lo rebelde que podía ser Jasmine. A Sofía le parecía que los años afuera de Mary Dew le habían sentado muy bien a su hija, su cabello estaba completamente negro, su rostro mucho más estilizado y su aspecto era impecable, justo como el de alguien de la alta sociedad. Nadie podría adivinar que ella venia de Mary Dew. 

—¿Ni un hola, Jasmine? —contesto su madre —. ¿Así tratas a las personas en Nueva York? 

Jasmine tampoco olvidaba lo manipuladora que podía llegar a ser su madre, quien se veía de la misma manera que desde que tiene memoria. Esa belleza y físico caribeño que la caracterizaba, heredada de un padre ausente no era fácil de olvidar. Eso sin contar todos los tratamientos que se había realizado a través de su vida con el objetivo de mantener esa juventud eterna.

—No me hagas perder tiempo, mamá —replico Jasmine —. Vine porque tienes algo mío y lo quiero de vuelta. 

Sofía pestaño varias veces, fingiendo pensar que era lo que Jasmine hablaba, solo para irritar a la pelinegra. 

—¿Hablas de esto? —pregunto ella, sacando una carpeta. 

La vista de Jasmine se fue hacia la carpeta marrón de evidencias que tenía el nombre de la pelinegra a un lado. En un impulso intento quitarle la carpeta de las manos de su madre, sin embargo, ella fue más rápida y la saco del alcance de Jasmine. 

—Necesito un favor tuyo primero —confeso Sofía, con una sonrisa burlona. 

Jasmine soltó un suspiro. 

—No me esperaba otra cosa de ti —dijo Jasmine —. ¿Qué quieres? 

—Necesito la llave de la oficina de Welfare, quiero ver unos archivos —explico Sofía, cruzándose de brazos. 

La pelinegra alzó una ceja, impresionada de lo que Sofía le estaba pidiendo.

—¿Me hiciste venir desde Nueva York para una llave? —pregunto ella, con un tono incrédulo.

—Sí.

—¡Pídesela tú! —dijo Jasmine —. ¿No trabajan juntos? 

Sofía rodo sus ojos, no podía creer que Jasmine le estuviera haciendo una pregunta tan estúpida. 

—¿No crees que ya se la pedí, Jasmine? —habló ella, con un tono irritado —. Se supone que los dos tenemos que tener la llave, él y yo deberíamos de ser los únicos que téngannos esa llave, pero, Welfare se la decidió darle mi llave a su hijo y la quiero de vuelta. 

Mary DewWhere stories live. Discover now