Wooyoung y Yunho se encontraban fuera del aeropuerto revisando un gran mapa que mostraba toda la ciudad. Tal vez había un pequeño detalle que no habían planeado antes de tomar el primer vuelo de Corea a Japón: el paradero de San.

—¡Ah, es inútil! Se supone que debería ser una gran empresa que diga Choi y algo pero todo está en japonés, debí haber aceptado los cursos de japonés extraescolares que mi mamá quiso que tomara—murmuró el más alto fastidiado de ver letras que ni siquiera conocía.

—Espera, ¿acaso ni siquiera sabes cómo se llama la empresa de los Choi?

Jeong solo río nervioso y recibió otro golpe en el hombro, ya hasta le dolía.

—Bien, hagamos esto —propuso el pelinegro —. Veamos los alrededores por separado, ya seas tú o yo tenemos que encontrar al menos una de las dos sucursales que están aquí, si encontramos algo nos llamamos y si no tenemos éxito, nos vemos en el hotel en cinco horas, ¿de acuerdo?

Yunho asintió y se separaron. Jung comenzó a buscar desesperadamente en los edificios más grandes y preguntaba con su pobre inglés a las personas que pasaban, pero nadie sabía nada ya que no le entendían o pensaban que estaba loco. Tokio era una ciudad ridículamente grande y sobrepoblada, sabía que las posibilidades de encontrar a San eran bajas, pero no se rendiría, le había prometido no dejarlo solo y lo iba a cumplir.

Miró su meñique para después apretar la mano con fuerza, tal vez esta vez eso serviría de algo.

—Te voy a encontrar, Sannie, y jamás te dejaré ir de nuevo.

San volteó su mirada a un lado ya que creyó que había escuchado su nombre, pero lo olvidó cuando no vio a nadie a su lado creyendo que solo fue su imaginación. Ya se encontraba en una de las sala de espera de la empresa de su padre, solamente esperando a que este llegara.

Estaba aburrido, ver las blancas paredes y las plantas artificiales perfectamente colocadas lo estaba volviendo loco, pero debía aguantar. Cuando iba a tomar por quinta vez el periódico que se encontraba en la mesa que tenía en frente de él, la puerta se abrió, mostrando a un chico que se veía más bajito que él, el cual tomó asiento en frente suyo, al menos ya no estaba solo, pensó.

—¿Tú debes ser Choi San, cierto?

—Si, soy yo, ¿y tú eres...?

—Soy Choi Jongho, yo... —se quedó callado y una incomodidad visible se postró en él.

San se tardó en recapacitar el nombre de aquel chico, hasta que recordó un pequeño gran detalle, y ese detalle era la razón por la que su padre lo había abandonado, pero eso ya no tenía sentido ahora.

Sin ningún tipo de resentimiento estiró la mano al otro chico, mostrándole una pequeña sonrisa —Tranquilo, no es como si te odiara o algo, tú no tuviste la culpa.

Tranquilo por la respuesta de San, Jongho estrechó su mano mientras le regalaba una sonrisa, se dió cuenta de que el chico con las puntas de su cabello rubias era bastante amable, así que aprovechó para llevarse mejor con él.

—Esto es horrible, ¿cierto? Se que tú madre te está obligando a hacer esto, si hay algo que pueda hacer para ayudarte con esto yo... —fue interrumpido por las recientes lágrimas del mayor, lo que hizo que su preocupación aumentara —San, ¿estás bien? No tienes que forzarte a aceptar esto.

Con una débil sonrisa, San solo pudo atinar a secarse las lágrimas para poder responder —Lo hago para proteger a alguien que es muy importante para mi, así que no hay problema alguno.

Ambos chicos no volvieron a mencionar una palabra, hasta que alguien más abrió la puerta, pero no era su padre, sino una señora algo mayor que lucía como una secretaria por el gafete —Perdonen que los hagamos venir desde temprano, pero el señor Choi no podrá presentarse hoy porque su vuelo desde Tailandia se canceló, pero mañana a medio día ya estará aquí para hablar con ustedes.

—Demonios, pude haberme quedado en Seúl un día más, de verdad detesto Tokio —dijo el menor con enfado —. ¿Te llevo a tu hotel? Mi chofer está abajo.

—No, gracias. Mi hotel no queda tan lejos y me sé el camino, así que quisiera caminar un rato.

—Bien, entonces nos vemos mañana, no te esfuerces demasiado, San.

Ambos chicos se despidieron dirigiéndose a sus respectivos hoteles.

Mientras tanto, ya habían pasado cuatro horas desde que la búsqueda de Jung y Jeong había comenzado, pero no habían encontrado indicios de nada. El pelinegro ya cansado, se topó con un parque, así que decidió descansar un poco en una de las frías bancas que se encontraban ahí.

Con las esperanzas por los suelos, observó por quinta vez su meñique, lo había seguido todo el día pero no había tenido éxito, tal vez San no era su destino y solo había quedado loco por estar buscando a alguien que ni conocía en toda su vida. Se levantó de su asiento decidido a volver al hotel simplemente para encontrarse a Yunho y regresar a su hogar, cuando claramente observó algo extraño en su mano:

Su hilo se había tensado y brillaba extrañamente en demasía.

Al mirar hacia donde señalaba aquel cordón, notó que alguien caminaba por ese camino, su cabello lucía diferente pero no dudó ni un segundo en reconocerlo.

Corrió como nunca hacia aquel chico y se paró justo enfrente de él, lo que hizo que este lo mirara y abriese sus ojos a más no poder, vió como su mayor comenzaba a llorar y como sus ojos también empezaban a llenarse de lágrimas.

—¿C-cómo me e-encontraste?

Wooyoung sonrió y caminó hasta quedar cerca de San, tomando su meñique con el suyo, viendo como sus hilos brillaban intensamente al estar juntos, y en ese momento comprobó toda su existencia.

—Te encontré y te encontraría las veces que fueran, porque pase lo que pase, tú eres mi destino, Choi San.

͙⁺˚*・༓☾ 💛 ☽༓・*˚⁺‧͙

Bueno, ahora saben el por qué la fic se llama 'Musubi' y el secreto de Woo, ajua 🤠

¡Espero que apoyen esta historia hasta el final!

- Ren 💛

Musubi | woosanWhere stories live. Discover now