Me presento, mi nombre es Lexa, pero todo el mundo me conoce como Skai. Tengo una personalidad un tanto fuerte, soy algo rara, me considero bastante atrevida en algunos aspectos, suelo ser borde con la gente que no conozco o cuando estoy de mal humor. Si me dan motivos soy una persona algo agresiva, pero con control.
Pero empecemos desde un principio a contar mi historia.
Nací un caluroso 22 de junio de 1993, en un pequeño pueblo de una de las tantas ciudades que tiene España. Pasé parte de mi vida allí, hasta que cumplí los 20 años, decidí mudarme a Nueva York, por una oferta de trabajo.
En Nueva York estaba acompañada por mi hermana melliza, Emily. Era mi confidente, mi amiga, mi todo. No me separaba de ella y nos contábamos todo,parecíamos una. Pero por motivos que ahora mismo no son relevantes, 5 años después tuvo que volverse a nuestro lugar de nacimiento. Por primera vez nuestros caminos se separaban. Pero siempre nos mantendríamos en contacto.
Y yo justo al cumplir los 26 años, decidí mudarme a Los Santos, ciudad de residencia de mi ahora ex pareja.
Estuvimos sacando dinero de una manera que a nadie le gustaría hacerlo, pero no nos quedó otra opción, necesitábamos dinero rápido para poder sobrevivir, aunque no fuera fácil. Aunque gracias a esos "trabajos"conseguimos conocer gente en nuestra misma situación.
Nos juntamos un grupo bastante bueno de personas, las cuales nos llevábamos genial,como si fuésemos una familia. Intentamos crear "Los Pollos Hermanos", pero no salió precisamente bien. Nos fuimos dispersando un poco, ya que no nos llegábamos a compenetrar en el trabajo. Hasta que cada uno se fue por su lado.
Como dije, llegué allí siendo nadie y sin tener nada, y gracias a Chencho Corleone, jefe y actual dueño del único taller de toda la ciudad, pude entrar como secretaría a su empresa. Justamente cuando se inauguró el nuevo edificio, con oficinas y concesionario.
En el tiempo que pasaba en el taller iba conociendo a gente, totalmente distinta a mi con cosas en común. Pasaba allí las horas trabajando y disfrutando de mi trabajo. El jefe confiaba en mi, sabía que era una apuesta que saldría bien.
Pero después de una serie de sucesos, bastante inesperados, por culpa de gente con la que no deberíamos tener nada de relación, todo se empezó a liar. Despidieron a la que por aquél entonces era mi pareja, del taller y yo, como protesta renuncié a ese puesto que tanto me gustaba. Pero no fui la única que renunció, varias personas de confianza hicieron lo mismo.
Pasamos varios días buscando otro trabajo al cual adaptarnos, pero nada iba bien. Pasábamos las horas muertas en Plaza Central, sin hacer nada. Hasta nos metíamos en líos sin nosotros buscarlos. Una tarde/noche de sábado, El Gitano, nos presentó a Jhonny, al cual conocimos en el taller unos días antes. Del cual no nos llevamos una buena impresión, pero como bien se, hay que conocer bien a una persona para definir al 100% como es su personalidad.
Nos invitó al Tequila, un bar o más bien tugurio, porque no podía llamarse de otra manera. Chencho y yo accedimos a ir, al menos para no estar aburridos en esa plaza que tantas horas nos había visto sin hacer nada.
Se pasó el tiempo bastante rápido, tanto que cuando me di cuenta me encontraba a solas con Jhonny dando vueltas por la ciudad y este enseñándome lugares escondidos, los típicos que me gustaban a mi para despejar la mente y evadirme de todo.
Tantos sitios por descubrir en la gran ciudad que no sabía con cual quedarme. Playas increíbles, edificios que nunca habría imaginado ver, montañas y puentes desde los cuales las vistas eran perfectas. Todo eso en buena compañía y una buena charla servía para levantar el ánimo a cualquiera.
Solo necesité una sola noche para saber que Jhonny iba a ser una persona bastante importante en mi vida, un gran amigo, alguien comparable a mi hermana y su confianza. Y creo que no cabe decir que mi hermana estaba al tanto del gran día que pasé.
Unos días después, me volvieron a contratar en el taller. Seguiría haciendo lo que más me gustaba y junto a gente increíble. El trabajo en el taller no era tanto como cuando empecé y a ratos hacía de psicóloga sentimental a mi querido Davidoff, que se pasaba cuando tenía un rato libre de trabajo.
Cabe decir que, gracias a la confianza que cogí con Chencho, este me ofreció el puesto de jefa de equipo. Empecé de prueba y me quedé fija con ese puesto.
Los días iban pasando lentamente en el trabajo, por la noche salía de trabajar y quedaba con Jhonny y ponernos al tanto de todo lo ocurrido en el día. Me comentó que iba a abrir su propio local, el Mancos Club, situado en el antiguo Benny's.
A los pocos días de comentarme lo del local, me dijo que tenía una oferta para mi. Cenamos en casa y ahí me ofreció un trabajo en el Mancos Club, un puesto con mucha responsabilidad. No era ni más ni menos que el de Directora. Yo no me lo podía creer.
No tardé mucho en pensármelo, era una oportunidad que no podía perder, pero estaba el problema de como decírselo a mi Jefe. Dejar el taller y separarme de mis compañeros de trabajo y dejar de lado el puesto de jefa de grupo y secretaria.
Al poco tiempo rompí con la que fue mi pareja por varios años y esta se fue de la ciudad.
Comencé a tener algo más serio con Jhonny, ya que él fue mi gran ayuda y apoyo con todo lo de la ruptura, tanto que a día de hoy estamos comprometidos y con planes para una futura boda. Trabajamos juntos, tenemos nuestra casita y hacemos casi todo juntos. Se podría decir que somos una pareja top en la ciudad y solemos liarla alguna que otra vez cuando no tenemos nada que hacer.
ESTÁS LEYENDO
Ángel de la Guarda (Historia corta)
Ficción GeneralLexa, más conocida como Skai, es una chica de personalidad fuerte, algo rara, atrevida, trabajadora y con cambios de humor fuerte si algo no la gusta. Agresiva cuando la dan motivos, pero con control total sobre ello.
