Les portes. - 1/2

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— Aún te amo, Marinette. — Soltó sin más mientras una sonrisa débil hacía presencia en su rostro. Los vellos de su contraria se erizaron al instante y un corrientazo golpeó su cuerpo. Lo miró rápidamente y lo descubrió viéndola fijamente y con los rayos del sol pegando en su cabeza. Marinette se mordió los labios con nerviosismo y desvío de nuevo la mirada, cada vez que lo decía se sentía como la primera vez. No sabía que responderle, eso la ponía mal, pero no era nuevo, ella nunca sabía cómo responderle.
Él le robaba el habla, mas no era quién le robaba el aliento, ese título ya se lo había llevado hace bastante tiempo un rubio buena gente y con una novia hermosa. Kagami, ese era el nombre de la rival de Marinette y aunque ella intentase odiarla, no podía, la japonesa no había hecho nada malo y si enamorarse del hijo de Gabriel Agreste era malo, Marinette no era mejor.
La fémina retorno sus ojos a Luka, el cuál había dejado de esperar una respuesta hace varios segundos.
Ella volvió a pensar en Adrien, en su tierna mirada y su cálida presencia, sonrió, pensar en él sí que la ponía bien. Por un momento se creó la idea de estar atrapada en medio de dos puertas, ¿derecha o izquierda? ¿La azul o la verde? ¿Luka o Adrien? Lastimosamente, no se dio cuenta de que en realidad sólo había una puerta disponible, pues, la otra estaba cerrada con llave y si no escogía bien, ambas estarían cerradas. Después de todo, un rumor rondaba por ahí, el cual decía que la hija del alcalde se había enamorado de el joven rockero y que él precisamente no es que le hiciese caso omiso a la rubia.
Mas, los hechos no le importaban a Marinette, ella pensaba que no tenía importancia a quién escogiese, de todas maneras, Luka seguiría ahí para ella, como plato de segunda mesa, como la segunda opción que podría tomar si Adrien no corría a Kagami de su vida.
Abrió sus delicados labios para hablar, ¡por fin tenía una respuesta! Aunque no fuese la mejor para Luka y él lo sabía. Puso su dedo índice en la 'M' de su labio superior y le calló.
— No lo hagas, no lo digas — Pronunció dulcemente y entrecerró un poco sus ojos, una lágrima desfilaba por su mejilla. Marinette sintió una punzada en el pecho, era la primera vez que veía a un chico llorar —, porque ya conozco la respuesta y sonará infantil, pero ya no quiero escucharla más.
— Luka —
— Ya no te molestaré más. — Dijo y con otra lágrima la puerta cerró.



Douce-amère [El agridulce sabor de la vida] Antología Miraculous LadybugStories to obsess over. Discover now