Capítulo Uno.

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¿Has tenido esa sensación alguna vez? Esa en la que sientes que lo que estas haciendo esta completamente errado, que te vas a meter en un lio de aquellos pero de todas maneras ahí vas porque eres gilipollas, retrasada o estúpida, llama le como quieras? ¿No?. Bueno yo si. Tres veces en la vida para ser sincera, esta es la historia de una de ellas, tal vez la mas fatal de todas.

Era Domingo temprano en la mañana. Mi madre, la señora perfecta, Martina Clark, terminaba una conferencia telefónica de negocios en su oficina. Ella era abogada y administradora de el negocio familiar, las farmacias Clark. Teníamos muchas sucursales en toda la ciudad por lo que se podría decir que vivíamos de manera acomodada. Teniamos en una casa en un residencial en medió de la zona metropolitana asi que todo nos quedaba cerca. Membresía en un club, estudié en colegio privando y viajaba de vacaciones al extranjero con mucha frecuencia.

—Samantha...Sama...—Me llamó cuando crucé por su puerta entre abierta de camino a la cocina.

—¿Si?—

—¿Le puedes decir a tú padre que salimos en media hora?— preguntó.

—Va— le contesté y me dirigí a la cocina en donde estaba mi padre, Andrés, para mi, el hombre mas tierno e inteligente de todo el mundo. 

Era médico y propietario de su propia clínica privada, no era un edificio muy grande pero planeaba expandirse pronto. Papá era un ser bondadoso quien siempre me regalaba la mas linda de las sonrisas al verme. Ayudaba a los demás desinteresadamente;

—Buenos Dias papá— le saludé con un a brazo. Él, como era su costumbre, me tomó de la mejilla en forma juguetona y respondío;

—¿Lista para este último verano junto a la familia? No puedo creer que te vallas a la universidad.—

—No será el último verano juntos papá. Sabes yo tampoco puedo creer que dentro de un par de meses ya no voy a estar aqui— le contesté.

Me acababa de graduar de la escuela secundaria y había sido aceptada en la escuela de mi sueños para estudiar Farmacología, solo que tendría que mudarme fuera de el país lo que significaba que no veria a mis padres, ni amigos en un largo tiempo. Por eso la familia había acordado irnos de vacaciones juntos  a la costa, pasar eso ultimos dias juntos en armonía. Teníamos familiares que hacia años no veíamos que vivían allá.

—Mamá me pidió que te avisara que salen en media hora—le dije.

—Bien. Debo dejar todo en orden en la clínica. Y tu qué haras hoy? Ya terminaste de empacar?— preguntó, yo asentí con la cabeza y agregué;

—Quedé de verme con Lisa para dar una vuelta un rato. Comer juntas y eso—

—Bien.—dijo papá y se despidió dando me un beso en la frente.

Luego de que todos se fueron, me preparé algo de desayunar y practique algo de violín. Lo tocaba desde pequeña y tenía el hábito de prácticar al menos una hora cada día. El sonido de cada nota me trasladaba siempre a otro plano, otro mundo en el que yo tenia alas y podía volar a donde quisiera.

Al llegar el medio día, me cambie de ropa y envolví mi cabello en un moño alto. Tomé mi bolso y las llaves de mi auto. Le marque a Lisa antes de salir pero no me contesto, lo típico en ella. Lisa y yo habíamos sido amigas desde la primaria. Era la hermana que nunca tuve, me entristecia pensar que nos quedaba tan poco tiempo juntas.

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⏰ Last updated: Jan 02, 2020 ⏰

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