⊱⋅「 PA 」⋅⊰

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—¡Mira, mami! ¡Ese flamenco de ahí es diferente a los otros!

Siguiendo con su mirar la dirección hacia la cual el pequeño niño apuntaba con su dedito índice, Jimin sonrió con notable encanto en tanto sus ojitos brillaban con genuino deleite.

—Señor, —Saliendo de su burbuja de admiración, Jimin dirigió su mirada hacia el niño que su ropa jalaba en un intento de llamar su atención— ¿por qué ese flamenco de ahí no es igual a los demás flamencos?

Riendo brevemente ante el cuestionamiento del pequeño, Jimin le dedicó una dulce sonrisa, antes de nuevamente contemplar a tan particularmente bella criatura.

—Eso, pequeño, sucede cuando un flamenco se siente triste y solo. —Haciendo un puchero, Jimin intentó contenerse de sonreír cuando notó como una mueca lastimera rápidamente se apoderaba del rostro del niño—. ¿Qué tal si vas y lo intentas animar? A ese flamenco le gusta mucho que le dediquen palabras bonitas y le regalen sonrisas.

—¡Claro que sí! ¡Enseguida voy a intentar animar a ese flamenco! ¡Vamos, mami!

Devolviéndole la sonrisa a la madre del niño, Jimin vio feliz como el pequeño se acercaba corriendo a susodicha criatura en tanto no dejaba de sonreír y parecía parlotear sobre su nuevo descubrimiento con los niños de su alrededor.

Desviando su mirar hacia tan bello animal, una extraña sensación lo recorrió por completo cuando los ojos de la sombría criatura le correspondieron la mirada, dedicándole un hermoso brillar que parecía rebosar sonrisa, dejando a Jimin por completo embobado.

Si bien no era mucho el tiempo que llevaba formando parte de aquel zoológico, su permanencia como trabajador en dado lugar no era debido a nada más que a la existencia y presencia de tan extraordinario animal.

Aun cuando se trataba de la misma especie de ave, él destacaba por obvias razones de entre los demás ejemplares. Su espeso plumaje negro, desbordante de misterioso atractivo, capturaba sin remedio la mirada de cualquiera. Su elegancia al andar, la distinción con la cual se alimentaba, y tal garbo que cada uno de sus movimientos en general rebosaba, eran algo simplemente fascinante. Aunque sin duda, lo más bello y atrayente de dada criatura según el creer de Jimin, era su enigmático mirar.

Park desde un principio notó que algo era muy especial en cuanto a dado animal, y no fue hasta cierta noche que dio de la forma más hermosamente digna por confirmada su sospecha.

Envuelto por la fría brisa nocturna, en tanto era bañado con la luminosidad de la luna y el perturbable silencio arropaba su oír, frente a sus curiosos ojos, aquella llamativa criatura se transformó, pasando de ser una encantadora ave a ser un seductor humano.

Siendo aparentemente desconocedor de su presencia, aquel hombre desplegado en su atractiva desnudez, se permitió estirar su cuerpo y dejar escapar un profundo bostezo, paralizando luego su mirada en la luna mientras liberaba un sordo pero estremecedor suspiro.

Siguiendo con la vista cada uno de los movimientos del hombre, Jimin permaneció lo que parecieron horas eternas contemplándole, cuestionándose cómo podía ser posible que se viera tan magnífico mientras estaba sentado sobre el húmedo césped y mantenía la mirada fija en la brillante luna.

Desde entonces, Jimin cada nuevo día acudía a la misma hora y lugar, obsesionado con la belleza de la situación, y cada vez más atraído e intrigado por tal personaje.

Pretty Anormaly ▪ KookMinOSHistórias para pegar e não largar. Descubra agora