Lo primero que vió Mark Connor al abrir los ojos por primera vez fue a dos seres extraños vestidos con bata blanca y gafas de seguridad. El lugar donde se encontraba era amplio y de un blanco reluciente, frente a él se hallaba una gran ventana, desde donde varias personas le observaban con gran espectación. Lo primero que hizo fue mirar sus manos, luego escaneó a los seres que estaban a su alrededor. La forma coincidía, pero el material no era el mismo. Connor intentó moverse con brusquedad, asustando a algunos científicos que se encontraban más cerca suya, pero para su sorpresa, se encontraba inmovilizado por una especie de artefacto tecnológico con numerosos brazos.
Uno de las personas que se encontraban en la otra sala frente a él, usó un micrófono para que su voz traspasará a la sala contigua.
-Bienvenido a la vida, RK800. Has sido creado por la compañía Cyberlife. Espero que estés satisfecho con tu diseño, eres el modelo más avanzado que hemos creado hasta ahora. Representas un gran avance para la humanidad. -Hizo una pausa para soltar una ligera risa- Si me permites, debo hacerte unas cuantas preguntas para asegurarme de que no existe ningún fallo en tu software.
-Adelante, por favor.
-Dime, ¿Sabes quién soy?
Connor escaneó al sujeto.
-Por supuesto, señor Kamski, estoy aquí para servirle.
Los científicos apuntan en sus notas.
-¿Cuál es tu función, RK800?
-Resolver los casos que implican cualquier tipo de androide, señor.
-¿Que harás cuando captures a androides con errores en su sistema?
-Eliminarlos.
-¿Tienes miedo a la muerte?
-En el caso de que tuviera que dar mi vida para cumplir mi misión, no dudaría ni un instante en hacerlo.
-Estupendo.-A los científicos, sin quitarle la vista al androide.- Creo que lo hemos conseguido.
Elijah entró en la habitación y les pidió a sus trabajadores que se marcharan, quedando los dos solos. Kamski pulsó un botón que hizo que los brazos de la máquina liberaran al robot. Se acercó a él y le puso las manos en los hombros, con la mirada brillante, como si se tratara de un padre orgulloso.
-Te llamarás Connor, Mark Connor.
.
.
.
.
*Tres años después*
Connor se despertó lleno de sangre azul en su cuerpo, a su lado había una androide muerta. Ella era rubia, y su cabeza descansaba en su hombro. Intentó escanearla, pero no consiguió identificarle.
La nieve ya estaba a punto de cubrirles a los dos. Intentó moverse, pero el hielo que recubría su cuerpo se lo impedía. Consiguió derretirlo al aumentar su temperatura corporal, utilizando la poco energía que le quedaba. Se levantó y miró a su alrededor, todo estaba congelado y no había ni un alma. Era normal, pues se encontraba en medio de la nada.
Por alguna extraña razón, Connor no podía acceder a su archivo de datos, por lo que no recordaba absolutamente nada; tan solo su nombre y que era una simple robot sin sentimientos.
Cada vez hacia más frío y ni siquiera la luna se había dignado a aparecer. Connor caminó varias horas pero no conseguía distinguir otra cosa que solo un desierto de hielo. El viento lo empujaba fuertemente hacia su perdición y retrasando su camino. Se preguntó cómo él y aquella androide habían acabado tan lejos de la civilización. Miró hacia atrás y descubrió un camino de sangre azul.
Él ya se había dado cuenta del gran boquete que tenía en el estómago, y de que no le quedaba mucho tiempo antes de desangrarse, por lo que no podía permitirse descansar ni un instante. Su cuerpo estaba de nuevo recubriendose de hielo, pues ya no le quedaba energía para calentar su hardware. Su visión ya estaba doble cuando pudo atisbar luces en el horizonte.
Corrió todo lo que pudo hacia la ciudad, pero justo cuando le quedaban apenas unos metros, calló al suelo sin remedio alguno, tornándose todo oscuro.
ESTÁS LEYENDO
DETROIT BECOME HUMAN: EL ÚLTIMO ANDROIDE.
FanfictionMark Connor despertó en mitad de un desierto de hielo sin poder recordar nada, tan sólo su nombre y el nombre de su creador; Elijah Kamski. Su nueva misión será, junto a su compañero Hank Anderson, encontrar al desaparecido fundador de la compañía C...
