Precisamente, la familia Jeon no lucía como una familia de la cual Jimin debía temer, ellos eran distinguidos y vestían a su pequeño hermano como si fuese un príncipe. Jimin se sentía emocionado por ello, lo demostraría si supiera como hacerlo.
Con tan solo trece años, el mayor de los Park había sufrido más de lo que en promedio un ser humano lo haría en toda su vida. Su capacidad de desarrollar y demostrar emociones adecuadas en el momento adecuado, aún era nula. Ellos parecían disfrutar de estar en aquel nuevo hogar, era enorme, Jimin tiene vagos recuerdos de la pequeña casa de sus padres, quienes profanaron cada parte de su alma e inocencia. Pero no parecía estar un poco triste al respecto, Jimin siempre estaba al tanto de su hermano que de sus propios sentires.
Jihyung, por otro lado, ahora era más liberal, entre más crecía, más bonito era y exijia vestimentas acordes a su estatus social, Jimin, por otro lado, no exijia mucho, él siempre tenía sus camisetas en cuello de tortuga, ya fueran en color negro y vino, sus pantalones de vestir color negros y un par de zapatos de charol que no le apatecia quitárselos, Jimin sabía que esa ropa se la había ganado con creces, el señor Jeon era lo suficientemente amable con él para dejarle tareas que él chiquillo a como podía, las cumplía.
También, a diferencia de su hermano, lamentablemente no pudo cursar el colegio ni la escuela secundaria como un niño normal, Jimin vivió a base de su maestro particular, Kim Seokjin, un agradable maestro que asistía de lunes a viernes cuatro horas a enseñarle lo básico de todas las materias, a Jimin le parecía dulce el intento de hacerlo sentir como un chico normal, aunque en su subconsciente Jimin sabía que no era así, el psicólogo del servicio social había sido demasiado brusco al decírselo y el psicólogo criminal había sido tan maldito como para sacarle toda la información a Jimin sin saber cuánto le afectaría aquello.
Así que eso le impedía cuidar a su hermano y temer más del hijo de los Jeon, el único y auténtico Jeon Jungkook, un chico de cabellos castaños oscuros, de mandíbula afilada y de ojos calculadores, era la auténtica definición de hipocresía y si fuera un pecado, sería la lujuria. Jimin nunca le dio buena espina, él era mayor que ambos por siete años y Jimin siempre protegió de las extrañas miradas lascivas de Jungkook a su hermano menor, claro, cuando podía o no estaba ocupado aprendiendo con Seokjin.
Pero prontamente, cuando cumplieron los dieciséis años, las cosas iban a cambiar.
Sus padres adoptivos decidieron mandar a Jihyung a su escuela soñada, claramente, fuera de sus alcances, sin posibilidad de que él lo acompañara porque sus estudios carecían de auténtica manera de demostrarlos. Jihyung había accedido a irse al internado, emocionado por prepararse. Jimin, angustiado se rehusó a dejarlo ir, asustado de las cosas que podrían pasarle a su pequeño niño, al chico que juró cuidar.
Y ese sería su nuevo reto, entender que su pequeño y dulce hermano ya no era un niño que debía cuidar.
Debía comenzar a cuidarse él mismo.
KAMU SEDANG MEMBACA
Cinco centavos y un eterno diluvio <KOOKMIN>
Fiksi PenggemarPark JiMin siempre estuvo al tanto, desde que tuvo uso de razón, de conceptos tales como: violencia intrafamiliar, psicología, cárcel y oscuridad. Su familia disfuncional y violenta orillaba a su pequeño cerebro a sólo conocer aquello como método de...
