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Era de madrugada , exactamente las 3:20 y todos dormían en sus respectivos aposentos. El príncipe Joachim se encontraba durmiendo en la cama que le fue concedida, la luna lo observaba desde la ventana que estaba a pocos centímetros de la cama. Pero la luna no solo lo observaba al príncipe también observaba a dos hombres que estaban caminando hacia los aposentos del príncipe Joachim.
Los hombres ingresaron cuidadosamente al aposento del joven príncipe lo vieron dormir tan plácidamente como si de un ángel se tratara, lo observaron con algo de tristeza por lo que iba a suceder en unos cuantos minutos pero era su deber. Uno de ellos sacó un pañuelo de su bolsillo y le pidió a su compañero que le pasara el frasco con la sustancia que haría dormir al príncipe pero en un torpe movimiento el frasco se cayó al suelo rompiéndose y haciendo despertar al príncipe quien los miró exaltado.
- ¡¿Qu-e hacen?!- los miro pero al instante se dio cuenta de lo que sucedía y cómo pudo trató de escapar- déjenme!..
-príncipe no, lo tenemos que llevar con nosotros es una orden del Rey-ese hombre era uno de los guardias del Rey
-no  iré a ningún lado así que déjenme- los guardias trataron de agarrarlo y callarlo para que nadie escuche lo que estaba pasando. Con tanto movimiento lograron agarrarlo, El príncipe no dejó de batallar-por favor no quiero, déjenme- gritó. No entendía el por qué su padre le hacía esto, por que no lo dejaba ser feliz y sabía quienes eran partícipes y nadie lo podía ayudar excepto una persona. Con tanto movimiento el príncipe mordió la mano que lo sujetaba y salió de su habitación desesperado y gritó.
-¡Émile!- ese fue el único nombre en el que pensó- ¡auxilio!- gritó con toda su alma y corrió hacia la habitación del nombrado que estaba a unos metros . Pero los guardias lo siguieron.

Desde otra perspectiva el príncipe Émile se encontraba durmiendo hasta que escuchó unos gritos provenientes de afuera de su habitación él abrió los ojos algo confundido el por qué de los gritos escuchó un grito que lo llamaba "Émile". Esa voz.. el sabía perfectamente quién era.

- Joachim..- sin pensarlo dos veces salió corriendo de su habitación y ahí lo vio. A unos pocos centímetros a la persona que más amaba llorando, siendo forcejeado, gritando su nombre, tratando de llegar hacia él con su mano extendida en su dirección como si con ese acto lo alcanzaría. Su corazón se detuvo por unos segundos y sin pensarlo corrió como si su vida dependiera de ello- ¡Joachim! Que hacen suéltenlo!! Se los ordeno!!- gritaba pero no se dio cuenta que unos guardias también iban por él. A tan solo un poco de alcanzarlo los guardias lo agarraron eran 3 lo agarraron y evitaron que se acercara al príncipe Joachim- suéltenme!! Déjenme de una vez no ven que él está llorando, me necesita! ¡Lo lastiman!- gritaba y forcejeaba y mientras hablaba de fondo escuchaba a su amado gritando su nombre con la voz rota una y otra vez- por favor suéltenlo le están haciendo daño!! -Gritaba como si le hicieran caso- Joachim!! Tranquilo estaré contigo!! - acto seguido golpeó a uno de los guardias y se logró soltar y volvió a correr y estiró su mano como si al estirarlo llegaría más rápido. Ya faltaba muy poco solo un poco más y lograría coger la mano de su amado pero no le duró aquello los guardias los cogieron y esta vez eran 4- ¡NOO!! ¡Suéltenme!- sus manos casi se tocaban solo faltaba poco y se iban a tocar pero no logro concretarse.

Con tanto alboroto el Rey Juan salió de su habitación y vio toda esa escena y de un gritó mando a los guardias a que escoltaran al príncipe Émile a su habitación.

-guardias lleven al príncipe a su habitación y enciérrenlo no dejen que salga por ningún motivo- ordenó con toda seriedad.
-Noo! Por favor basta déjenlo, lo están lastimando... ¡Joachim!- todo gritó era en vano nadie le hacía caso la misma servidumbre del castillo era partícipe que aquella escena y Nadia hacía más que observar con pena todo lo que pasaba. No podían hacer nada

-¡Émile!- sus gritos eran tan fuertes y Tan dolorosos, las lágrimas salían de sus ojos como si sus ojos fuesen dos cascadas- No dejes que nos separen!- sus forcejeos eran inútiles
-te prometo que no, estaré contigo-Émile quería convencerse así mismo de eso, no podía soporta ver a amado llorar siendo forcejeado como si fuera un animal- ¡Te amo! Nunca lo olvides. Te amo más que nada en este mundo y te juro que iré por ti, y estaremos juntos nada ni nadie nos va a separar, lo juro!! No tengas miedo- Émile ya no pudo aguantar y las lagrimas salieron de su ojos aun forcejeando aun escuchaba cómo Joachim gritaba su nombre y eso le dolía más.
-No por favor Émile te necesito!!
-tranquilo! Todo estará bien. Te..- No puedo finalizar la frase por que ya lo habían encerrado en su habitación- amo...- estaba frente a la puerta con la cabeza gacha y las manos en puño reposando en la puerta escuchando de fondo sollozos, sollozos de la persona que el amaba.

-Basta!- gritó el padre y Rey del príncipe Joachim- compórtate como un príncipe, te dije que nos regresaríamos a las buenas o a las malas y tú decidiste por las malas, deja de llorar mira todo el escándalo que formaste- el Rey Uberth lo miro con tanta frialdad en la mirada como si lo despreciara- sécate esas lágrimas que pareces una niña llorando.
-por que lo hiciste..- en susurros pregunto con el alma a duras penas- te odio.
- Di todo lo que quieras igualmente no te quedarás. Estás enfermo, regresaremos al castillo y te comprometerás con una princesa aver si hací se te quita- el príncipe solo observaba el suelo sin decir ninguna palabra y Rey no tolero eso y lo cogió del cuello levantó su mirada haciendo fricción y así lastimándolo- escucha bien esto si te atreves a hacer o decir otra estupidez cómo está juro que te mato entendiste bien así que mejor muévete y y sonríe- como acto seguido lo soltó de manera brusca y lo empujó hacia adelante señalándole el camino- camina tu madre está esperando en el carruaje.

-Rey Uberth- se escuchó provenir desde el otro lado era sin duda el Rey Juan- muy bien, entonces usted regresa a su reino
- si, nuestros hijos no pueden estar juntos ya vio usted cómo se comportaron, yo no sé usted si lo permitirá o no pero mi hijo no puede convertirse en ese tipo de "cosa" si se le puede llamar así.
-Bueno yo creo que el príncipe Émile se recuperará por que él no era así, por lo contrario yo creo que su hijo el príncipe Joachim si necesita ayuda, desde que llegó ya actuaba un poco extraño- miro a Joachim como si fuera un cachorro abandonado todo sucio y después de eso regreso la mirada al Rey Uberth y este lo fulminó con su mirada.
-agradezco su hospitalidad, estaremos en contacto por nuestro acuerdo. Nosotros nos vamos. Muévete Joachim no hay tiempo, guardias escoltennos
-si su majestad- se escuchó al unísono
-si padre....

Émile estaba desesperado no sabía que hacer ni cómo salir se llevarían a Joachim muy lejos de él.

-Déjenme salir- gritó desde la puerta a los guardias que custodiaban su habitación- es una orden de su príncipe
-lo siento su majestad no lo podemos dejar salir sin órdenes del Rey
-Mierda..- se movía de un lado a otro. Con tanto silencio escuchó el relincho de un caballo. Sabía que caballos eran y se acercó a su ventana pero esta estaba cerrada con candados-maldición..- forcejeó al no poder abrir la ventana por los pequeños espacios trataba de ver y ahí lo vio. El carruaje en el que se supone que irían el Rey, La Reina y el Príncipe. Pero no veía al príncipe por ningún lado. Observó por unos minutos más hasta que por fin vio esa cabellera castaña medio encrespada su corazón se aceleró a mil con tan solo ver su cabello y sin dudar gritó- ¡Joachim! ¡Joachim! ...

El príncipe Joachim reconoció esa voz y buscó con la mirada de donde provenía esa voz, pero no vio al propietario aunque sabía quién era

-¡¡Joachim no te preocupes iré por ti, tranquilo!! ¡¡Te amo!! No lo olvides- vio la carita de su amado tratando de encontrarlo. El sol ya estaba salieron se lograban ver tenues rayos de sol y entre eso algunos rayos alumbraban a su ángel. Era hermoso a su vista.
- ¡¡Yo también te amo y te juro que no dejare de luchar para volver a verte!!- gritó a todo pulmón con las manos en su boca simulando un parlante en dirección a la ventana del príncipe Émile.

Pero todo se esfumó cuando el Rey Uberth con su mano cogió el hombro del príncipe y lo empujó hacia el carruaje lastimándolo
-silencio Joachim o de un golpe te quitaré todo eso- el Rey estaba muy enojado.

-maldito..- susurró Émile

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Chan Chan chaaaaan espero que les hayan disfrutado 🤘🏻

Por volverte a ver. (Emiliaco/Aristemo)Stories to obsess over. Discover now