Min realmente amaba aquella pálida y perfecta piel sin ningún tipo de cicatrices, arrugas o imperfecciones de acné. Era algo que realmente lo llegaba a exitar de maneras que uno no se imaginaba.
Pieles de varones o féminas, no le importaba mientras...
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Con mucho cuidado cortaba aquellos trozos de piel, retirando la carne y haciéndola a un lado, sólo le interesaba la piel, aquella bella piel, blanca sin ninguna imperfección. El pantalón comenzaba apretar su notable erección, necesitaba liberarse pero antes tenía que terminar con esto.
Coloco unos guantes en cada una de sus manos y arrastró el cuerpo desnudo sin piel alguna en el rostro de la fémina, hacia al oscuro bosque que se encontraba a un lado suyo, tomó con firmeza la pala que se encontraba apoyada en un árbol junto a un pequeño farolillo. Comenzó a cavar un hoyo lo suficientemente profundo para que el cuerpo no sobresaliera de la tierra con el tiempo; envolvió el delgado cuerpo de la fémina en unas bolsas de plástico y lo arrojó dentro del hoyo que había cavado.
-Agh, que asco, me salpico su sucia sangre y estoy lleno de tierra-.
Hizo una gran mueca de asco, sacudiendo la poca tierra que tenia en los pantalones y sacando su playera colocándola en una bolsa junto a otras herramientas, no había tenido tiempo de llevar otra playera gracias a esa estúpida fémina que lo había apresurado en su departamento, de verdad tenía muchas ganas de coger esa chica. Pero al final se deshizo de ella, era muy molesta, con su voz chillona y gritando porque él le comprara todos sus caprichos, sentía asco por las veces que la había besado; el sentimiento de su saliva mezclándose con la de ella, ¡asqueroso!, estaba seguro que había veces que ni siquiera se lavaba esa asquerosa boca.
Terminó por cubrir el cuerpo con la tierra que había colocado a un lado haciéndola una montañita. Al terminar tomó sus cosas colocándolas en su mochila, por último tomo aquel trozo de piel, había sido un desperdicio haber ganado su confianza, su cuerpo estaba lleno de manchas y cicatrizes que ocultaba con maquillaje, excepto el rostro, se encontraba en la mejor calidad. Acarició lentamente la piel blanca que escurria sangre por debajo, tocó lentamente su miembro deleitando se del olor que desprendía, el como era totalmente blanca y tersa; estaba enfermo y lo admitía, le encantaba estarlo. Aspiro fuertemente el dulce perfume y sintió su polla moverse ferozmente en espasmos, se podría correr sin siquiera tocarse, sólo con ver la piel u olerla era exquisito y excitante para él.
Pero no había tiempo para eso, pronto la policía llegaría al lugar, a pesar de haberla llevado a un lugar lejos aún habían campesinos por la zona y la muy zorra había gritado al sentir como aquel cuchillo se incrustaba en su estómago.
Tomó entre sus dedos el mango del farolillo y camino lentamente, los crujidos de las hojas esparcidas por todo el suelo resonaban en un eco junto al sonido de los grillos, el viento soplaba fuertemente esa noche y la luz de la luna iluminaba su torso blanquecino.
Un largo viaje para llegar a su hogar que era a unos kilómetros alejado de la gran ciudad, puesto que prefería estar en calma sin tanto ruido alrededor suyo, desde las personas gritando hasta el claxon de cada uno de los carros que pasaban cada mañana, igual no había vecinos que lo molestara, estos estaban a kilómetros de cada casa, pues algunos eran granjas; caminaba por los grandes pastizales sin importarle que alguien lo viera sin su playera, se detuvo por un segundo viendo la casa de su lejano vecino, habían luces prendidas, tal vez habían regresado ya de su viaje o estaba siendo testigo de un robo a propiedad pero realmente no le importaba.