QQ: vamos... quédate está noche

LL: sabes que no puedo

QQ: nadie se va a dar cuenta y está lloviendo

LL: no es lo que me importa... tú sabes eso

QQ: puedo verte mañana?

LL: no lo sé...

QQ: ¬¬

LL: conoces mis reglas... ya me voy

QQ: (suspiró)... ok. Por cierto, estuviste bien...

LL: tu igual... (Un último beso) adiós

QQ: ...adiós

Caminaba por la acera bajo la lluvia y sobre sus tacones que golpeaban el asfalto mojado. Su cabello rizado se humedecía mientras cruzaba las calles, llevaba sus manos en los bolsillos de su chaqueta con cuello alto sujetando los billetes que había recibido en aquella habitación de hotel, "el pago" por haber brindado una dulce compañía a un pobre diablo embrujado con la venus.

Sus piernas al descubierto por el diminuto vestido ajustado que definía su silueta en las sombras. Llegaba en secreto a su refugio, su palacio donde nadie la miraba, y era ahí mismo, en fugaces ocasiones, donde se podía observar frente al espejo al desmaquillarse y darse cuenta de que de ella no quedaba nada, ni siquiera un reflejo.

Había dejado que su sombra se desvaneciera, se permitió morir para sobrevivir en el infierno de su realidad. Su juventud era lo único que poseía, aunque sabía que en algún momento inesperado la habría de abandonar también, como todos lo hicieron con ella.

DANGEROUS | Michael Jackson¡Lee esta historia GRATIS!