Caja musical

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¿Recuerdan su primera memoria sobre algo muy específico? Yo no sé cuál fue mi primera palabra, el primer programa qué vi, la primera comida que me gustó o mi primer viaje en auto. Pero si remonto mi memoria a mi primer acercamiento con el baile, sonrío. He mantenido ese recuerdo fresco durante todo este tiempo, y sea tal vez el motivo o uno de los motivos que mantienen viva mi alma y la alienta de algunas decepciones.

Me veo pequeña, apenas una niña, menos de tres años. Amaba tirarme a la cama bocabajo, estirarme bien y jalar el cofre que siempre estaba sobre la mesita de noche de mi mamá. Era negro y rectangular, brilloso como charol, con un broche dorado y unos cisnes que parecían pintados a la acuarela encima. Pero lo mejor venía dentro, tres cuerpos de espejos superiores y uno inferior, donde una pequeña bailarina imantada se ponía a girar cada que la descubrían.

Recuerdo hacer la misma operación cada tarde por mucho tiempo, la melodía era preciosa. ¿Qué sabía yo de bailes o compositores famosos? Sólo disfrutaba ver a la pequeña dama blanca atornasolada en tutú, siempre derechita en passe y los brazos en quinta, girando de un lado a otro al ritmo de la bella melodía.

Vaya cajita ahora que la pienso, era maravillosa, no he vuelto a ver una igual, o es que tal vez dejaron de hacerlas tan detalladas y optaron por esas de plástico fofo y notas desafinadas; de esas sí que encuentro eh.

Mi madre solía dejarme jugando y se iba al cuarto contiguo a hacer los quehaceres, de cuando en cuando me preguntaba que hacía, no recuerdo bien que respondía pero estoy segura de que no le decía de la caja musical. Y así un día entró y me pilló. Yo era una niña muy tranquila, si agarraba algo era para apreciarlo y si me aburría lo dejaba en su sitio, nunca se me dió el destrozar cosas a propósito. Será tal vez por eso que mi mamá no se alarmó, sonrió y se sentó a mi lado.

Me contó que ese fue un regalo que le dio mi papá cuando eran novios, que esa muñequita era una bailarina de ballet y esa hermosa melodía era el Lago de los cisnes.

No sé que pasó con la cajita, en algún momento o mudanza se perdió. Sólo conservamos la pequeña bailarina. Después de unos años, cuando ya tenía 11 o 12 mi mamá me la obsequió.

No volví a escuchar el Lago de los cisnes hasta los 9 años.

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