one; sope

25 3 2
                                        

¡vos no podés hacer nada por mí!

¡estoy roto!

¿no lo ves?

¡¿por qué te seguís preocupando por mí cuando yo solo te hago daño?!

no merezco que me quieras, no merezco querer, ¡no merezco nada, hobi!

Lágrimas caían por el pálido rostro de Min Yoongi mientras gritaba angustiado, gritaba por haberle fallado a su nuevo amigo, gritaba por romper su promesa, gritaba por no poder controlarse a sí mismo, ¡gritaba por el simple hecho de existir!

un, dos, tres. tres pasos, Jung Hoseok caminó tres pasos hacia su amigo, estaba llorando, sí, él también lloraba, pero no por estar enojado, al contrario, estaba triste, estaba confundido, estaba enamorado. 

callate y calmate

¡no, vos calláte!, ¡no me tengas lástima como los demás!, dale, decime lo mierda que soy, decime cuanto te decepcioné, ¡decime cuanto me odias!

otra vez los gritos de llenaban el espacio vacío del comedor, Jung estaba cada vez más decidido a realizar su próximo movimiento, nervioso pero decidido, necesitaba salvar a Yoongi, porque él no estaba roto, esa sonrisa que mostraba cuando estaba emocionado demostraba que no estaba roto, esa maldita sonrisa llena pura inocencia, esa sonrisa que brillaba más que el sol, esa sonrisa que iluminaba toda oscuridad había enamorado a Hoseok, y nadie podía negarle eso, ni el propio portador de aquella obra de arte.

Necesitaba demostrar cúanto amaba a ese pequeño hombre.

Necesitaba hacerlo antes de que sea tarde.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, avanzó cinco pasos y Yoongi no podía retroceder más ante esa mirada felina, su espalda había chocado contra la pared, ¿acaso Hoseok iba a golpearlo?

Oh.. pero que..

Las manos de Jung se encontraban en sus mejillas mientras que sus labios hacían contacto, parecían estar pidiendo permiso para danzar, danzar una canción lenta, una de esas canciones que te hacen dormir, que te hacen pensar que estás solo en el mundo, que sos solo vos y la música, así se sentían ambos, tan inexpertos, confundidos y nerviosos, como dos pequeños niños probando algo nuevo, como dos enamorados, porque eso eran, dos enamorados confundidos, que solo se dejaban llevar por la música.

¿Pero que pasaba cuando la música terminaba?

Normalmente la gente deja de danzar y se va a algún lugar, se olvida de su pareja de baile y encuentra una nueva

¿Pasaría eso cuando la música deje de sonar?

¿Pasaría eso cuando sus malditos pulmones les recuerden que deben respirar para mantenerse vivos?

¡Por dios!, ¡Como desearían no necesitar respirar para poder seguir sientiendose en el mismisimo paraíso!

La música paró.

Los ojos se abrieron.

Las bocas inhalaron el aire que necesitaban.

Se miraron con las caras enrojecidas hasta las orejas.

Volvieron a la realidad.

A la miserable realidad.

Los ojos del Min se cristalizaron al pensar que eso podía pasar, que su amigo iba a dejarlo, que iba a buscar otra pareja para besar, alguien mejor, alguien que le pudiera dar todo el cariño que Hoseok se merecía, porque él era un jodido sol que brindaba cariño a todo aquel que solo lo saludara, Hoseok era una especie de ángel y yoongi solo era un pedazo de mierda putrefacta, esa mierda que se te pega al zapato y haces de todo para quitarla, de repente la voz grave de el dueño de sus pensamientos le llamó la atención.

–Te amo Yoongi, no estás solo, ok?
Deja de hacer tanto lío y llámame cada vez que esto pase–

Yoongi se quedó paralizado y tragó saliva avergonzado, ¿acaso Jung Hoseok no lo iba a dejar?, ¡¿acaso Jung Hoseok le había dicho que lo amaba?!, debía responder si no quería dejar al amor de su vida con una impresión de rechazo, así que solo dijo lo primero que se le vino a la mente.

Te amo, perdón..–

Hoseok sonrió, ¡¿se estaba burlando por haber derretido el corazón del chico frío y arisco?!, Yoongi volvió a sonrojarse y frunció el seño haciendo un pequeño gruñido.

Y otra vez los labios sabor menta habían interrumpido sus pensamientos, de no ser su enamorado, Yoongi ya lo habría pateado.

–Soy tu esperanza, soy tu ángel, soy j-hope.. mi dulce Suga..

Yoongi sonrió al reconocer la frase y rió mostrando sus pequeños dientes al escuchar el apodo que le había puesto, "suga", según hobi, lo había elegido porque suena como azúcar en inglés ("sugar") y yoongi era tan dulce como esta. Al principio le parecía algo estúpido y patético, pero ahora usaba ese nombre como nombre artístico, para recordar a su ángel, para recordar que no estaba solo.













–Ya pasaron dos años hyung.. Estoy de acuerdo con Nam, te hace mal seguir viniendo...– Park Jimin, siempre preocupándose por los demás, era molesto. Era molesto que todos le digan lo mismo, era molesto que nadie sepa realmente cómo se estaba sintiendo.

¿Y qué si venir a la tumba del difunto Hoseok le hacía mal?

Era lo mínimo que podía hacer por él más que llorar mares cada día, sí, habían pasado dos años, ¿Y qué?

¿Acaso se supone que olvidandolo se iba a sentir mejor?

¿Acaso se supone que olvidandolo va a hacer que vuelva?

Lágrimas bajaban por el pálido rostro de Min Yoongi... Pero esta vez no estaba Hoseok para decirle que no estaba solo, Hoseok no estaba para decirle que lo amaba, Hoseok no estaba para abrazarlo en noches de frío, Hoseok no estaba para besarlo cuando hacía berrinches, Hoseok no estaba, ¡Hoseok no estaba!

–Hyung te vas a enfermar... Está lloviendo... Vamos a casa hyung... Seokjin hizo galletitas..– Jimin limpió mis lágrimas con la manga de su remera, tenía pelo rosa, la última vez que lo ví, su pelo era negro, ¿De cuántas cosas me había perdido?, solo suspiré, últimamente suspiraba mucho, más de lo que una persona normal tendría que suspirar.

–Lo extraño...–

–Todos lo extrañamos, pero necesitas cerrar la etapa, venir a visitarlo no va a hacer que vuelva, pero te va a hacer más daño a vos. Solo salís de tu casa para venir a acá, ni siquiera sabemos si comes porque no nos abrís la puerta del departamento y siempre tenés los ojos hinchados. Por favor Yoongi, deja de ser tan terco y vení a comer galletitas con nosotros, por favor, por lo menos quédate un rato, todos estamos preocupados por vos–

Oh no, Jimin estaba usando esa mirada, la mirada que te hacía sentir miserable, que perforaba tu alma y que sabía todos tus secretos. Pelear con él era lo último que quería hacer, así que tuve que rendirme.

–¿Las galletas son de chocolate?–






------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

douu, nadie va a leer esto pero bueno uwu

[trolasos; one shots de bts]Stories to obsess over. Discover now