En mi opinión, no hay sentimiento más doloroso y desgarrador que el que sientes cuando pierdes a un ser querido. Pero no hablo de decepcionar a alguien y que éste se aleje de ti.
Me refiero a una fuerza mayor que os separa.
Cuando lo dejas con tu novia o novio, quieras que no, siempre guardas la esperanza de arreglarlo y volver en algún momento, hasta que encuentras a alguien más.
Sin embargo, esta fuerza mayor mata la esperanza y da paso a la desesperación. Por ella tienes que aprender a decir adiós para siempre, pues no hablo de nada más y nada menos que de la muerte.
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Mis párpados se despegaron con lentitud a la vez que levantaba la cabeza y deslizaba mis brazos que anteriormente la acunaban sobre la mesa. Ahora mi vista apuntaba hacia el techo, el cual se veía emborronado ya que aún no me había acostumbrado a la tenue luz que se filtraba por la ventana. Mis ojos se redirigieron a esta cuando ya estaba consiguiendo recuperar la visión por completo y se encontraron con una de las imágenes más bellas que podría haber divisado jamás en mi corta vida.
Una chica de cabellera rubia, aunque se veía anaranjada por la reflectiva luz del atardecer, se encontraba recostada y durmiendo sobre su pupitre; tal y como yo había estado hacía unos instantes. No podía apreciar su rostro al completo porque uno de sus brazos tapaba media parte de su cara, pero lucía serena, como si estuviese teniendo un buen sueño.
Volví a desviar mi mirada hacia el frente, revolviéndome el cabello con efusividad y sintiéndome como un maldito acosador al observarla durmiendo —aunque no fuera por más de un minuto—. Fue entonces cuando vi la hora en el pequeño reloj de pared de diseño sencillo que podíamos encontrar en todas las aulas, situado justo encima de la pizarra de tiza. Era demasiado tarde, hacía ya rato que todas las actividades extraescolares habían finalizado.
—Taehyungie, llevo cerca de media hora esperándote en el gimnasio —me reclamó mi mejor amigo después de abrir la puerta corredera de clase, consiguiendo que frunciera ligeramente el ceño. Odiaba que me llamaran así, él lo sabía perfectamente y seguramente por eso mismo lo hacía. Llevé mi dedo índice a mis labios para que hiciera silencio y señalé con mi cabeza a la chica caída en los brazos de Morfeo. Solo conseguí que bajara ligeramente su volumen de voz—. Si no nos damos prisa no acabaremos el castigo ni cuando vuelva a salir el sol. —Bufé, claramente disgustado con la idea de tener que recoger toda la basura que había en aquel lugar, y todo por culpa de Jimin, quien tuvo la gran idea de salir del vestuario de chicos tan solo en ropa interior y correr por el patio junto a toda la clase e incluso lograrme arrastrarme con ellos a mí también, casi literalmente, ya que me agarró del brazo sin darme la oportunidad de zafarme y huir.
No me sorprendió que nos castigaran. Lo que sí me sorprendió fue que solo nos castigaran a Jimin y a mí. Es decir, mi amigo acarreó con todas las culpas por ser el principal proveedor, y lo admitió delante de la directora con total orgullo. Pero ¿por qué tenía que cargar yo también con las culpas si tan solo fui un pobre alumno que se vio envuelto en toda esta artimaña? Como sea, ser el mejor amigo de Jimin durante tantos años —desde que ambos comenzamos el instituto y acabamos en la misma clase, sentados el uno al lado del otro, concretamente— consiguió que comenzara a acostumbrarme a este tipo de situaciones que eran tan habituales con este personaje siempre acompañándome.
Me levanté de mi asiento a duras penas y anduve hasta traspasar el umbral de la puerta y cerrar ésta con sigilo detrás de mí.
—¿Esa era...? —comenzó a formular una pregunta que interrumpí antes de que lograra terminarla.
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Don't worry about me | Kim Taehyung
FanficNo deberías preocuparte por alguien como yo.
