uno

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Olivia

me desperté por los gritos de mi mamá. odiaba que me despierten así.

—liv, hija. vino camila a desayunar. levantate que se te hace tarde. es la primera semana de escuela y ya faltaste dos veces, no podes faltar de nuevo.—dijo.

sin reprochar me levanté. tenía razón, no podía faltar en la primer semana de nuevo.
agarré una muda de ropa interior, unas toallas, preparé mi uniforme y fui al baño a ducharme y hacer mis necesidades.

luego de prepararme me seque el pelo dejándolo al natural. al tener rulos si lo planchaba se me hacía tarde. coloqué un poco de corrector en mi cara, máscara de pestañas y un labial nude.

salí de mi habitación y me encontré a camila desayunando.

—gracias por esperarme—dije sarcástica— y mi mamá?

—se fue a trabajar, dijo que te amaba y que volvía a las 20:00—dijo llevándose una tostada a la boca—desayuna rápido que tenemos media hora—agregó.

(...)

después de esperar varios minutos llegamos. tarde, como siempre.

entramos juntas pero por suerte la profesora todavía no había llegado. nos sentamos en la última mesa del salón, al lado de la ventana. adelante nuestro estaban Benjamín y Emiliano, nuestros compañeros. nos hablábamos con la mayoría del curso, nos conocemos todos hace bastante aunque llegaron algunos nuevos pero también se integraron. aún así considero amigos a muy pocos.

a mi nunca me gustaron los chicos de nuestra edad, por lo que no me atraía ninguno del curso.

—tenemos hora libre bebetas, vamos al patio?—preguntó benja dirigiéndose a cami y a mí. asentimos y caminamos los cuatro al patio.

nos sentamos en una mesa abajo del árbol y nos pusimos a jugar a las cartas. bueno, ellos. porque ellos juegan al truco, y yo no sé jugar.
al cabo de unos 20 minutos el profesor de educación física nos pidió que nos traslademos a otro lado del patio, cerca de nuestra aula, porque iba a darle clases a los de sexto y no quería que nos golpeemos con alguna pelota y etc.
—si quieren ver a mis alumnos tienen que pagar—dijo en forma de chiste.

me fui adentro del aula a escuchar un poco de música y leer un libro. saqué de mi mochila un termo con café helado y me dispuse a leer.
leer me tranquilizaba bastante, cuando era chiquita mis padres peleaban siempre. al ser chiquita era muy vulnerable a eso, mi hermano es 3 años más grande que yo, no podía hablar con el. no tenía con quién compartir mis sentimientos. siempre fui muy reservada. expresaba mis sentimientos leyendo, me imaginaba estar dentro del libro, ser yo la protagonista que vivía distintas aventuras. así fue siempre. desde entonces los libros son mi lugar de protección.

unos gritos me sacaron de mis pensamientos. provenían del patio. desde la ventana que estaba al lado de mi mesa pide visualizar a los chicos del último año. al parecer habían tirado la pelota al establecimiento de al lado y discutían por eso. uno de ellos trepó la pared para buscar la pelota. tenía ojos azules, el pelo castaño. y era alto, bastante.

nunca lo había visto.

—que lindo es ese chico—pensé en voz alta.

—¿Valentín?—preguntó Emiliano

¿en que momento llegó?.

—el de ojos azules. ¿Valentín se llama?—sonreí—es lindo.

—es mi hermano—dijo.

sentí mis mejillas arder de la vergüenza. nunca supe que Emiliano tenía un hermano.

—¿qué? ¿por qué no me enteré que tenías un hermano?—pregunté.

—no me lo preguntaste—dijo obvio.

me quería morir de la vergüenza. habiendo tantas personas en el curso vengo a decirle que un chico es lindo al hermano del chico que es lindo.

—tranquila, no voy a decirle nada—dijo notando mi nerviosismo. asentí y seguí con lo mío, y Emiliano se fue.

caos; wosWhere stories live. Discover now