Pétalos rojos

357 20 47
                                        

Afuera se puede ver la nieve caer copiosamente en un día típico y frío de invierno.
Estoy sentado en mi pequeño escritorio al lado de la ventana. Frente a mí tengo un anotador y un bolígrafo, lo suficiente para empezar a contar mi historia・

Al cabo de un par de horas ya había llenado varias carillas. La escritura compulsiva me había sumido en una especie de trance que no podía frenar. Empezaba una hoja, a los pocos minutos la giraba y continuaba y así me movía a la siguiente. Lo necesitaba, estaba cansado de contener ésto dentro de mi mente por lo que decidí volcarlo todo en papel, quitarme -aunque sea un poco- el peso que tengo sobre mis hombros.

・・・・・・・・・・

"Estaba en pareja hacía ya un año y tres meses en ese entonces, cuando todo sucedió. Éramos felices, lo amaba, lo amo.
Él es el ángel más hermoso y perfecto en este mundo para mí, él es mi vida entera, mi todo, Jungwoo, un chico de mi misma edad. Teníamos 21 años. Ya han pasado 6 desde la última vez que lo vi. No me lo permiten, pero ese es otro capítulo de mi vida al que llegaré a contar a su debido momento.
Vivíamos juntos. Nos enamoramos a primera vista... yo no creía en ese tipo de cosas antes de conocerlo y al final me demostró que era posible. Y en efecto él se robó mi corazón esa tarde en el parque donde nos tropezamos y tiré sin querer los libros que cargaba en sus brazos.
Nos reímos, nuestras miradas se cruzaron y desde ahí surgió un sentimiento en lo más profundo de mi ser, un sentimento mutuo el que nos llevó a ir por un café y luego a pasarnos nuestros números... así empezamos.
La forma en que nos conocimos podría describirla como mágica. Ese fue el mejor día de mi vida sin dudas. Cómo latió loco mi corazón, como sentí mis mejillas arder y ese estremecimiento en mi vientre al verlo a los ojos. Esos ojos hermosos que me miraban sólo a mí. Su cabello fino acariciado por la suave brisa de la primavera, su perfume, su tierna sonrisa y sus labios... por Dios... cómo los extraño!

Estudiábamos diferentes carreras en el mismo Instituto y eso era una gran ventaja al igual que vivir a unas pocas cuadras de la universidad.
Coincidíamos en casi todos los horarios porque nos levantábamos, desayunábamos e íbamos caminando al Instituto. Almorzábamos en el receso y luego por las noches cenábamos juntos también. Todo era perfecto. El primer año salió todo a pedir de boca. Nuestros padres estaban tomándolo bien. Más no podíamos pedir. Una primavera nos conocimos, y una primavera más nos sorprendió compartiendo la vida en nuestro departamento.
Llegó el verano, mi estación favorita. Jungwoo odiaba el calor pero yo se lo compensaba con todo el amor que un novio enamorado pudiera dar. Una cama con sábanas frescas, helado y frutas todas las noches, le preparaba todo tipo de ensaladas, pues él es vegetariano. Regalos, pequeños, pero que él recibía con mucho entusiasmo y muestras de amor. Su amor me daba vida, fuerzas para superarme cada día y ser mejor hombre para él. Yo era felíz y sé que Jungwoo también lo era.
Me pregunto ahora mismo dónde estará...
Llegaron los días calurosos, no estudiábamos. Eran las vacaciones de verano y planeábamos ir de viaje a la playa. Muy cliché lo sabía, pero estábamos tan entusiasmados con los preparativos los días previos que no cabía en mí mismo por la ansiedad, serían nuestras primeras vacaciones juntos.

Una tarde el cielo estaba teñido de tonos naranja y rosados.
Cómo amo esos atardeceres de verano!
Yo estaba sentado en el porche de nuestra casa tomando un refresco y escuché una frenada fuerte seguida de un gran estruendo, como una explosión. Me sobresalté por supuesto, no era nada parecido a lo que mi mente recordara. Un golpe así tan aparatoso. Luego escuché sirenas a lo lejos.
Jungwoo había ido a comprar algo para la cena y yo lo estaba esperando ansioso pues le tenía preparada una sorpresa. Había arreglado nuestra cama con sábanas blancas nuevas y costosas, cubiertas con pétalos de rosa. Un Champagne y un bonito anillo pues iba pedirle compromiso esa noche.
No pasaron ni cinco minutos y lo veo llegar caminando sosteniendo una bolsa en cada mano. Me sonrió y le devolví la sonrisa. Pasó la reja y la cerró, yo me apuré hasta él para ayudarlo con la carga. Me dijo con la mirada que no me preocupara al tiempo que besaba mis labios una, dos... tres veces. Entramos a la casa mientras yo lo miraba desde atrás. Amo su cuerpo, amo hacerle el amor todas las noches y ésta sabía que iba a durar hasta el amanecer con él entre mis brazos.
Mi amor por Jungwoo es infinito.

Endless Love ・[Luwoo]Stories to obsess over. Discover now