Capítulo 1

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28 de setiembre de 1066, costas de Seúl

—¡Mamá, ven, mira! Hay cientos de barcos— gritó el niño que irrumpió en la habitación— ¡ven, mira mamá! Nunca he visto tantos— a lady Jeon se le heló la sangre, agarró a su hijo pequeño de los hombros y lo zarandeó ligeramente

—Cálmate y cuéntame detenidamente lo que has visto.

—Barcos, un montón — Contestó el despeinado niño de ocho años mientras se quitaba sus rizos de su cara redonda — Son barcos buenos y fuertes, y están cargados de caballos, hombres y provisiones.

—¿Piratas? —susurro ella, pero se le hizo un nudo en el estomago pues era perfectamente consciente de que no eran piratas quienes ahora amenazaban las costas

—No mamá—dijo el niño mientras se escabullía de ella —no son piratas. He visto sus banderas y recordé lo que me dijo mi padre. Es Jang Dong-gun el bastardo—su madre enseguida le dio una bofetada, y el niño grito de sorpresa y dolor

—Nunca vuelvas a decir eso chanyeol, nunca más, ¿me oyes?

—Si mamá

Ella estrecho a su lloroso hijo entre sus brazos y lo abrazo con fuerza un momento, después suave y firmemente se separo de él. Con el corazón en la boca miró en dirección al mar por la estrecha ventana. Todo lo que le había dicho chanyeol era verdad, pero no tenia tiempo para tranquilizarlo.

—Recoge tus cosas, chanyeol hazlo ahora, guarda sólo lo que sea mas necesario y sé valiente

Mientras su hijo salia corriendo para hacer lo que le había pedido, lady Jeon se volvió a su hija, que permanecía sentada en silencio, llena de confusión y miedo.

—Tienes que hacer lo mismo, recoge solo lo que sea mas importante y necesario para ti, y lo mas valioso— Como la pálida Sun-hee, su hija de trece años, se levantó, pero no se movió, lady Jeon le dio un empujoncito para hacer que se dirigiera hacia su dormitorio— Corre niña. Tenemos muy poco tiempo

Mientras Sun-hee salia rápidamente para obedecer a su madre, lady Jeon comenzó a dar ordenes a sus asustados esclavos. Uno se apresuro a ir a preparar el carro mientras otros dos la ayudaron a meter sus pertenecías en sacos, cestos, y cualquier otra cosa que les sirviera.

Mientras tanto lady Jeon iba recogiendo lo que podía, y rezaba a dios para que les diera tiempo de escapar con seguridad, sólo le preocupaban las cosas que les pudiera permitir mantenerse como una familia pudiente, sin que les afectara quien pudiera gobernar corea.

Mientras subían al carro todo lo que habían recopilado, Chanyeol grito:

—¿Que pasa con Jungkook?—lady Jeon cogió a su hijo justo en el momento que intentaba saltar del carro, y tiro de él.

—Jungkook debe arreglárselas por su cuenta —Dijo, agarrando con fuerza el tosco borde del carro mientras miraba ciegamente hacia donde había visto caminar a su hijo mayor esa misma mañana.

—Mamá, no lo podemos dejar—susurro Sun-hee mientras las lagrimas le enronquecían la voz.

—Tenemos que hacerlo, mirad los barcos, niños—dijo, mientras señalaba la playa donde se veía que los primeros barcos de una gran armada ya llegaban a la orilla—Si esperamos o intentamos ir a buscarlo ninguno de nosotros podrá escapar— en cuanto el carro comenzó a moverse, Sun-hee miro a las montañas.

—Que Dios te proteja Jungkook, ruego que estas colinas que amas tanto te escondan y protejan

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Indomable [Jikook] Where stories live. Discover now