Marcus/Billy (1/2)

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Obligada a entrar en una insana escuela de asesinos,
ser rechazada por su madre al querer volver a casa,
sentirse como una maldita rata en un nido lleno de serpientes...

¿Podía su vida ser más miserable?

La respuesta fue bastante directa para la joven al ver cómo Billy se le declaraba a Petra en aquella fiesta -a la cual tampoco asistió por voluntad propia-

Sí... Su vida podía ser mucho peor.

—¿y esa cara?—

Marcus apareció en la cocina, tendiéndole a su amiga un vaso de cerveza, uno que ella rechazó con un vago ladeo de cabeza.

—Acabo de ver cómo Bill se le confesó a Petra y ella solo lo rechazó... Se perderá al chico más tierno y asombroso del mundo.—____ tomó una porción de pizza y se la llevó a la boca, como si eso pudiera tapar el nudo en su estómago—. Diablos... y pensar que hoy pensaba decirle mis sentimientos.—

—Auch... eso es culpa mía. Yo lo animé a confesarse.—ella negó apenas, volviendo a llenar el pozo de frustración con la pizza.

—No importa... él esta enamorado de ella. Me hubiese rechazado igual.—le sonrió sin mucha sinceridad—. Gracias por haberme evitado esa decepción.—

—Sí, pero esa decepción se la llevó Billy. Parece que nadie tendrá final feliz esta noche.—

—Si se le hubiese confesado a... La chica correcta.—se auto señaló con exagerada emoción antes de terminar su pizza—. Todos felices. Pero noup, no lo hizo. Que se pudra entonces.—Marcus rió con suavidad.

—Tranquila, tarde o temprano se dará cuenta de lo genial que eres.—

—Pues más le vale apurarse, porque no pienso arrastrarme por él ni por nadie.—se sirvió un poco de refresco de frutas, intentando sonar más firme de lo que realmente se sentía—. ¿Qué hay de ti? ¿tienes alguna enamorada?—Marcus sonrió con cierta complicidad, dejando ver que sí había alguien.

—Podría decirse... pero a ella le gusta otro tipo.—

—Bienvenido al club de los ignorados entonces.—levantó su vaso, y Marcus levantó el suyo aún sonriente.

—¿podemos irnos?—

Un Billy algo apurado apareció frente al par, sin detenerse a procesar la cercanía de ambos.

—Aún es temprano, amigo. Ven, toma algo con nosotros.—el chico negó enseguida la bebida ofrecida por Marcus.

—Necesito irme de aquí AHORA.—

—¿por qué? ¿qué sucede?—

—¡Petra y Victor acaban de subir a los cuartos, Marcus! No pienso estar bajo el mismo techo que ellos cuando estén fornicando.—

Una carcajada se le escapó a la chica mientras bebía su refresco, no pudo evitar ahogarse un poco.

—¿Quién dice "fornicando"? Fornicando... suena raro, si.—

—. ¿te parece gracioso, ____?—Billy la miró indignado, casi dolido—. Me rechazaron hace diez segundos y prácticamente se burlaron en mi cara luego.—

—Sí, bueno... no fuiste el único decepcionado esta noche.—

Billy rodó los ojos antes de alejarse.

—Es un idiota y está molesto, no lo tomes personal.—Marcus lo defendió.

—Pues claro que lo tomo personal, por su culpa me siento como la mierda.—le arrebató la cerveza de la mano—. Necesito nublar un poco la mente...—

—Tranquila, algo me dice que no sabes beber.—

—Claro que no sé, nunca me he emborrachado antes.—vació la botella de un trago, mirándolo aburrida—. Evita que haga tonterías ¿sí?—Marcus rió.

—Ok...—

•○•

____ despertó con los ojos pesados y un dolor de cabeza infernal. La boca le sabía a muerte y los ojos le ardían como si hubiese llorado fuego.
Pero estaba en su cuarto. Más desordenado de lo normal pero era su cuarto al fin y al cabo. Se relajó con eso.
Lo que realmente llamó su atención fue ver a Marcus durmiendo plácidamente en el sofá frente a la cama.

—¿Marcus? —se llevó la mano a la frente—. ¿Qué haces en mi cuarto?—

El chico se removió adormilado en el sofá, para luego abrir un ojo y sonreír.

—Evité que hicieras tonterías. Cumplí mi promesa. De nada, por cierto.—

—¿qué paso aquí?—____ miró el desorden a su alrededor, y luego al chico que se acomodaba mejor y se estiraba apenas.

—Oh, eso... Cuando te traje, preguntaste por Billy y empezaste a llorar. Dijiste que ibas a matarlo, así que nos encerré aquí.—sacó una llave de su bolsillo—. Rompiste algunas cosas durante tu pequeña rabieta, luego dormiste como un bebé. Ah, y vomitaste en tu pecera.—

—Mis peces… —murmuró, horrorizada, haciéndolo reír.

—Tranquila, los salvé. Están en la tetera sobre el escritorio.—

____ soltó una carcajada breve, incrédula.

—¿Por qué te quedaste? Seguro fui una molestia.—

—No iba a dejarte sola. Podías lastimarte. Además, prometí cuidarte. Y no estuvo tan mal, considerando que fue tu primera borrachera.—

Ella sonrió, algo avergonzada.

—Gracias, Marcus.—

El muchacho sonrió apenas, asintiendo a modo de respuesta. Se levantó y fue hacia la puerta, ____ supo que solo se marcharía.

—Oye, ¿tienes planes esta noche? Tengo permiso para salir. Podríamos ir por unas hamburguesas. Yo invito.—

Marcus arqueó una ceja, divertido.

—No puedo rechazar una hamburguesa gratis.—

—Entonces... ¿te veo luego?—

—Claro.—abrió la puerta.

—Gracias de nuevo... por todo.—

Antes de salir, Marcus le guiñó un ojo.

—Fue un placer... revisa esos peces ¿Si?—

Ella volvió a reír, más ligera esta vez.

Ella volvió a reír, más ligera esta vez

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