Al fin he conseguido el trabajo de mis sueños, después de años de estudios y sacrificio. Me mudé a esta gran ciudad con la esperanza de triunfar, y eso hice. Es cierto que, más de una vez, llegué a replantearme el volver a mi pueblo; pero poco a poc...
Sorbo de mi taza, haciendo que el café baje por mi garganta y mis sentidos se despierten poco a poco. Son las 7 a.m, tengo que ducharme, vestirme y coger el tren hacia mi trabajo.
Perezosa, me estiro en la silla, haciendo todo el ruido que me apetece, estoy sola, no tengo que aparentar.
En mi trabajo es muy importante la imagen, por lo que después de estar todo el día en tensión, me permito estar así de relajada en casa.
Mi pequeño perro, Plug, está en el sofá durmiendo, como siempre. Le puse ese nombre por qué es mi enchufe, cuando no puedo más con el estrés y agobios, él me ayuda, simplemente con venir a buscarme a la puerta y estar contento al verme, eso es suficiente.
Me vine sola a esta gran ciudad, para poder trabajar de lo que me gusta y sentirme realizada.
Desde pequeña empecé con la escritura, me encantaba la forma en la que podía sumergirme en las palabras y olvidarme de todo lo demás por un rato. Fue mi salvación.
Al llegar a esta ciudad, estaba muy asustada, mi mejor amigo me llamaba casi a diario para ayudarme a seguir, no sé que haría sin él. Conseguí varias entrevistas de trabajo gracias a mis tres idiomas, que eran muy importantes para conseguir lo que fuera en esta ciudad. Pero antes trabajé como camarera, cajera y en una tienda de uñas, todo para poder ganar dinero suficiente y pagar el pequeño piso que tenía. No tenía nada cuando llegué, tuve que comprar muebles, decoración y comida. Y , a pesar de ser un espacio pequeño, estoy encantada de como ha quedado.
El salón es un gran sofá de 4 personas en color rojo, dos sillones a los lados en tonos marrones y una mesa de cristal en el centro. La tele se encuentra encajada en la pared, con dos altavoces de agua a los lados, que tienen luces de colores. La cocina tiene una gran isla en el centro y es entera en tonos grises y blancos. El suelo de toda la casa es de madera, salvo la cocina y los baños que es de mármol. Hay un baño en la planta de abajo y al subir unas escaleras está mi cuarto y otro cuarto de baño. Mi habitación solo consta de una cama, varias estanterías con libros, bastantes peluches, son mi debilidad, y una mesa con mi ordenador. Todo mi cuarto es en tonos rosas y blancos, digamos que aquí se encuentran todos mis secretos más infantiles y más vergonzosos, por lo que me permití hacerla con esas bases en mente.
Volviendo a la editorial, me costó mucho sudor y lágrimas llegar a donde me encuentro ahora, comencé desde lo más bajo, siendo una de las que recibían a los autores con sus libros. Luego ascendí a secretaria de uno de los encargados de la planta de contactar con los autores de los libros, Tomás. Este era un señor mayor, algo regorderte, pero fue el encargado de hacer buena propaganda sobre mí.
Tengo que admitir, que investigué un poco sobre este señor, y tenía un hijo un año menor que yo, y traté de llevarme "bien" con este. Sé que es caer muy bajo, no me siento orgullosa de ello, pero si no llega a ser por eso, Tomás jamás habría hablado bien de mi, pese a que mi trabajo era excelente. Me frustra, más de una vez pensé en dejarlo y volverme a casa, pero no iba a rendirme.
Durante las reuniones, era el sitio perfecto para conseguir que me ascendieran. Mostraba todo lo que ofrecía, comentando y argumentando sobre lo que se debatía, cosas que ya me había preparado de antes en casa. Pero luego me dí cuenta, al escuchar una conversación entre dos jefes de oficinas, que solo era "la chica joven que todos quieren tener bajo su mando". Me llevé días llorando, me esforzaba muchísimo en el trabajo, no salía, no conocía a nadie más en esta estúpida ciudad, y solo se basaban en mi apariencia.
No soy una engreída, ni creo ser una belleza, solo he tenido la suerte de heredar los ojos verdes de mi madre y haber trabajado mi cuerpo desde bien pequeña.
Ahora soy la jefa de una parte de la planta de edición y estoy orgullosa de ello.
Me doy una ducha rápida y me visto con una camisa blanca, una falda negra, medias transparentes, tacones no muy altos y una chaqueta americana.
Lavo mis dientes y me maquillo casual, no me gusta hacerlo muy a menudo, pero tengo que hacerlo para trabajar; estúpido, lo sé, pero así es esto.
Me despido de mi pequeño perrito, y le dejo comida y agua, no llegaré hasta por la tarde.
Salgo de casa con mi bolso negro, mi favorito, regalo de mi mejor amigo. Cojo mi teléfono móvil mientras camino hacia el ascensor. Tengo varios mensajes de mis abuelos, de mis amigos y de Samuel, mi mejor amigo. Respondo a todos ellos mientras camino hacia la estación de tren. Son las 7 y 30 a.m, tengo unos diez minutos para llegar, pero al estar esta en frente de mi piso, no me preocupo. Me pongo los auriculares al entrar en el vagón y dejo mi mente concentrada en la música.
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Holiii amores. ¿Cómo están? Bueno, este es el inicio de la novela y me gustaría aue comentaran sus opiniones acerca de ellas. Lo agradecería mucho. Y sin más, nos leemos pronto :)