Cinco

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—¿Qué sabes de Taehyung? —Jimin le preguntó a Hoseok, mientras yo sacaba la carne del congelador. No pude evitar tensarme al escuchar su nombre, sin embargo me obligué a parecer desinteresado.

Era verano y había decidido llamar a Jimin y Hoseok para que alegraran mi día un poco. Junmyeon compró todo lo que se necesitaba para armar una buena barbacoa e invitó a dos de sus mejores amigos... o socios, lo que sea que fueran ellos estaban afuera, encendiendo la parrilla.

Hoseok dejó de cortar los vegetales para la ensalada y miró a Jimin y luego a mí, debatiéndose entre responder o no.

—Está bien, Hoseok —Jimin habló antes de que yo pudiera decir algo. —Taehyung es mi amigo y Jungkook está casado ahora, estoy seguro que ya no le importa, ¿verdad hermano?

La mirada de Jimin era dura y estaba seguro que su comentario había tenido la intención de herir, cosa que logró. Él no estuvo de acuerdo con lo que hice y casi cuatro años después seguía sin aceptar del todo a Junmyeon.

Asentí a la pregunta de mi hermano no confiando en mi voz en ese momento, antes de girar en busca de copas para servirnos un poco de vino blanco.

—Bueno um- no he ido a visitarlo en algunas semanas, pero Yoongi es quien lo hace seguido y él dijo que estaba bien. —Hoseok dijo sin dejar de cortar —Ya sabes que Taehyung no es de los que necesita ser protegido y tiene contactos en la policía así que no la está pasando del todo mal.

—Yo lo visité el mes pasado. —Jimin dijo y mi mano se quedó a medio camino al tratar de alcanzarle una copa. —Se veía bien.

Sus ojos me miraron burlones antes de tomar la copa por si mismo y regresar su atención a Hoseok. Sus voces se hicieron lejanas al perderme en mis pensamientos y la culpa que no me había abandonado desde el día en el que yo abandoné a Taehyung. No ayudaba tampoco el hecho de seguir amándolo como desde el primer día.

—Él- ya sabes, ¿Taehyung sigue metido en esas cosas? —la voz de Jimin y la pregunta me trajeron a la realidad. Continué buscando especias para condimentar la carne, como si la conversación no me importara.

Hoseok negó —Yoongi lo ayudó los primeros años a deshacerse de toda la mierda que tenía por resolver. No volvió a eso.

—¿Está limpio ahora, entonces? —Jimin preguntó. El pelirrojo asintió —¿Cuánto tiempo lleva ahí?

—Casi nueve años.

Los peores nueve años de mi vida, está de más decir.

—Jesús, eso es demasiado tiempo. —Jimin dijo y quise comentar algo como: "Dímelo a mí", pero callé. El tiempo había pasado demasiado rápido y lento a la vez, aunque sonase absurdo. Los días se me hacían cortos y las noches eternas, llenas de recuerdos y promesas no cumplidas que sólo hacian la herida más grande.

»—Debe tener los huevos azules. —agregó mi hermano logrando que Hoseok explotara en una sonora carcajada. No pude evitar sonreír al ver a ambos reír, me hizo recordar cuando eramos simples adolescentes que reían por todo.

—Ya no más —Hoseok soltó aún riendo, haciendo que dejara de sonreír —Solicitó un par de visitas conyugales.

Me di vuelta inmediatamente acercándome al lavadero, con la copa de vino en la mano, sintiendo como aceleraba mi ritmo cardíaco.

—Oh, eso es un buen chisme —Jimin chilló. —Cuentame.

Hoseok seguía riendo y ya no me gustaba a dónde iba aquella conversación. Quería pedirles que se callaran, que no quería escuchar lo que tuviera que decir, que sabía que iba a lastimarme, pero no podía.

—Snake le llevó a uno de sus chicos. —Jimin rió murmurando un "claro que lo hizo" antes de que Hoseok continuara. —Luego, Taehyung pidió que um- Minho lo visitara, ya sabes que el chico no lo ha superado aun, así que fue sin pensarlo dos veces.

La copa resbaló de mis manos, rompiéndose dentro del lavadero y salpicando vino en mi camisa. Sentía que el piso se movía y casi dejé de respirar.

—Hey, Jungkook —Jimin llamó sin acercarse —¿Estás bien?

Pestañeé tratando de alejar las lágrimas y tragué el nudo en mi garganta para poder responder —Sí, sólo se me resbaló.

—¿Te cortaste? —Hoseok preguntó.

—No —negué girando en busca de una salida —Subiré a cambiar mi camisa, ahora vuelvo.

Me moví con pasos torpes hasta la puerta y una vez fuera de la cocina me recargué en la pared dejando que mi cuerpo se escurriera hasta el suelo.

No podía respirar, sentía que la casa se hacía cada vez más pequeña y las lágrimas ya bajaban por mis mejillas. Dolía, dolía como el jodido infierno y lo peor era que yo mismo me lo había buscado. Era lo que yo sabía que pasaría el día en el que decidí alejarme de Taehyung para siempre. Él no iba a morir por mí, Taehyung no era esa clase de persona, él no moría por nadie.

Había sido un idiota, ¿acaso pensaba que él quedaría sólo, llorando por mi estupido culo por el resto de su vida?

—...pero no quería decirlo frente a Jungkook.

La mención de mi nombre me hizo arrastrarme lentamente a la puerta de la cocina. Hoseok seguía hablando con Jimin, ignorando lo que me pasaba. Ignorando cómo me sentía.

—¿Qué? —Jimin preguntó.

—Yoongi me dijo que redujeron la condena de Taehyung.

—¡¿Qué?! —Jimin exclamó y podía imaginarme sus ojos enormes en su rostro. —¿Cómo es eso posible?

—Buen comportamiento y pago de una fianza. —Hoseok dijo simple.

Sentía mi corazón latir desenfrenado, pensando en cuánto tiempo faltaba antes de que él volviera a ser libre. Un par de años tal vez y Taehyung volvería, pero no conmigo. Ese simple pensamiento sólo logró hacerme llorar más.

—¿Entonces será libre? —la voz de Jimin sonaba emocionada —¿En cuánto tiempo?

Seis meses.

El malo 『 Kth +Jjk 』Donde viven las historias. Descúbrelo ahora