Frío

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Frío.

Frío era lo único que sentía. Ahí me encontraba, bajo un pequeño techo de la calle solitaria mientras caían litros de agua desde las nubes. Volvía de comprar unas cosas cuando sin que me diese cuenta empezó una tormenta. Solo llevaba una chaqueta para abrigarme del frío la cual se había empapado en apenas segundos. No tenía nada que me protegiese del frío ni del miedo que sentía en aquel momento, porque sí, sentía miedo, era de noche y apenas había algún ser vivo por la calle, mis padres ni siquiera podían ir a buscarme pues el coche estaba totalmente averiado y en un taller. Miedo, agobio, estrés, frío... No sabía que hacer así que al final decidí sentarme en el suelo de la puerta de un portal y esperar, esperar para que nada pasara, para que a nadie se le ocurriese hacerme algún mal y pudiese llegar sana y salva a casa.

Pasaban los minutos y pasaban...

Y la lluvia y los truenos no cesaban, continuaban e incluso no parecía que parasen. Solo podía sentir mas miedo, las pocas farolas que iluminaban la pequeña calle no ayudaban y algún que otro trueno sonando junto a la luz de los relámpagos tampoco.

Siguieron pasando los minutos y esto seguía sin cesar. Y mi miedo aumento todavía mas cuando vi una figura desde lo lejos aproximarse al portal en el que estaba, sentí mi corazón latir rápidamente y mi miedo aumentar todavía mas incluso. Apenas podía ver su cara bien y cuando estuvo lo suficientemente cerca baje la cabeza y cerré los ojos esperándome que simplemente pasara de largo y girara la esquina.

-¿Ana? -Una voz suave pregunto delante mía.

Alce la cabeza rápidamente, ¿Cómo sabia mi nombre? Me pregunté.

Y cuando el sujeto se quito la capucha dejándome ver su cara apenas me creí lo que estaba pasando, era mi salvación.

-¿Jun-Jungkook? ¿Qué haces aquí? -Pregunté tartamudeando, sí, estaba temblando como un chihuahua y la sorpresa de que apareciera uno de mis compañeros de clase tampoco ayudaba a que hablase mejor.

-Vivo aquí -Soltó una pequeña risa nasal mientras señalaba la puerta del portal. - ¿Y tú que haces aquí?

-Me pillo la tormenta por el camino así que me res-resguarde aquí. -No podía evitar temblar. Hacía mucho frío.

-Ana estas temblando y estas mojada de pies a cabeza, te vas a resfriar y eso no es agradable -Hizo una pausa. -Puedes subir a mi casa y aun que suene un poco raro puedo dejarte algo de ropa -Dijo esto último con algo de vergüenza acompañado de una risita nerviosa. -Pero no voy a dejarte que te mueras del frío aquí.

¿Realmente me estaba pidiendo que subiese a su casa? ¿No estaba soñando cierto?

-Tampoco quiero molestar... -Baje un poco mi tono.

Jungkook solo suspiró y saco sus llaves del bolsillo para abrir la puerta del portal, una vez dentro me hizo una seña.

Me levanté para dirigirme dentro del portal, al fin y al cabo no tenía otra opción.

Seguí a Jungkook todo el tiempo, subimos un par de escaleras hasta llegar a una puerta la cual imagine que era su casa y efectivamente era cierto.

-Bienvenida a mi humilde morada. -Sonrió dejándome pasar y cerrando la puerta detrás mía. -Tranquila no están mis padres no te preocupes por el ruido.

Nos quitamos los zapatos para luego dirigirnos a su habitación. La casa estaba realmente ordenada y era muy bonita, me quede algo impresionada por los cuadros que había pero me quede todavía mas impresionada cuando Jungkook me presentó su habitación, tenía un par de posters de marvel y algun muñeco de iron man en las estanterías aparte de que la habitación estaba incluso mas ordenada que la mía.

-Te puedo dejar algo de ropa. Si quieres claro -La voz de Jungkook sonó detrás mía. Me giré y pude verle revolver en su armario para luego sacar una sudadera blanca y un pantalón de deporte largo del color contrario. -Creo que esto es lo mas cómodo que te puedo dejar.

-Oh, muchas gracias, necesito calentarme un poco - Sí acababa de decir eso y sí, Jungkook acababa de sonrojarse y me acababa de matar de ternura. Esta noche va a ser interesante.

-Amm, puedes ir al baño a cambiarte -Miro al suelo mientras señalaba la puerta del baño que tenia en su cuarto.

-Tranquilo Jungkook, no muerdo, o al menos lo intento -Solté una risita y cuando estaba apunto de cerrar la puerta pude notar otra más de Jungkook.

Después de admirar el bonito baño que tenía y lo jodidamente ordenado que estaba, procedí a cambiarme, la verdad es que sentaba bien cambiarse la ropa mojada por una calentita y seca, a pesar de que la sudadera me quedase extra grande me servía.

Termine de vestirme y suspiré por un momento.

Todo esto era una locura. Todavía no me podía creer que Jungkook hubiese aparecido de la nada como un verdadero ángel guardián, el chico que tanto decían que estaba colado por mí y que apenas me hablaba apareció de la nada y sin planearlo me salvo del frío y del miedo, podía haber pasado de mi pero sin embargo insistió en dejarme pasar a su casa.

Tal vez sea cierto eso que dicen :

"A veces lo inesperado es lo mejor que te puede suceder"

Tocaron la puerta sobresaltándome un poco para luego oír a Jungkook

-Oye Ana tal vez puedas quedarte a dormir -Dijo desde el otro lado de la puerta.

Sí, definitivamente era cierto.

One Shots / BTSWhere stories live. Discover now