CAPITULO 1: Sombras del pasado

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Quizá pareciera un joven común, de esos que pululan por los pasillos de la preparatoria, o tal vez el chico melancólico que los vecinos de la calle Kaiserstrabe conocen como Haru, un nombre que resuena entre susurros. Pero la cotidianidad es solo la máscara que Haru lleva consigo, ocultando un pasado que es como una sombra inamovible. Recuerdo con nitidez mi infancia, cuando a los seis años solía jugar con mi padre, un hombre cuya sonrisa era mi refugio. Aunque sus días no siempre eran soleados, él estaba ahí para mí, brindando su carisma como bálsamo para un niño temeroso. Mi madre, una figura amorosa, se desvivía por cuidarme. 

Pero la edad de los trece años trajo consigo el cataclismo: el 06/12/2001, la fecha marcada por la tragedia que desgarró mi vida. La muerte de mis padres dejó un vacío abismal, una herida que nunca cicatriza. Aún hoy, los tengo presentes, pero el dolor persiste, carcomiendo mi ser como un fuego lento pero voraz. Mi única compañía fue Noemí, la nana que asumió la difícil tarea de criarme. Sin embargo, no puedo afirmar que la quiero, pues la confusión me embarga. ¿Cómo podría quererla si, al hacerlo, sé que también está destinada a abandonarme?

Estar en mi situación es algo indescriptible. A veces creo que la naturaleza humana está destinada a causar daño, una cadena interminable de acciones que terminan lastimando a alguien, siendo uno mismo el destinatario de la peor parte. La vida ya no es un regalo cuando las personas que deberían haber sido testigos de mis logros deciden abandonarme. Ahora, mi existencia se reduce a la monotonía de ser un chico común, pero con el anhelo de que mis triunfos se conviertan en homenajes a mis padres.La preparatoria, con su maraña de emociones y desafíos, se convierte en el escenario de mi existencia. Aquí, en este entorno hostil, es donde me enfrento a la incomprensión y al rechazo. La gente a mi alrededor sigue sus propios caminos, persiguiendo romances efímeros y aparentando una felicidad que, a mis ojos, parece hueca y efímera. Esta es la razón por la que Paty me resulta tan molesta.Paty es un recordatorio constante de todo lo que detesto de este lugar. Su actitud despreocupada y su búsqueda perpetua de atención chocan con mi necesidad de mantenerme alejado de las relaciones superficiales. En su afán de entablar conversación, parece ajena a las sombras que acechan mi pasado y mi presente. Cada vez que se acerca, siento como si intentara desenterrar mis secretos y exponer mis heridas más profundas, algo que, por instinto de supervivencia, debo evitar a toda costa.


Ella era mi amorStories to obsess over. Discover now