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Capítulo 1

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Avanzaba apresurada por las lluviosas calles de Nueva York, evadiendo la gentío que se me atravesaba, iba tarde y no podía perder un minuto más, seguí acelerando el paso hasta llegar al instituto, una vez allí sacudí mi abrigo y me lo quité, seguí mi camino apresurado hasta llegar al aula en el que vería la clase ese día, infortunadamente esta había comenzado, así que como pude, entré cautelosamente e intenté escabullirme hasta mi asiento.

-Señorita Anderson, la dejaré pasar, pero debe quedarse después de la clase -dijo una voz severa dirigiéndose a mi.

«Otra vez...»

La clase transcurrió rápida y aburrida, al finalizar, tal como me había pedido el profesor, me quedé, me paré frente a el escritorio mirándolo fijamente mientras abrazaba mi cuaderno de notas a mi pecho.
El profesor Wilbur era un hombre de más o menos unos sesenta años, cabello grisáceo, barba y un par de ojos marrones que de vez en cuando solían verse tristes por la forma de su mirada, aunque casi siempre, al dirigirse a cualquier alumno su expresión podía causar una sensación helada en quién fuera.

-¿De nuevo tarde? -cuestionó enarcando una ceja.

-Le juro que no es adrede, vivo algo lejos y... -intenté explicar.

Pero él levantó una mano pidiendo silencio. -No se excuse, comprendo su situación, solo, por favor, intente que no se repita -pidió, yo solo asentí y me di la vuelta para retirarme, entonces él habló de nuevo. -A usted más que a nadie le exijo puntualidad y esfuerzo, porque tiene muchísimo potencial... -metió la mano en uno de los cajones del escritorio y al sacarla, traía sujeto un libro, era el libro que había publicado. -Su futuro es brillante, no permita que se apague.

Tenía las mejillas ruborizadas, Bruno me había ayudado a publicar ese libro apenas unos meses atrás y no esperaba que nadie conocido que no fuera mi pequeño círculo de amigos y familia lo leyera. Asentí ante lo que él me dijo y me retiré sintiéndome un poco avergonzada, pero muy feliz en el interior.

Las siguientes clases pasaron sin pena ni gloria, pues no dejaba de darme vueltas en la cabeza lo que el profesor Wilbur me había dicho, y eso, por lo visto, me había tenido con una sonrisa tonta, pues sin previo aviso un largo y pesado brazo cayó sobre mis hombros sacándome de mis pensamientos con un susto.

-Hola, querida Mack -saludó con su sonrisa que para muchos resultaba odiosa, pero una vez que la conocías, se veía mas bien adorable.

-Neil, que susto -sonreí, aún abrazando mis libros en el pecho. -¿Todo bien?

-Tan bien como pueden estar después de dos horas de gramática prescriptiva, o sea, ya es la universidad y la carrera de literatura, se supone que sepamos escribir, si no, no estaríamos aquí -se queja.

-Son reglas gramaticales qué seguir Neil, solo eso, siempre tan reacio con las reglas -dijo Teddy apareciendo al lado de nosotros.

Teddy y Neil, ellos se habían vuelto mis protectores y posteriormente mis mejores amigos cuando ingresé en la universidad, Teddy tenía una estatura promedio, cabello rubio, ligeramente regordete, ojos azules y muy risueño (al menos la mayoría de las veces), por otro lado estaba Neil, era el opuesto total a Teddy, alto, cabello negro con algunos reflejos rojos, ojos miel bastante intensos, sonriente y sarcástico, algunas veces algo temperamental, pero aún así siendo tan diferentes, no podían estar el uno sin el otro.

-Sabes que no me gusta que me digan qué no hacer -dice en su tono de chico rebelde.

Yo los oía discutir gustosa, pues era divertido como al final alguno salía indignado y el otro iba detrás para arreglarlo, demostraba los cimientos de una amistad pura y verdadera. Mientras continuaba discutiendo yo solo podía pensar en que el profesor con más antigüedad y más prestigio en esta carrera había leído mi libro.

«No puedo creerlo, lo leyó, lo leyó » -me repetía aún incrédula.

-Tierra llamando a Mack -me dieron tres golpecitos en la cabeza.

Una mano le pegó a la que me había dado aquellos golpecitos, Teddy regañando a Neil. -Pero que tosco eres...

-Ella no ha escuchado nada de lo que le hemos dicho en los últimos minutos -se encogió de hombros justificandose.

-Lo siento, es que esta mañana ocurrió algo fuera de serie -les comenté, entonces ambos se ubicaron frente a mi bloqueandome el paso e hicieron el típico ademán para que continuase. -Es que el profesor Wilbur leyó mi libro.

-¿Qué? -dijeron al mismo tiempo mientras Neil palidecia y Teddy se ruborizaba.

Está reacción se debió a que ambos me habían ayudado a terminar la historia, ellos eran escritores talentosos, aún no se animaban a publicar nada, pero siempre estaban creando algo nuevo, por lo tanto eran los responsables de que mi libro tuviera conclusión, pues había ligado tanto esa historia con Robert que escribir un final se me había hecho imposible hasta que una tarde en la que decidí permanecer en la biblioteca para intentar finalizarla ellos aparecieron, así nos conocimos. Tomaron asiento frente a mi, discutían un cuento que habían escrito, un tiburón que se hacía amigo de los peces en contra de lo que su padre le había enseñado, pero mientras Neil insistía en que el tiburón al final se comiera a los peces volviéndose como su padre, Teddy le reñia diciendo que iba en contra de la moraleja de defender quién eres, ambos me miraron y decidieron que era buena idea acorralarme sentadose a ambos lados para preguntar quién tenía razón, pero entonces prestaron mas atención a mi laptop y con solo leer el párrafo en el que estaba estancada comenzaron a preguntar de qué iba aquello, luego de contarles sobre una historia de amor dramática, ambos empezaron a hacer sugerencias, Neil quería algo trágico y Teddy algo feliz, al final, hubo una pequeña mezcla de los dos. Después de ese día seguimos citandonos en la biblioteca hasta que un día les mostré las primeras tres copias del libro en físico, una para cada uno, ambos quedaron deslumbrados, los tres pusimos nuestras firmas en cada copia y desde entonces nos hicimos inseparables, incluso Dani y Gia se pusieron celosas al oírme hablar entusiasmada sobre ellos.

-Así como lo oyen, me mostró una copia que tenía en su escritorio, dijo que veía un futuro brillante en mi, eso me tiene feliz -terminé de contarles.

-Vaya, si el viejo Wilbur supiera que el final es nuestro -dijo Neil a modo de broma, pero entonces se le fue la gracia cuando una profunda voz habló detrás de él.

-Si me di cuenta, joven Garret, ese final solo podía tener su firma, si no fuera por Teddy, sería un final triste y no bello, también espero que me autografíen el ejemplar el día de su graduación, que tengan buena tarde -dijo pasando por un lado de nosotros.

Neil fingió un desmayó y Teddy lo atrapó.

-Vamos por un café, este muchachote necesita cafeína o se desmayara enserio ante tal impresión -le dije a Teddy ayudándolo con nuestro larguirucho amigo.

Y entre risas y bromas fuimos a nuestro "centro de reuniones" (un café cercano en el que no solo ofrecían bebidas calientes, si no también deliciosos postres para el paladar de Teddy) a pasar la tarde hablando sobre cualquier chisme nuevo que tuviera alguno de nosotros.

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Y este es el primer capítulo, espero te haya gustado, no olvides dejar tu voto, sígueme si no me sigues y por favor, dime qué opinas sobre las nuevas amistades de Mack.

Mucho Cariño para ti.

-MaFer

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