↬ÚNICA PARTE↬

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Todo empezó en el año 19... No, esto no empieza así.
Hace unos cuantos años me di cuenta de mi orientación sexual, y de lo que siento por Jiminnie. Él es mi mejor amigo desde la infancia, un enano, tierno, amable, hermoso y dulce chico.

El dudó de su sexualidad, tuvo muchos problemas y malos tratos por parte de su familia, hasta casi comete el suicido. Eso me devastó por completo, hasta que lo fui a ver al hospital y vi su hermosa sonrisa. Me di cuenta lo mucho que lo amaba.

Durante estos días estuve tratando de confesarle que es lo que siento por él. Pero "X" cosa nos interrumpía. Estaba decidido, se lo iba a decir hoy.

Me dirigía lentamente hacia la clase, sabía que no me iban a dejar entrar pero con Jimin teníamos un pacto, si uno tardaba en entrar en clase debía salir y buscarlo, porque algo le pasaba.

Pero pasaba otra cosa, Jimin no estaba en clase. Traté de ir a cada rincón del colegio pero no lo encontré.

Cuando por fin vi al pelirosa sentado junto a un árbol, mi corazón se hizo trizas. Se estaba lastimándo, lloraba mientras miraba al cielo y susurraba cosas.
Fue la peor escena que presencié en mi vida.

Corrí hasta llegar a él, me observó con lágrimas en sus lindos ojitos, el no se merecía esto. Ni siquiera sabía la razón por la que se encontraba así. Lo arrope entre mis brazos mientras le susurraba que estaba a salvo, que nunca lo iba a dejar solo.

-Minnie, ¿qué pasa?- traté de hablar sin que mi voz se quebrara, quería que el se sintiera seguro conmigo.

-Me s-siento inútil. Siento que soy un estorbo en tu vida.
Si yo no estuviera aquí, tu estarías viviendo tu vida como un adolescente normal. Dependo de ti, no está bien.
Kookie tú nunca me dejaras solo, ¿verdad?...

-Jiminnie, si tu no estuvieras aquí yo sería un chico antisocial sin vida. Tu eres la felicidad en mi vida, eres lo mejor que me pasó, pasa y pasará en toda mi vida.
Y no, si tu me lo permites estaré toda la vida contigo. Nunca te dejaré.- supuse que era el momento para contarle lo que siento por él.- Te tengo que confesar algo, Minnie...

-Dime Kookie.- observé su rostro que brillaba a causa de las lágrimas, sus labios rojos e hinchados, su pelo rosa alborotado. Lo amaba, demasiado.

-Yo...

-¿Qué hacen aquí?- no podía creerlo, la señora de la limpieza nos observaba. Por suerte no veía nada, Jimin tapó rápidamente sus muñecas y lentamente se paró.

-M-me sentía un p...

-Jimin, no hables. Vamos a salir corriendo, no ve nada...- soltó una suave carcajada para asentir con la cabeza.

Yo iba adelante, lo tomé de la mano y nos agachamos para que no nos viera. Parecía una película de terror, Jimin aguantaba las ganas de reír.

-¡¿Dónde están?! ¿Estaré quedando loca?- Jimin ya no aguantó más y soltó una baja carcajada, que para nuestra mala suerte la escuchó. Nos paramos rápidamente para salir corriendo, tomados de la mano.

-¡Malditos niños, ya verán!

-¿No te dije que sin ti, tendría una vida aburrida?- sus ojitos se encontraban llorosos, frenamos en el baño de chicos ya que a él le dolía la panza de tanto reír. Escucharlo reír era como música para mis oídos.

-¿V-viste su cara?- soltaba carcajada tras carcajada, casi podía hablar. Observé por la ventana que apuntaba para el patio y vi otra vez a la señora.

-¿No se cansa?- bufé estresado.

-¿Que hacemos?- dijo observándome asustado.

-Entraremos al baño. Si golpea, digo que estoy yo.- en un ágil movimiento, ya nos encontrábamos ambos en el baño. Y el espacio, diría yo que no era para nada grande.
Nos pusimos frente a frente, sentía su respiración en mi cuello.

↬Confession↬KOOKMIN O.S↬Stories to obsess over. Discover now