Capítulo 1
Harry corría a través del bosque cercano que había cerca de la casa de los gritos, en Hogsmeade.
Acababa de haber un ataque en Hogsmeade por parte de los Mortifagos y jabía terminado por separarse de sus amigos.
Lamentablemente, algunos de los Mortifagos lo habían perseguido y casi lograban acorralarlo, pero por fortuna, logró escapar con tan solo algunos cortes provocados por unas cuantas maldiciones; aunque desde entonces los cortes que tenía le ardían mucho. Era como si le hubiesen echado ácido en las heridas.
Llevaba un rato corriendo, intentando poner distancia de sus atacantes, por más que no lo siguieran, y estaba prácticamente sin aliento. Sus piernas le pesaban, estaba sudando a mares y su respiración... le costaba respirar.
A causa de esto, cuando se tropezó con unas ramas y cayó al suelo, no tuvo fuerzas para levantarse.
Se quedó tirado, en el suelo, boca abajo y respirando forzosamente. No entendía lo que le pasaba, pero por cómo le seguían ardiendo los cortes, el problema debía venir de ahí.
Su visión empezó a hacerse borrosa y a causa de eso, creyó que estaba imaginado al joven que se apareció ante él.
Parecía un chico que debía rondar los 20 años, de piel pálida y cabello blanco; sus ojos eran extraños, como ese azul pálido que se puede ver en el hielo de los polos. Pero lo que más le llamaba la atención, era la ropa que vestía; si no recordaba mal, esas ropas parecían ser un kimono, como los que había visto una vez en una película que su primo vio en la televisión. Era completamente negro, tan solo con algunas manchas salpicadas de color rojo.
El recién llegado parecía mirarlo con mucha curiosidad, como si lo estuviera estudiando, reflexionando sobre alguna decisión.
-Vas a morir, ¿lo sabías? -dijo el extraño con una voz bastante dulce. A pesar del tono, las palabras hicieron que Harry se agitara y tosiera por la falta de aire-. No te preocupes, no soy yo quien te va a matar -sonrió, aunque repentinamente frunció el ceño-. O tal vez sí; bueno es muy complicado. Me refiero a que los hechizos que te han lanzado eran maldiciones con veneno. En estos momentos, el veneno se está extendiendo por todo tu cuerpo, por eso te cuesta respirar cada vez más. -El extraño se acercó un poco más a Harry y se acuclilló a su lado.
-¿Quién...? -la voz de Harry fallaba.
-¿Quién soy yo? -dijo el joven con una sonrisa-. Encantado de conocerte Harry Potter, soy la muerte.
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Konoha
En uno de los campos de entrenamiento de la villa de Konoha, cuatro personas estaban allí para supuestamente entrenar.
-¡Naruto! Deja ya de hacer el tonto y tomate el entrenamiento en serio -gritó una chica con el cabello rosa, algo más arriba de sus hombros, ojos verdes, era muy guapa y llevaba una camisa roja algo particular, ya que la parte delantera y trasera era más larga y llegaba casi hasta las rodillas, se complementaba con unos pantalones cortos de color marrón claro que llegaba hasta las rodillas.
-No es mi culpa, Sakura. ¡Es el teme de Sasuke! -señaló al acusado, un chico rubio de pelo corto y ojos azules. Era guapo y esas tres rayitas que tenía en cada mejilla, era como si tuviera unos graciosos bigotes. Vestía con un chándal negro y naranja-. Se cree superior a mí.
-Por supuesto que soy superior a ti dobe -dijo el otro chico, quien vestía algo más discreto que sus compañeros, una camiseta negra que al reverso llevaba un dibujo en blando y tojo, sus pantalones que llegaban por debajo de las rodillas también era negro. Como complemento llevaba una katana.
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Una petición a la muerte
FanfictionHarry es atacado y gravemente herido. Ante él, aparece la muerte, quien a cambio de salvarlo, le hace una extraña petición. Así es como acabará en la aldea de Konoha, en donde conocerá al equipo 7 y acabará enamorandose de alguien especial. ...
