Justo ahí.

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Estaba sentada en las gradas del coliseo mientras veía a todos pasar, iban cansados y sudados; había sido una jornada deportiva bastante extenuante, yo trataba de regular mi respiración mientras levantaba la mano en un saludo a algunos de los chicos que iban desfilando frente a mí. Casi todos aseguraban que tenía muchos amigos, yo no pensaba lo mismo, aunque era consciente que era mucha la gente que me conocía y me saludaba con entusiasmo y aprecio; esa percepción que tenían los demás de mi gran círculo social no me molestaba.

La escuela fue quedando vacía poco a poco, yo seguía sentada en las gradas y con la mirada fija en la cancha sintética que estaba inmediatamente después del coliseo, unos metros después de ese césped falso estaba el complejo acuático; me fui poniendo de pie con mucha calma, estiré mis brazos y mis piernas, miré a todos lados para reafirmar la soledad del lugar y comencé a caminar muy despacio, no fui consciente del recorrido hasta que me vi frente a las piscinas, descalcé mis pies y caminé suavemente por la grama húmeda del jardín que estaba allí, cerré mis ojos y me entregué a la sensación de paz que sentía entrar en todo mi ser por mis pies, sentí cómo el aire húmedo característico de esta zona del país, rozaba mi piel, escuché pasos a la distancia y abrí los ojos; pude divisar la silueta de mi entrenadora que si dirigía a mí, cuadré mis hombros y puse mi espalda muy derecha.

- ¡Beltrán! - Gritó la robusta mujer con una sonrisa que le iluminaba todo el rostro, yo le sonreí de vuelta.

- ¿Preparada para la faena?, las escuelas que vienen hoy no son tan preparadas, por lo tanto, no tienes gran competencia, sin embargo, no hay que bajar la guardia

- ¿Son todas nuevas? - Pregunté nerviosa

- Sí, todas. Estas chicas están buscando becas, Beltrán, por lo tanto, no vienen dispuestas a rendirse y aunque tu nivel es superior, las ganas y la pasión juegan un papel muy importante.

¿Becas? Yo nunca había pensado en una beca por nadar, a mí sólo me gustaba zambullirme en el agua y sentir el agua por todo mi cuerpo mientras avanzaba con cada brazada y luego estaba mi padre y toda la motivación e incentivos que me daba, a él le encantaba verme ganar cualquier cosa en la que participara, se sentía orgulloso al enumerar cada uno de mis logros ante cualquier persona que le preguntara por mí; claro que a mí también me gustaba ganar, pero no era lo que realmente me importaba. Mi entrenadora se despidió de mí con una sonrisa y una palmada en el hombro, fui a cambiarme y al volver había ya algunas chicas de las otras escuelas y con ellas sus entrenadores y acompañantes, gente que yo no conocía, que nunca había visto en mi vida. Me senté en una mesa que encontré vacía y miraba directo a la piscina, me hubiese gustado dar una vuelta en la piscina antes que llegaran todos, quizá así pudiese tranquilizarme un poco; realmente no entendía porqué estaba tan nerviosa, esta competencia no significaba mucho para mí, más allá que la satisfacción de ganar y saberme una muy buena nadadora.

Estaba tan entretenida mirando la piscina que no me sentí cuando alguien se acercó a mí, hasta que esa persona tocó mi hombro suavemente, pero era tal mi distracción que yo di un sobresalto por la sorpresa del mínimo roce y yo recibí un respingo de su parte como respuesta.

- Lo siento, lo siento, no fue mi intención, no quería asustarte; sólo quería saber si el resto de lugares en la mesa estaban libres- Me quedé mirándola fijamente sin responder hasta que en su cara se dibujó un gesto que no supe entender, entonces decidí que era momento de interactuar y dejar de tener reacciones poco comunes, entonces le respondí con una voz muy suave que me costó reconocer como mía, le dije que los lugares estaban libres, que podía sentarse allí si lo deseaba, ella no dejaba de mirarme extrañada y pude ver un destello brillante en sus ojos color almendra.

Se fue acomodando, puso su bolso encima de la mesa y comenzó a sacar sus cosas, yo estaba cada vez más nerviosa, así que decidí hablar, eso siempre lograba apaciguar un poco mis miedos y temores

- ¿Eres nueva también?- Se adelantó ella a preguntarme mientras se sentaba a mi lado

- ¿Yo?... No - Respondí nerviosa- Compito hace años, soy anfitriona

-Oh, entonces te deseo mucha suerte, aunque es casi seguro que no has de necesitarla- Pude ver en su cara la desilusión- Yo sí soy nueva- Prosiguió- Y para ser sincera, no sé cómo llegué hasta acá- Se rió mirándome fijamente con sus grandes ojos color almendra y yo no pude evitar responder a su sonrisa y me quedé en silencio, no supe qué responderle, volví a mirar hacia la piscina y me perdí nuevamente en ese azul clarito que tanto me gustaba y tranquilizaba.

-¿Cuánto tiempo llevas nadando?- Volví a escuchar su voz, esta vez no me tomó por sorpresa

-Desde los seis años estoy en el equipo del colegio- Le dije mientras volvía a mirarla, pude notar la sorpresa en sus ojos, se recostó en la silla y suspiró larga y cansadamente

-No sé ni para qué vine- Dijo para sí misma con una sonrisa triste, pero yo logré escucharla y no entendía a qué se refería

-¿Por qué dices eso?, viniste a nadar, como todas

-Ujum, pero mira todo lo que tú llevas nadando, yo aprendí a los seis años, pero nunca estuve en un equipo sino hasta hace un año, es obvio que no tengo el nivel y viene mi entrenador y me tira al agua sin salvavidas, literalmente- Escupió todo de un solo

-Por algo te tiró sin salvavidas, desde fuera seguro ve todo eso que tú crees que te hace falta, que lleve tantos años nadando no dice que sea buena ni talentosa en ello, sólo me gusta, yo ni siquiera soy la mejor nadadora de mi equipo, así que no te preocupes por lo que podamos tener las demás, piensa en todo lo que tú tienes y cómo lo puedes utilizar para ganar, no nos ganes al resto, gánate a ti misma, siempre.

-Wow, estoy segura que a Henry le encantaría decirnos todo eso que tú acabas de decirme, se me quitaron los nervios y hasta me sentí regañada- rió, yo también lo hice, sentí un poco de vergüenza al escuchar lo que dijo sobre mi pequeño discurso y sentí cómo mis mejillas se calentaban, entonces reí más, pero esta vez de los nervios.

El lugar se fue llenando, las demás nadadoras junto a sus entrenadores y acompañantes iban ocupando sus lugares, entre la multitud pude ver el cabello rubio de Sofía, me levanté y moví mis brazos para que captar su atención, me vio enseguida y caminó sonriente hacia mí, me abrazó apenas estuvo cerca y me besó la mejilla

-¡Hola!- Dijo a la chica de los ojos almendra- Soy Sofía, un gusto

-Ehm... Hola, me llamo Ángela, un gusto- ¡Ni siquiera nos habíamos presentado!

-Yo soy Isabel- Le dije con una sonrisa de disculpa que ella correspondió

-Pensé que se conocían, esta siempre se sienta sola y no le habla a nadie- Dijo Sofía mientras yo moría de vergüenza.

***

La competencia estaba a punto de acabar, Ángela estaba entre los primeros lugares, al igual que yo, junto a otras tres chicas. Estábamos a unos metros de distancia y nuestras miradas se cruzaron, me sonrió ampliamente y vi cómo brillaron sus grandes ojos almendrados y yo sonreí de pura felicidad de verla feliz, sin rastro de toda la preocupación que antes ocupaba todo su rostro, si ella estaba aquí por un beca, estaba entonces en el camino correcto y caminando justo cómo lo debía hacer; vi cómo se abrió paso entre algunas chicas y llegó hasta mí, sin dejar de sonreír, se acercó y me abrazó, yo me paralicé ante ese acto que no me esperaba en lo absoluto, lentamente le devolví el abrazo y después de unos segundos escuché su voz "Gracias, sin tus palabras no hubiese tenido el valor ni el ánimo para nadar hoy, me habría ido seguro", soltó el abrazo y creo que vio mi cara de sorpresa

-Lo siento si invadí tu espacio- Dijo preocupada y ya la sonrisa se había borrado de su rostro

-No, no- me apresuré a responderle- Es sólo que no me lo esperaba y... De nada, me alegra que mis palabras te hayan ayudado, aquí tienes una nueva amiga y nadadora además-reí y ella rió conmigo- Justo ahí, en ese momento nuestras ojos se miraron fijamente y ambas sonreímos suavemente, justo ahí, Ángela y yo entendíamos que esa no sería la última vez que nuestros caminos se cruzarían. 

Azul.Where stories live. Discover now