ChanYeol entró a aquella cantina de mala muerte totalmente destrozado y aguantando las lágrimas lo mejor que podía. Su corazón y alma dolían. Su pecho se apretaba y sentía un vacío que parecía hacer trizas su interior. Con la cabeza gacha se sentó frente al bar y pidió un trago, ni siquiera le importaba que clase de bebida le era entregada. Él solo quería ahogar sus penas en el alcohol y olvidar al amor de su vida por solo unas horas.
Vaso tras vaso de licor llegaban a sus manos y todos los tomaba hasta el fondo, rogando para perder la conciencia en ese mismo momento. Poder sacar de su mente a aquel chico de cabellos negros que había robado su corazón, y con el que tantos momentos hermosos había compartido; esos momentos que terminaron hace dos horas atrás cuando SeHun, ese bastardo al que había considerado amigo por tantos años, le contó lo bueno que era su amante en la cama. Con el solo pensamiento de las palabras que salieron de la boca de ese tipo, en quien podría haber confiado su propia vida, le daban ganas de volver a llorar. Y esta vez no se detuvo; lloró con amargura mientras sostenía su milésimo vaso de Whiskey. Y lo más que dolía es que no era la primera vez que BaekHyun le hacía algo así, y él seguía perdonándole como el gran idiota y masoquista que era.
"Fue tan bueno anoche. ¡Diablos! Esa boca sí que hace maravillas" Las palabras que había dicho SeHun retumbaban en sus oídos, creando nuevas lágrimas en sus ojos y llevándolo a pedir un trago más bajo la falsa promesa de que esa sería su última copa.
Todos los momentos hermosos que pasó junto al hermoso chico de ojos marrones pasearon por su mente, volviendo a llenar sus ojos de lágrimas que bajaron por sus mejillas como cascadas cargadas de tristeza y amargura. Como gotas saladas simbolizando el dolor que intentó esconder todas las veces que había encontrado a BaekHyun con otro hombre en su propia cama. Se recriminó todas las veces que creyó las palabras que ese chico del que se había enamorado hacía tres años atrás le decía después de cada vez que lo descubría.
"Te prometo que no volverá a pasar"
"Te juro que a quien amo es a ti"
Todas esas promesas vacías que le había lanzado aquel muchacho tan hermoso ante sus ojos se repetían en su cabeza una y otra vez, taladrándole los pensamientos y matando su alma. La película de su relación se reproducía ante sus ojos, aunque en realidad solo estuviese mirando su bebida a medio terminar en sus manos. Cientos de vasos vacíos... Miles de gritos ahogados salieron de sus labios, rasgando su garganta. Millones de sollozos abandonaron su boca mientras se imaginaba al chico frente a él, sonriéndole de esa manera que él tanto amaba; mirándolo de esa manera que lo volvía loco.
Volvió a tomar otra copa de... No tenía idea de lo que estaba tomando, y menos le podía importar.
-Channie...- su voz sonaba tan real. -Channie... Vamos a casa- ¡joder! Se sentía tan real.
Volvió a sollozar. Miró a la persona tras aquella mesa de madera y pidió otro trago.
-No será necesario, deje esto en mis manos- ChanYeol se golpeó la cabeza, como si de esa manera la voz de ese ángel abandonaría su cabeza.
- ¡Sal de mi puta cabeza! - se gritó a él mismo, como si eso fuese a alejar la voz de ese chico de sus pensamientos.
-Channie... Soy yo, estoy aquí- el más alto miró a su lado, pensando que ya había perdido la cabeza por completo. Pero para su buena, o mala suerte, ese chico de preciosos ojos estaba a su lado. Mirándolo con lo que parecía ser preocupación.
-Aléjate de mí- susurró ChanYeol con la mirada gacha.
-ChanYeol, vamos... Tenemos que volver a casa- BaekHyun intentó halarlo del brazo, pero el más alto no movió ni siquiera un músculo.
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Recaída
FanfictionMentiras enredadas en sus hermosos labios, pero es creída a pesar de ver más allá de esas palabras. Una venda que cubre sus ojos de la verdad, pero es mantenida en su lugar por sus propias manos. Una adicción que es fácil de superar, pero sigue sien...
