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[[MYG]]

El amor que creí eterno se acabó, la cague... Incluso los amigos que tenía echaron vuelo como el humo de mi amargo cigarro.

Sí, volví a fumar... ¿Cómo no? La única razón que se interponía entre mis ojeras moradas y una vida feliz era él.

Soy un maldito, un asqueroso cobarde; el hizo todo por mí, y yo lo deje ir. Soy un total maldito, por mi orgullo, mis miedos y por preocuparme demasiado por los demás y no por nosotros.

¡Es una mierda! Quiero decirle perdón, que lo lamento tanto, pero tanto, todo lo que he cometido. No me importa si jamás me perdona, sólo quiero mostrarle mis disculpas, mis rodillas postradas al suelo y rogar un solo suspiro de él a mi alrededor.

- ¡Ah!, ¡Soy una mierda! - Me digo al ver mi empañado reflejo en el espejo - ¡¿Cómo fui así?! - mis ojos llorosos se abren; ya ellos rojos, marcando todas las venas alrededor de la pupila, tiemblan soltando un líquido salado reprimido en el lagrimal. Arde seguir recorriendo con la mirada el camino por el que pasa el agrio chorro sobre mi mejilla con la ayuda del espejo. - ¡He terminado fatal! - chillo ante alguien.

Calculo estar unas 2 horas frente a mí horrible yo gritando cada fallo que encuentro, aunque no existieran. Fallos que afectaron todo, mi maldita autoestima me condena de la peor manera en que una flecha puede traspasar y perforar tu pecho.

Odio tanto esto, es frustrante. Me aferro a la baranda del lavamanos, apretando mis puños con mucha fuerza; sintiendo los bordes en mis palmas continúo, no importa el dolor, lo merezco.

-¡Maldita sea! - aullento desde mi garganta. Hablo ronco, sin importar la poca voz que falta por desvanecerse; sigo, complace sufrir por él, así es, lo merezco y lo pagaré.

- Estoy bien, estoy bien - ahora repito mi estado, ¿para qué preocuparse tanto? Este será mi destino, si ni siquiera soy capaz de amarme a mí, ¿cómo lo hará él? Vamos, no sé puede engañar a la mente; los malditos como yo estamos condenados.

Me siento en una banca vieja que mantiene la puerta abierta; me dedico a sentarme, estiro mi pierna izquierda -está casi choca con la otra pared, cada vez la casa me queda más pequeña-. La derecha la flexiono, quedando la rodilla en el aire, y mi pie en el muslo contrario; quito los vidrios que hay entre mis dedos y alrededor de todo el pie descalzo. Apoyo mi espalda en la puerta, la que choca contra la pared.

Luego de hacer lo mismo con el otro pie, me levanto; tambaleándome -por la borrachera- llego a la cocina encontrándome con más botellas rotas - ¡Ah, joder! - los vidrios se volvieron a incrustar; algunos hasta en las heridas anteriores... Que idiota.

Paso por la estufa, que aún tiene la llave del gas cerrada; por el lavaplatos y la nevera. Llegué a mi punto, los cajones; abro el deseado, el primero: Tiene muchos cuchillos - río con malicia, ya sonando como un psicópata. - ¡No! Ya me estoy confundiendo, ¿qué fue lo que bebí? - Miro sobre mi hombro zurdo y veo la gran botella vacía de Whisky sobre el mesón con los ojos entreabiertos; paso la lengua sobre mis labios.

Abro el tercero, encuentro uno de mis seis mecheros, el séptimo se lo llevó Jimin; no quería seguir viéndome fumar... Puff, tampoco se enteró que tenía más alrededor de mi casa. Claro, siempre debo estar preparado para tomar un descanso de mi cabeza y mis preocupaciones sociales.

Mi mano tiembla, hay tantas cosas ahí dentro, ¿cuándo las puse?... - ¿Qué? - digo con una voz ahogada... Creo que llevo meses coleccionando mecheros; mejor para mí. Tomo varios de un puñado, con firmeza los mantengo en mi mano derecha, pero la misma presión deja caer unos cuantos; los tiro con fuerza contra la pared, algunos me caen en el rostro. - ¡Jimin, Jimin, Jimin...! Bueno, bueno, bueno; tomemos el especial, el leal, el que estuvo siempre conmigo.

Abro mis ojos como lunático bajo la fría y cruda luz de la luna que se pinta contra mi cuerpo, metiéndose en mi hogar por la ventana y la vaga iluminación del espacio. Voy a morir... pronto, lo sé... Debería pedirle perdón a mi bebé, antes de que me vaya. Ahora también quiero vomitar, ¿qué es más importante? Atrapo entre mis pálidas manos el preciado tesoro.

Dejo los cajones y cruzo toda la cocina con dirección a mi habitación. Queda entre mis manos la nueva botella de Whisky que estaba debajo del sucio colchón en la única habitación del apartamento; mi agotada cabeza en el cojín del olor de Park y mi flaca manta de lana, hecha por el último, debajo de mi cuerpo.

La-la-la, ¡Maldi--ta sea! - soy interrumpido por mi propia tos, me estoy ahogando con mis tragos. Las personas siempre dicen que tomes poco a poco, pero yo zampo y zampo sin parar: ¡Vamos que las penas no se matan solas!

Termino con la mitad de mi botella y la tiro contra un sucio espejo que por suerte tengo en el cuarto -escucho como se derrama el líquido por todos lados-. Mis ojos se desorbitan con sueño y cansancio; mi garganta tiene un increíble trozo de desgracia que no la deja gritar; mi estómago se revuelve en dolor; quiero llorar.

Abro los ojos y notó que los vidrios otra vez están alrededor de mí, algunos me hicieron cortes por la cara y otros en el brazo; con el jean que llevo no pudieron atravesarse hasta mis piernas.

Con la poca fuerza que tiene este cuerpo, con mi abdomen me impulso quedando sentado, adolorido por todo, suspiro y me levanto. Y como si fuera una necesidad de navajas sobre mi, vuelvo a verme al espejo, esta vez roto y mostrando mi cara falta de vida; alzo mi débil mano diestra para que contorne con masoquismo lo que queda de mi reflejo, como si valorara mi desprecio.

Ahora puedes ver quien soy, ¿me recuerdas?, ¿logras reconocerme?, ¿sabes quién soy? - digo a mi mente intentando encontrar respuestas sanadoras; pero todas las salidas las he despedido y las he sacado de mi vida, algunas hasta se fueron - esas duelen más...- pronunció con suavidad, chocando mis dientes con cada sílaba. Sonrío y mi pecho siente una presencia que se desliza en él, he vuelvo a comenzar a llorar con lágrimas que ya ni tienen razón de ser.

Creo que ahora tengo más cortes, pronto sanaran, no es grave; sino es que siguen sangrando para cuando despierte y vuelva a vivir en otro oscuro sueño.

- Siempre tuyo, dolor y desgracia.

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