Capítulo 1

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Capítulo 1

Lo miraba a través de la gran vitrina. Una gran pared de cristal se interponía entre ellos dos. Pareciera que ambos se estaban mirando, tratando de descifrar lo que cada uno quería decir, sólo con sus miradas.

Ella sentada del lado "Libre" de la vitrina, con un cuaderno en la mano y su bolígrafo en la otra, trataba de seguir con su escritura, con sus hipótesis sobre la vida de él. Él, en cambio, sostenía una espada con una mano, y con la otra un escudo con emblema de un dragón, a la espera de cualquier ataque.

Astrid Hofferson, era una chica recién graduada de la universidad más prestigiosa y antigua de toda Noruega. La Universidad de Oslo, "Real Universidad Federicana". Tan sólo decir su nombre, hacía que se le pusieran los pelos de punta. Entrar a esa escuela siempre fue un sueño para ella. El día que recibió la carta de aceptación, sus padres hicieron una fiesta a lo grande. Al ser de apellido 100% puro de Noruega, era para la escuela recibir a ese tipo de estudiantes un privilegio. Estamos hablando de una Universidad que fue fundada hacía unos 200 años. Estaban recibiendo a una chica muy inteligente y que era descendiente del clan "Hofferson", VIKINGOS.

Se encontraba, en ese momento, en el Museo de Barcos Vikingos de Oslo. Cada mañana, antes entrar a su escuela, le pedía al guardia del museo, si podía entrar antes de que los turistas llegaran; ya saben, para tener paz y tranquilidad para poder hacer su trabajo de investigación.

Miró su reloj. Faltaban 15 minutos para que abrieran el Museo y apenas llevaba 75 palabras escritas en su cuaderno. Suspiró y dejó a su lado, la libreta y el bolígrafo, para poder tomar su café. Estaba ahí desde las seis de la mañana, tratando de entender toda la información recabada sobre "El dragón". Y sólo llevaba 75 palabras escritas. Su tesis estaba casi lista. Había escrito sobre las guerras del siglo IX, personajes históricos, refutaba sus propios argumentos; según su asesor de tesis, Bocón, como le decía de cariño, estaba perfecta, pero le faltaba ese algo que la hiciera aún más perfecta. Y bueno "ese algo" era investigar sobre el guerrero más feroz que abarcó en ese siglo, y no era nada más y nada menos que "Hiccup Horrendus Haddock" o mejor conocido como "El Dragón".

Ya había pasado una semana desde que Bocón le dijo eso, y estaba sobre ella, presionándola para que ya terminara su trabajo. La tesis era lo único que le faltaba para poder tener su maestría completada. Su examen final sería dentro de 15 días y si no revisaban cada parte de la tesis para preparar a Astrid, todo sería una pérdida de tiempo.

Todo estaba bien, excepto que había un detalle. No había datos relevantes, una biografía completa o algo que la ayudara para poder acabar. Leía cosas de él en internet e incluso leyó una tesis publicada por la Universidad sobre Hiccup, pero realmente no le fue de utilidad. No decía nada, sólo puras hipótesis de él que nadie supo si eran verdaderas y falsas y al final del texto sólo decía que probablemente era un mito. No le sirvió de nada.

Inclinada hacia adelante, apoyada sobre sus piernas y con su café en sus manos, le dio un último sorbo para levantarse e irse a su escuela.

No sin antes voltear para de nuevo ver la escultura de Hiccup Haddock, un chico de pelo castaño, llegándole al casi rojo, alto, fornido, bonitas facciones y ojos negros.

Astrid había llegado a la conclusión de que la persona que había hecho esa escultura, era una mujer. Tal vez cuando le dijeron que iba a tener el privilegio de hacer la escultura del Dragón, ella en su loca y pervertida mente, dibujo a su ex. Un tipo malo, que la había engañado, o tal vez, había intentado abusar de ella, pues la escultura daba miedo, no era algo que quisieras ver. O era lo que ella pensaba. Al ver sus ojos negros, sentía un escalofrío que recorría toda su espalda hasta sus pies. No creía que hubiera tenido los ojos negros. Principalmente porque en los pocos datos que había conseguido, decía que él era 100% de Noruega, y las personas puras de Noruega eran de ojo color claro.

- ¿Cómo va con la investigación Señorita Astrid?-. Preguntó Derek, el guardia del museo

- No tan bien, Derek-. Volteó a ver a Derek-. Nunca sabré quién fue él, ni que fue lo que hizo para que estuviera aquí en el museo, o si realmente tenía los ojos de color negro, si fue un guerrero o si sólo enviaba a las personas para que pelearan por él-. Astrid tiró el bote de café y se dirigió a la puerta. Se despidió de Derek, y fue directo a su coche.

Del museo a la universidad hacia alrededor de unos 15 a 20 minutos, además ya no recibía clases, esa etapa había terminado. Sólo faltaba la revisión de su tesis y su examen final.

Al llegar a la escuela fue directamente al edificio de antropología. Observó estudiantes de primer año y de último año y recordó esas fechas en las que estaba entusiasmada, nerviosa, ansiosa, y dónde estaba relajada y naturalmente feliz. Al ir caminando muchos de los chicos de último año le decían piropos. No se consideraba fea, pero tampoco una Miss Universo, tal vez, simplemente, agradable. Cuando llegó al cubículo de su asesor este no dudo y se acercó a abrazarla.

- Astrid, qué sorpresa. ¿En qué te puedo ayudar?

- Vine a ver si lograste conseguir un poco más de información de Hiccup-. Dijo ella, con un poco de cansancio.

- Lo siento querida. Hablé con los mejores antropólogos que conozco y ellos con los que conocen y nadie tiene más información de la que ya hay-. Dijo Bocón. Astrid sólo se puso las manos en la cara y se recargo en el escritorio-. ¿Estás bien?

- No, no lo estoy. Casi no he dormido, planteando hipótesis sobre este personaje y no tengo nada. Sólo unas 75 palabras escritas en el borrador, unas 3 hipótesis sobre él y eso no me sirve-.

- Muñeca, si te hace sentir mejor, la idea sobre que escribieras sobre Hiccup Haddock, fue sólo una sugerencia. Tu trabajo es ya de por sí, perfecto. No hay necesidad de agregar más-. Dijo Bocón tratando de tranquilizar a su alumna.

- No, si hay necesidad. Ya leíste mi tesis, habló mucho sobre "El Dragón". Si los maestros que me aplicaran el examen final, me preguntan sobre él, y suponiendo, respondo algo que sé acerca de él, pero no está en la tesis, serán puntos malos para mí-. Dijo Astrid.

- Bueno, entonces pon lo que sabes sobre él-.

- Bocón, estoy hablando en serio-. Dijo Astrid viéndolo con un puchero y el ceño fruncido.

- También yo-. Dijo Bocón como si fuera algo obvio y no algo en plan de broma

- Sabes que no puedo poner lo que sé, nada más. Necesita algo. Algo más-. Dijo Astrid-. Bueno, de todos modos, gracias por la ayuda-. Suspiró, se levantó y se despidió de Bocón.

- Anímate muñeca, todo estará bien-.

- A quién quiero engañar. Necesitaré un milagro para poder tener mi maestría.

Cuando salió del edificio, se dirigió a la cafetería. Iba caminando con su celular en las manos buscando por enésima vez sobre Hiccup. Algunas personas la saludaban, algunas otras sólo la observaban a lo lejos. Cuando llegó a la cafetería, pidió una ensalada de frutas y un yogurt natural para poder acompañar la fruta.

Cuando le dieron su orden, fue al estacionamiento y se fue a su casa. Tenía ya 23 años y había conseguido un pequeño departamento para ella y su perra siberiana blanca. Por alguna extraña razón, le encantaban ese tipo de perros, los que son de descendencia de lobos y esas cosas. Cuando llegó a su casa, dejo sus cosas en la mesita de centro de la sala de estar y fue directo a la cocina para poder comer su ensalada. Su perrita "tormenta" la saludó como era habitualmente. Astrid se levantó y fue directo al tazón de comida de Tormenta, le puso tres tazas de croqueta y mientras las dos comían, Astrid le empezó a hacer preguntas:

- ¿Cómo estás nena? ¿Me extrañaste?-. Para su suerte, Tormenta sólo movía la cabeza de un lado a otro, tratando de entender el lenguaje humano de Astrid-. Ay nena.

Cuando termino su ensalada, se despidió de tormenta y se fue directo a su trabajo. Astrid trabajaba dentro del campo universitario a través de una beca. El hecho de ir y venir dos veces de la escuela a su casa era una mera distracción.

Pasado el tiempo, Astrid volvió a su casa en la noche y se dispuso a dormir

Eran las 10:00pm cuando se recostó en su cama con un suspiro. Cerró los ojos quedó completamente dormida.

Tiempo Atrás (HICCSTRID)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora