Permíteme un nuevo comienzo.

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Las rojizas luces producto del atardecer caían cual manto sobre los altos edificios de Londres, resaltándose la silueta de aquellos como forma de bienvenida a la noche que esta vez venía en compañía de unas amenazantes nubes grises.

El día había transcurrido bastante rápido, pero no sólo el día, más bien el año cuyo fin estaba a tan sólo horas y su despedida, y por consiguiente bienvenida al nuevo año sería, probablemente celebrada en todo el mundo, obviamente también en el apartamento 221b de Baker Street.

Las celebraciones nunca fueron el agrado de Sherlock Holmes, no obstante, aquel año fue bondadoso con todo su círculo cercano y esto no dejaba fuera al detective consultor. Un año repleto de éxitos a nivel profesional, un montón de casos de alta complejidad resueltos, tan sólo eran opacados y tal vez en una gran manera, por el agridulce sabor que dejó aquello que en algún momento supuso ser catalogado como "lo mejor del año", pero que sin duda conforme transcurrió el tiempo inclemente, se transformó en nada más que una latente cicatriz cuya dolencia nunca pudo cesar por completo.

Siete en punto de la tarde era la hora que se dejaba ver en el viejo reloj dispuesto sobre una de las paredes presentes dentro de la lúgubre habitación del detective, quien se hallaba de pie junto a la ventana tan sólo en compañía de su violín y el atril de este, sobre el cual se disponían unos papeles en donde Sherlock anotaba unos cuantos bocetos que correspondían a su más reciente composición. La melancólica melodía proveniente del violín inundaba por completo la soledad existente en el apartamento, y combinaba en una perfecta sincronía con la fuerte lluvia que comenzaba a azotar la ciudad en aquel entonces, creando una atmósfera digna del cliché del cual suelen abusar algunos directores consagrados del séptimo arte.

Los dedos de Sherlock Holmes parecían empezar una interminable danza sobre las cuatro tensas cuerdas del violín; cada acorde, cada trémolo, cada singular nota, creaban una melodía cuya hipotética transcripción en un arte escrito sería una dramática novela en la que el protagonista y quien además se posicionaba en esa ocasión como la inspiración de su música, coincidían en ser exactamente la misma persona.

Aquella metafórica novela tuvo sus inicios hace un par de años, en donde dos solitarios hombres por coincidencias de la vida acabaron viviendo en el mismo apartamento, compartiendo vivencias y formando una amistad cuya conexión era única incluso ante los ojos externos. Sin embargo, la tragedia comenzó a principios del año presente, a mediados de Febrero, en donde coincidiendo por mera casualidad con el día en que el comercio decide sobreexplotar el amor, la amistad entre los dos hombres dio un, tal vez no tan inesperado vuelco. No existe algo más trágico y a la vez romántico en una poética manera que un romance secreto, y es que ambos involucrados sabían que el amor a los ojos enemigos suponía una inmensurable debilidad, y a pesar de los maravillosos meses que compartieron los dos de forma tan íntima, un romance tan secreto, tan hermoso y tan cuidadoso como el de ellos no estaba destinado a surgir, no de esa manera, no existiendo tanto miedo de por medio. "Será lo mejor para ambos", decidieron, no obstante, la definición de "mejor" existente en los diccionarios no concordaba en lo absoluto con lo que en ese remoto entonces los coordinados corazones de ambos sentían al verse obligadamente separados, limitados a nada más ni nada menos que una simple aunque del todo compleja amistad. Así fue como un punto final marcó esa historia, a finales de Septiembre, en donde el otoño recién comenzaba a mostrarse mediante las doradas hojas de los árboles que caían incesantes sobre el pavimento. Un punto final que en los deseos de ambos no era más que puntos suspensivos, un punto final que marcaba el inicio de una nueva historia de la cual ambos en secreto no querían ser partícipes.

— ¿Y esa canción? — Pronunció John en voz alta seguido de un leve carraspeo, captando de inmediato la atención del hombre contrario quien detuvo en seco su composición con el violín para dirigirse a su amigo, el cual llevaba un par de minutos observándolo en silencio desde la puerta de la habitación.

Permíteme un nuevo comienzo. [Johnlock] [One Shot de año nuevo] Tahanan ng mga kuwento. Tumuklas ngayon