Capítulo 1: El inicio
Un caos. Todo era un caos en la cueva. Los Nadder disparaban púas por todos lados, los Gronckle se enfrentaban entre sí cuerpo a cuerpo, Pesadillas Monstruosas prendiendo fuego por todo el lugar y los Cremallerus Espantosus explotaban cosas sin cesar. En cambio yo, me mantuve al margen, sabía que si siquiera intentaba acercarme saldría con varias quemaduras y heridas de otros tipos.
—Te vez algo ansioso, Fury —dijo una Gronckle hembra de quince años mayor que yo que estaba recostada en una parte de nuestro agujero—. ¿Nervioso por tu primera salida?
—Si, un poco —dije rápidamente sin mirarla, ya que estaba observando el desastre que hacían los demás, mientras soltaba un largo suspiro—. ¿De verdad tengo que hacerlo Diana? —pregunté de manera suplicante, mientras volteo a verla con ojos de sufrimiento.
—Ay Fury, ya hablamos sobre esto ayer —dijo mientras se ponía a mi lado dándome un golpe de cariño con su cabeza a la mía.
—Ya sé, pero qué si alguno me captura ¿Me convertirán en un tapete? —dije mientras reí nervioso y recordaba un hecho de la infancia.
En eso se me viene a la mente ese momento, hace 15 años. Empecé a abrir los ojos lentamente, mi cuerpo estaba muy caliente, y veía a mi alrededor parte de un huevo roto con algunas cenizas, lo que significaba que acababa de nacer. Empecé a movilizarme un poco, y noté que estaba en una cueva de tamaño regular con varios huesos y desperdicios a mi alrededor, era muy raro, en eso veo un pequeño charco de agua y logro observar mi reflejo. Era de color negro, ojos verde esmeralda con pupilas también negras, tenía grandes alas si las comparamos con mi tamaño unas aletas cerca de mis patas traseras, y una cola con dos aletas.
—¿Ho... hola? ¿Hay alguien aquí? —dije asustado con una voz débil, casi inaudible, pero entonces veo una luz, al final de la cueva.
Me acerqué a ella con paso lento, ya que tenía miedo de que algo saliera de allí y me atacara, ya que mientras más me acerco, más ruidos extraños escucho. Y entonces los vi, dragones grandes y fuertes, en ese entonces no conocía las especies, así que no los recuerdo bien, solo a dos: un Pesadilla Monstruosa macho y una Gronckle hembra, ambos mucho más grandes que yo, y para mi mala suerte, tropecé con una garra del macho, ocasionando que caiga en su pata.
—¡Oye niño! ¡Fíjate por dónde caminas! —gritó enojado enseñando los dientes y sus alas, haciéndolo ver imponente.
—¡Lo siento! ¡No fue mi intención! —grité asustado.
Parecía que iba a golpearme o algo así, hasta que se detuvo en seco, me miró extrañado, comenzó a olfatearme. Se sorprendió mucho, y luego soltó una carcajada.
—¡Pero miren qué tenemos aquí! ¡Un furia nocturna! —gritó, haciendo que otros dragones se acercaran—. Oye niño ¿Qué no te habías extinguido? ¡Ja, ja, ja!
—Yo... ¿un furia qué? Yo... —estaba sumamente asustado, los demás dragones se estaban riendo de mí, menos uno, o mejor dicho, una dragona.
—¡Ya déjalo en paz Damian, es un niño! —gritó la Gronckle a el dragón rojo mientras se ponía en frente de mí en pose defensiva.
—¡Pero Diana! ¡Míralo! ¡Literalmente salió de la cueva de la basura! —dijo usando sus alas señalando a de donde había venido. Bueno, al menos eso explica los huesos y desperdicios.
Mientras tanto, yo ya no estaba al borde del llanto, estaba llorando a lágrima viva por el terror que me causaba el Pesadilla Monstruosa.
—¡Ya sé! ¡Qué tal si te hago a un lado para poder enviar al enano por donde vino! —gritó para luego darle un zarpazo que la hizo estrellarse contra la pared.
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The Downed Dragon
FanfictionLuego de la repentina desaparición de toda su especie, el último de los Furia Nocturna, bautizado como Fury tendrá que aprender a vivir sin una madre ni un padre, siendo un bicho raro a los ojos de la mayoría de los demás dragones. Hasta que, cuando...
