Sábado, 11pm.
SeokJin miraba el metro, sus ojos avellanas sospechaban y desconfiaban. Jungkook estaba a su lado, mirando el mapa, y sosteniendo un par de boletos en su mano. Las personas los esquivaban al no notar al par.
SeokJin llevaba una gabardina larga y negra, unos pantalones vaqueros negros, que lo dejaban malditamente deseable, dos voluminosas y negras botas, una cazadora de cuero negra y una gorra de lana. Obviamente negra.
Jungkook estaba vestido con una playera blanca, encima de esta una camisa militar abrochada que era una talla más grande, llevaba unos ajustados jeans celestes y unas botas marca Timberland. Jungkook nerviosamente trazó con un dedo todo el camino del metro, pretendiendo parecer como si estuviera buscando su parada.
El menor tragó saliva difícilmente preguntándose si ésta era una buena idea. Se había persuadido al confiado SeokJin de venir con él porque le había dicho que un amigo muy querido de el estaba de vuelta en corea, que lo extrañaba mucho y queria que se conocieran, y claro, ésa había sido una mentira con un trasfondo.
Por suerte SeokJin había mordido el anzuelo y él estaba aliviado por eso. Ahora las cosas estaban poniéndose tensas de nuevo.
Jungkook vió que su tren había llegado y sonrió. Demasiado tarde para echarse atrás ahora.
-¡Vamos SeokJin. Es nuestro transporte! - Jungkook agarró sus brazos y lo arrastró hacia el vagón. SeokJin miró fijamente con aprehensión como Jugkook lo jaló hacia el monstruo metálico, con sus mandíbulas abriendo y cerrando mientras las personas caminaban estúpidamente hacia dentro de su boca.
- ¿Qué? ¿Tan pronto? - dijo con desanimo.
-Claro que si - Jungkook chillo con fingida emoción, jalándolo dentro con él. Las mandíbulas cerraron chasqueando, casi atrapando el trasero de SeokJin mientras se encontraba de pie en la puerta. Él hizo notar su sorpresa, haciendo que algunas personas se volvieran a mirarlo fijamente.
Sonrojándose profundamente el mayor frotó su mano enfrente de su cazadora y se sentó apresuradamente al lado de Jungkook. SeokJin notó que una mujer muy grande estaba sentándose al otro lado de Jungkook, aplastándolos a los dos uno contra el otro. Orillado contra la pared, él sólo podía sentarse desvalido sintiendo como el pecho de Jungkook se apretaba contra su costado.
Jungkook no parecía notar el inconveniente, sólo sacó un manga de Ranma 1/2 y empezó a leer. Jin sonrió, alegre de que Jungkook había traído algo que le gustaba leer. Olvidándose de que estaban sentados un poco más cerca (Sí, fue posible) y leyendo las tiras, la barbilla de SeokJin descansaba encima de la cabeza de Jungkook. Los dos se rieron calladamente cuando leyeron sobre Akane reprendiendo a Ranma por burlarse siempre del diestro P-chan o Ryuoga.
SeokJin se rió entre dientes, y cambió su peso posicionando al pelinegro encima de su regazo para que fuera más cómodo. Al hacer eso los hizo parecer indecentes. Jungkook se sonrojó cuando comprendió que tan íntima era la postura que ellos dos estaban compartiendo, y cómo las personas adultas estaban susurrando disimuladamente.
- Oh mira a esos dos. Como una pareja de recién casados - un señor viejo comentó, sonriéndole confortablemente a Jungkook. Un hombre de negocios que estaba ligeramente calvo se volvió a su esposo y le dijo:
-¿Por qué nosotros nunca podemos ser así de románticos? Abrazándonos y leyendo historietas en el metro? - Él bromeó, y su esposo sonrió, sosteniendo un ejemplar del último Shonen Sunday.
-¿Bien, por qué no lo intentamos? - ambos estaban de acuerdo, se acurrucaron juntos, y empezaron a leer.
Jungkook se puso tenso con SeokJin y se apartaron inmediatamente, los dos tosiendo y ruborizándose ligeramente. SeokJin se sentó mirando fijamente fuera de la ventana mientras Jungkook pretendía leer el resto de su manga.
