B.A.L.R.I.D.T.C

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El vuelo de vuelta a Sydney había sido un tremendo coñazo. Todo el viaje turbulencias y mal tiempo. Pero ya estábamos en casa, y al día siguiente apenas nos vimos las caras. Todos decidimos dormir. Excepto Michael, Ingrid, Luke y yo. Quedaban solo dos días para mi cumpleaños. Ese horrible día en el que todo el mundo te felicita por envejecer. Odio mi cumpleaños. Odio cumplir años. Y menos 19. Porque toda la vida prometí que solo cumpliría hasta 18. Pero claro, eso no es posible.

-¿Qué te perece esta? -Me dijo Luke mientras mirábamos casas en internet.- tiene patio grande para Weasley.

-¿Y si compramos un apartamento en vez de una casa?

-Ni de coña. Quiero una casa.

-Está bien. Pero esa no me gusta. ¿Qué tal esta? Tiene buena pinta.

-Sí, si que la tiene.

Ingrid se asomó entre nosotros para ver lo que estábamos mirando.

-No puedo creer que te vayaas de casa. -Me dijo mirándome tiernamente.

-Ingrid, pareces mi madre. -juntó nuestras mejillas y me abrazó provocando que mi cara se deformase.

-Aunque se va a agradecer una persona menos en el baño por las mañanas.

-Ya decía yo...

-Y tú, Lukey, más vale que me la cuides.

-Ingrid no nos vamos todavía, estamos buscando...

-Yo sólo lo digo. Llevamos años viviendo juntas.

-Angel, mira esta. -Me dijo Luke señalando una casa. Era grande, de ladrillo y madera. Estaba en la ciudad, pero en una urbanización alejada del barullo. Era la elegida.

-Me encanta. Tenemos que ir a verla.

Y así lo hicimos. Esa misma tarde fuimos a verla junto con Michael e Ingrid, que no sabían que hacer y vinieron a acompañarnos para tener más opiniones. Tardamos unos quince minutos en llegar en coche y nos encontramos en frente de la casa. Era grande con el techo triangular de un color marrón rojizo que le otorgaba la apariencia de una casa de campo. Esperando en el porche se encontraba una mujer de mediana edad, muy alta con una falda de tubo y una libreta en las manos.

-¿Sois vosotros los que venís a ver la casa?

Pareció extrañarse un poco al vernos. Pero poco después nos estrechó la mano y entramos. Todo me encantaba. Tenía una decoración moderna pero tradicional a la vez. La cocina era para mí como un paraíso. Y sabía que para Luke también, ya que no paraba de abrir y cerrar la tremenda nevera. Tenía un patio mediano con dos árboles y poco más. Mis amigos ya estaban planeando donde iría la casa del perro y la piscina para el verano.Las habitaciones eran geniales, pero el color no me gustaba mucho. Y lo que más nos gustó fue el sótano. No había nada, eran simplemente cuatro paredes blancas con un suelo de piedra y varias columnas. Pero era gigante. Nos encontrábamos allí cuando la mujer que nos acompañaba se fue escaleras arriba para dejarnos deliberar. Michael e Ingrid estaban cogidos de la mano mirando no sé que sería. Luke me agarró por detrás y me dio un beso en la mejilla.

-¿Qué opinas? - le pregunté apretando sus manos contra mí.

-Yo dormiría aquí esta misma noche. Tú tienes la última palabra.

-Es perfecta. Me encanta.

-¿Entonces qué?

-Que aquí tenemos que montar un estudio.

-Me parece bien.

Me fijé en lo melosos que estaban Ingrid y Mike. Nunca los había visto darse un beso (a parte de la vez que los vi dándose el lote en el porche la primera vez que salí con Luke) y ese día casi no se separaban. Me alegraba por ellos, mi única pregunta era: ¿Qué pasaba con Dan?

-Ey, tortolitos, -Les dije- si queréis os prestamos una habitación.

-¿Eso quiere decir que os la quedáis? - me preguntó mi amiga viniendo a abrazarme emocionada. -Me encanta muchísimo.

-A mi me encantas muchísimo tú, pelirroja. - le dije con tono sexy.

Pasado un tiempo volvimos con la mujer que nos acompañaba y nos dio a firmar unos papeles. Con suerte se arreglaban los papeles del banco en un par de días y ya entrábamos a vivir.

-Va a ser tu regalo de cumpleaños. -Me dijo Michael.

-Calla, no digas eso. Yo no cumplo años.

Estábamos montados en el coche cuando nos dimos cuenta de que no sabíamos qué hacer ahora.

-¿Vamos a comprar pintura? -Preguntó Luke.

-¡Yo se un sitio muy bueno! - Dijo Ingrid dándole media vuelta al volante haciendo que todos nuestros cuerpo se estamparan contra lo que tuviéramos en la derecha.

-Bruta- Dijo michael.

-Lo siento.

-¿Y cual es ese sitio? -Pregunté y ella se rió de si misma.

-Ikea.

Todos en el coche nos echamos unas risas. Después fuimos a Ikea. Y como es lógico, acabamos saliendo con diez botes de pintura, dos tumbonas, fundas de cogines, vajilla, un felpudo para la puerta donde ponía "bienvenido a la república independiente de tu casa" y cuatro estantes. Es imposible salir de Ikea con las manos vacías.

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Hooooola! Esta es la primera parte del capitulo.

Primero que nada muchas gracias por las casi 13k. Es fantástilloso :):):)

Segundo, quedan 10 capítulos para que se acabe la novela :'(

Y tercero. Si has llegado a leer hasta aquí, comentame cuantos años tienes :):) me interesa saberlo. Yo tengo la edad de Angel...es decir, la de Michael en la vida real. Odio crecer.

Os quiero :*

María.

Luck (Luke Hemmings fanfic)¡Lee esta historia GRATIS!