hoy era el cumpleaños de jungkook, y no podía esperar a la hora y el momento de por fin verlo, abrazarlo, besarlo, acariciarlo y llenarlo de las sorpresas que tanto se merecía. jimin contó esos difíciles 81 días lejos de él, no paraba de llamarle cada noche y susurrarle cuanto lo apreciaba y extrañaba. sentía como su pecho se oprimía cada vez que abrazaba a algún familiar y amigo cercano;y no sentía absolutamente nada que no fuera incomodidad. ya que en cambio, con su pequeño jungkook, sentía como podría dominar el jodido planeta con tan solo sentir sus latidos chocar con su mejilla. jungkook no se quedaba atrás, como todo adolescente enamorado, vivía su vida llena de iluciones y sueños, anhelando poder contemplar el atardecer con jimin por el resto de su vida. pero esto costaría muchas cosas entre ellas, tiempo, sacrificio y paciencia.
ese día no podría ser mejor, al fin había podido sentir el calor de su amado, revolver su cabello azabache tiernamente, y abrazar su cintura con ternura y sentimientos de nostalgia. los cuales lo amenazaban con hacerlo llorar. pero, no lloró. recordó que hicieron una promesa de no regar ni una sola lágrima de dolor y tristeza por los inconvenientes que tanto los torturaba a ambos.
jimin, al notar la soledad de su pequeño, buscaba algo o una solución a ese problema. además de un regalo para jungkook. así que una idea rápida e infantil pasó por su mente al pasar frente a una vitrina de una tienda de juguetes para niños. al ver ese pequeño conejito blanco de felpa no pudo quitarse la gran sonrisa que probablemente tendría jungkook al verlo. ya que aún teniendo sus 19, seguía comportándose como un niño cuando era el momento indicado. y no había nada más tierno que eso en jungkook, pensaba jimin.
tarde en la noche ambos se preparaban para la hora de dormir, luego de un día lleno de risas, parques de diversiones, compras y cumplidos sentían una gran emoción en su pecho. pensaban en cuanto tiempo habían esperado para volver sentir ese gran sentimiento de felicidad y sin quejarse de la falta de compañía de el otro. ambos habían quedado en un hotel cercano a la ciudad en donde vivía jungkook en donde se hospedería jimin en su viaje a visitarlo. jungkook cepillaba sus dientes mientras jimin se vestía luego de una larga ducha. este, vistiendo unos yoggers y un sweater negro más grande que su torso se hacercó a jungkook quien apenas terminaba de limpiar las pequeñas gotitas de agua que resbalaban por su boca. miró a través del espejo como el mayor lo abrazó suavemente por atrás apoyando como podía su barbilla sobre el hombro de él. el menor, dándose cuenta de su situación soltó una pequeña risa por su baja estatura. jimin sintiéndose algo avergonzado lo giró suavemente con su ceño medio fruncido y un pequeño puchero en sus labios. acercándose más rozando sus rodillas cómodamente sin ninguna intención.
- ¿por qué si apenas pasaron unos 81 días crecistes tan rápido? ¿con que te alimentaron? ¿bebistes cosas que usan los jugadores de basketball? -jimin mientras preguntaba en susurros con una sonrisa de lado observaba de arriba hacia abajo a jungkook sin ninguna vergüenza. como si estuviera a acostumbrado a verlo todos los días. mientras, jungkook sonreía con esa peculiar sonrisa traviesa que le robaba suspiros a su hyung.
- no hyung, no he crecido. - este bajando su vista y apoyando su espalda baja en el lavabo, escondió su rostro por instinto en el cuello de jimin cuando este lo abrazó suavemente.
"mhm" -jimin asintió y bajo la vista encontrándose con la mirada pérdida de jungkook, alzó su barbilla y conectó su mirada. este subió sus manos a su rostro y comenzó a acariciarlo como si de un terciopelo se tratase. las mejillas del menor se ruborizaron y cambió su mirada a otro lado.
- hyung, gracias. gracias por venir y hacerme la persona más feliz de este mundo.- los ojitos del menor se llenaron de lágrimas y jimin sintió un calor especial y extraño en su pecho haciendo que automáticamente se inclinara a besar los pequeños y suaves labios de su nene. este chico le daba vida y razón de ser. y lo tenía en claro. luego de unos segundos sus manos viajaron por su cintura hasta abarcar ambas de sus piernas alzandolo suavemente para cargarlo hacia la habitación. allí con la cama lista lo depositó en su lado tumbandose junto a él sin dejar de observarlo. busco una imperfección, más sin embargo ninguna encontró. su pequeño era la definición de belleza en persona y peleaba con cualquier dios que deseará desmentir su palabra. dirigió las yemas de sus dedos a sus mejillas y comenzó con un juego de caricias en círculos robandole además besitos y miradas que decían más de lo hablaban. luego de unos minutos, jungkook habló.
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bunny. jikook
Fanfiction"kookie" así llamó jungkook a su pequeño conejo blanco. era suave como el desliz de un artista con un pincel sobre un lienzo, tan delicado como 15 margaritas recién cortadas. más blanco que la misma nieve y curioso cómo un gato en su primera vida. y...
