Hace yá 3 meses fuí con mi mejor amigo Dániel a el bosque para poder observar las estrellas, pues el era un aspirante a astronomo, llevamos todo lo que nos pareció necesario para pasar la noche.
Encontramos un lugar espléndido, una pequeña explanada la cual estaba cubierta de hojas, colocamos las carpas y no prendimos ni una sola luz, tan solo para ver las malditas estrellas.
Esperamos minutos, me dispongo a decirle a mi amigo que deberíamos entrar a las carpas y esperar a que pasaran un poco las nubes, me sorprendí al darme cuenta de que no estaba a mi lado.
Escuché un susurro en el bosque y pensé que mi amigo trataba de jugarme una broma, fuí hasta donde oí el sonido para encontrarme con la escalofriante escena de un claro asesinato, no estaba seguro si era Dániel, debido al susto me fuí corriendo del lugar hacia el auto que estaba a uno 30 o 40 metros de mi, me fuí a casa con los nervios de punta, entré y llamé a la policía pero no contestaron.
Poco a poco se me fue pasando la sensación escalofriante que me había quedado, fuí olvidando detalles y sentimientos, lo único que no podía olvidar era toda esa sangre y partes del cuerpo repartidas por todo el lugar.
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3 meses después... (La actualidad)
"¿Es curioso verdad?...
¿Cómo puede tu mejor amigo explotar así sin más?..."
Estas palabras fueron las que encontré en esa carta, estaba mojada y suicia bajo la puerta de la entrada.
Había escuchado a la persona colocarla con cautela bajo la puerta, pero en el momento que abrí la puerta no encontré más que hojas que dejaba este otoño, salí hácia el exterior con la esperanza de encontrar al autor de dicha carta, o al menos al que la entregó.
Tal fue la sorpresa que me llevé al darme cuenta de que no había nadie en lo absoluto fuera de mi casa, lo cual me pareció extraño pues la carta no puede llegar por si sola hasta mí.
No le dí más importancia y fuí a terminar lo que estaba haciendo, al día siguiente me doy cuenta de que en el mismo lugar donde encontré la primera carta, había otra.
Me dispuse a recoger la carta pero mi cerebro reaccionó en un instante y abrí la puerta con todas mis fuerzas para tratar de visualizar a quien dejaba estas cartas, esta vez logré ver a alguien, un extraño señor de no más de 50 años el cual llevaba un sombrero negro y un saco marrón, le grité pero no respondió.
Abrí la carta y no había más que una calavera pintada con negro, solo eso ni una sola palabra simplemente la calavera, esta vez me preocupé pues una calavera no significa nada más y nada menos que la muerte, me metí dentro de mi casa y tranqué con la cerradura, corrí a buscar una de las sudaderas viejas que tenía y la coloqué en el bordillo de la puerta para que no pueda colocar nada más en ella.
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Este fué la primera parte de esta "Novela". Si les gusta continuaré con ella una vez a la semana. ¡Hasta entonces!