CAPÍTULO 35

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¿Quería jugar? Pues yo le daría juego ...

Me incorporé, tiré de él dejándolo tumbado y colocándome esta vez encima empecé a pasar mis dedos por su boca , chupaba mi dedo y lo volvía a pasar por sus labios , sentía su duro pene palpitar en mi sexo y sin pudor lo agarré y suavemente subía y bajaba mi mano por el , lo miré a los ojos y sus pupilas estaban muy dilatadas , mordiendo mi labio y pasándome la lengua por el, le deje muy clara mi intención , carraspeo su garganta y humedecía sus labios.
Temblaba cada vez que succionaba suavemente y lo rodeaba con mi lengua , cuando note que ya no podría aguantar mucho mas, me coloque su miembro en la entrada de mi húmedo sexo y bajé poco a poco sintiendo como invadía todo mi espacio, hizo un movimiento empujando hacia arriba haciéndome gritar , ahora ya estaba completa y comenzando a seguir un vaivén con mis cadera llegué al clímax , sin mucho que esperar Matías se coloco entre mis piernas y de un empellón volvió a penetrarme , esta vez el marcaba el ritmo y por supuesto su vaivén era mas fuerte cada vez , tomaba mas profundidad y yo ardía con cada toque , mi placer volvía  a florecer y comunicándole que un nuevo clímax me llegaba el se dejaba ir dentro de mi sintiendo nuestros espasmos.

Ya un poco repuestos , Matías salió de mi y basándome dulcemente me susurro al oído...

- Yo también te amo

Abrazados y agotados los dos nos quedamos dormidos.

Todo estaba listo , después de discutir con Matías por llevar una maleta llena de mis cosas que según él, en el campo no me harían falta, nos montamos en su coche y emprendimos la marcha para pasar el fin de semana juntos.

- ¿Cuanto tiempo de camino nos queda?
Pregunté después de una hora de camino.

- Ya falta poco , unos veinte minutos.

Desde que nos montamos en el coche empezó a sonar una canción de Merche tras otra, este hombre tenía un repertorio grabado de esa Mujer , lo miraba de reojo y reía disimuladamente, se sabía todas las canciones, al finalizar una de ellas sonó la voz de una mujer que me encantaba , la canción de Vanessa Martin y Manuel Medrano , el me miro y me guiño un ojo.

- ¿También te gusta Vanessa Martin?

- No la he escuchado mucho pero sé que a ti si te gusta.

- No dejas de sorprenderme...

- Anoche de vuelta a tu casa era la música que sonaba , no es como si fuera adivino .

- ¿Pero cuando lo grabaste?

- Te aseguro que en el tiempo que has tardado en preparar esa maleta me hubiera dado tiempo de hacer muchas cosas.
Me dijo con una sonrisa burlona

- No exageres...

Seguía con la retahíla de mi abundante equipaje y no podía dejar de reír cuando me dijo que, con una toalla , mi cepillo de dientes y mis pastillas anticonceptivas hubiera sido mas que suficiente.
De solo pensar que estaríamos de la cama a la ducha mi cuerpo se calentaba.

- Matías , ¿Has visto ese coche negro?

- Si lleva rato detrás de nosotros.

- ¿Te parece raro o solo son cosas mías?

- Voy ha aminorar la marcha a ver que hace.

-Vale pero ten cuidado.

De cien kilómetros por hora que íbamos se puso poco a poco en setenta ,el coche nos adelantó y suspire aliviada ,ahora nosotros íbamos detrás , Matías cogió un desvío y perdimos de vista al coche.

Cinco minutos mas por un carril de tierra y al final se veía una bonita casa de madera. Por fin habíamos llegado , el lugar era muy bonito, tenía arboles alrededor y en la entrada había unas jardineras con unos rosales preciosos , se veía que el lugar estaba muy bien cuidado.
El día estaba nublado y parecía que iba ha llover , sacamos las cosas del maletero y entramos a la casa y lo primero que llamó mi atención fue la gran chimenea con leña preparada para encenderla , echamos un vistazo a la casa y la verdad era muy acogedora y no le faltaba nada , la nevera estaba repleta de comida y según Matías había dado instrucciones para que hubiese todo lo que necesitaríamos.

- ¿Has venido mucho aquí?

- En un par de ocasiones.

- ¿Acompañado de alguna novia?

- Por supuesto, suelo traer a mis novias aquí.

- Pues yo no soy tu novia.

Matías tubo que ver la cara de pocos amigos que se me puso, porque sin decir nada más se acercó a mi y me abrazó.

- No seas tonta solo bromeaba , las veces que vine fue con José y unos amigos.

No sabía por qué había reaccionado así, pero imaginarme a Matías con otra mujer me hizo sentir muchos celos y sabía que era absurdo, pues yo también había tenido mis aventuras en el pasado.

- Perdona no me hagas caso...

- Eso lo dices porque no viste tu cara.

- Ya para ,que me muero de la vergüenza.

- ¿Además de ansiosa , celosita?
Dijo y empezó a hacerme cosquillas.

Después de un rato correteando por toda la casa intentando escapar para que no siguiera haciéndome cosquillas, agotada levanté las manos en señal de rendición y decidimos preparar algo para comer.
Matías sacó un trozo de costilla y lo puso encima de la encimera.

- ¿No pretenderás que yo prepare eso verdad?

- Yo me encargaré de sazonarla y meterla en el horno , tu saca unas patatas y envuélvelas en papel de aluminio, las hornearemos junto a las costillas.

- Creo que eso si puedo hacerlo.
Le dije sacándole la lengua.

Cuando acabamos de meter todo en el horno saqué una botella de rioja y llené dos copas , oímos que empezaba a llover y salimos a buscar algunos troncos mas para tener suficiente para lo que quedaba de día , la leña se encontraba en la parte trasera de la casa y por mucho que quisimos correr los dos acabamos empapados.






DURA DECISIÓN (Completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora