CAPITULO "1"

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-No...- ese pequeño susurro que se desvanecía en el insistente sonido de la lluvia. En un callejón deshabitado de la ciudad con un hedor desagradable, ahí justo ahí, a lado del enorme contenedor de basura se encontraba una chica de unos 15 años llorando desconsoladamente.

¿Porqué lloraba? tiene razones de sobra, tantas que no las puede asimilar bien. Empezaba a subir el nivel de intensidad de la lluvia, trayendo como consecuencia mas frió del que ya hacía. La chica, con su mayor esfuerzo trato de levantarse; cosa que fue imposible gracias al dolor extremo que sentía en todo su cuerpo, trato de buscar algo con que cubrirse, cosa que también fue imposible. Su última opción fue abrazarse a si misma con la esperanza de calentarse un poco para poder sobrevivir esa noche.

-Ugh- se quejó mientras abría sus bellos ojos azules. Al despertarse por completo volvió a su cruda y cruel realidad, estaba sola...
La joven se levantó con su mayor esfuerzo y salió del callejón. Camino con mucho esfuerzo ya que aún le dolía el cuerpo. Llego a aún pequeño parque, donde se sentó en una banca que estaba debajo de un árbol mientras observaba el paisaje.
-Oye ¿Porque tu ropa está rota?- preguntó una pequeña de unos cinco años de edad.
-Uh...- se quedó callada y algo confundida. -Bueno pues...-no pudo terminar ya que fue interrumpida.

-¡¿Que crees que haces vagabunda?!- le gritó una mujer que al parecer era la madre de la pequeña. La joven solo sé quedo callada observando a la mujer.

-¡¿Que no me piensas contestar bastarda?!- volvió a gritar la mujer mientras se iba formando una pequeña multitud alrededor de ellas.

-¡Mire usted no tiene derecho a gritarme así!- le gritó la joven de ojos azules a la mujer.

-Cállate estúpida vagabunda!- gritó la mujer dandole una bofetada a la joven.

La joven solo se limitó a levantarse e irse del parque.

-Gente estúpida- susurro mientras caminaba. Al pasar por una tienda que tenía un gran vidrio, vio su reflejo y se percató de que su ropa estaba más rota de lo que recordaba, consecuencia de el asunto de ayer. Al recordar esto unas cuantas lágrimas comenzaron a brotar de sus bellos ojos azules. Al darse cuenta de esto rápidamente se limpio y siguió caminando.

-Tengo que conseguir algo de ropa- dijo mientras se dirigía hacia un contenedor de basura. Comenzó a buscar entre la basura sin éxito, hasta que después de un largo rato buscando encontró una chamarra azul y negra, no lo pensó dos veces y se la puso sobre su esbelto cuerpo.

Empezaba a oscurecer, la joven tenía hambre pero, por más que busco en la basura no encontró nada. Caminó por las calles buscando algo que pudiera comer, tenía que apurarse o o se quedaría otro dia sin nada que comer, ni siquiera una gota de agua.

Ya caída la noche, la joven no encontró absolutamente nada de alimento.
-Supongo que otra vez no comeré nada- dijo soltando un suspiro de tristeza, y efectivamente ese día no comió nada.




Tu no estas sola. Yo estoy aquí.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora