Ha pasado un mes desde que viajamos a Europa, estuvimos en varios países hasta llegar a Alemania. La tía Jane había llamado a mamá, Grant estaba fuera de peligro. Podría vivir por mucho más tiempo. Saber eso me hacía la persona más feliz del mundo. Él era el único amigo que tenía, hasta ese momento nadie había estado dispuesto a escucharme, no sin recibir nada a cambio, como los psicólogos a los que asistí. Se merecía vivir, cambió mucho luego de que se enteró de su enfermedad, quizá fue malo antes, pero como todo ser humano tenía derecho a una segunda oportunidad.
Las cosas en ese sentido mejoraron mucho, mis padres nunca se enteraron de mi segundo intento de suicidio, maravillosamente Jatziri había guardado el secreto, seguro que fue obra de Robert. Había enfrentado a mis problemas de otra manera, todo gracias a mi hermano.
- ¡Ann!
- Hueco, te extrañé mucho.
- Lo sé, soy irresistible. Pero no es para tanto, no fueron ni dos meses.
- Cállate. Estoy tan feliz por ti.
- Gracias Annie, a mí me hace más feliz saber que podré molestarte por muchos años más.
El resto de las vacaciones ambas familias las pasamos juntas, si en ese momento Grant y yo nos lleváramos como hace meses supongo que más que vacaciones serían otro infierno para mí. Mi tía y mi madre se la pasaban de compras, mi padre, mi tío y mi hermano hablando de negocios, y el par de arpías compuesto por mi odiosa hermana y mi insufrible prima se la pasaban molestándome o tonteando por ahí. De no ser por ese primo hueco que tengo me lo hubiera pasado de lo peor. Pero claro que Grant no podía estar conmigo todo el tiempo, y ellas lo aprovecharon atacándome una por una.
- Elizabeth, no intentes hacerte la ruda conmigo, para mí tu eres y serás siempre la rara, la chica con la que nadie quiere estar, ni hablar, ni siquiera pasar a tu lado, acéptalo. Si intenté ser amable contigo fue por mi hermano, porque él me lo pidió. Ahora que sabemos que está bien, no tengo porque fingir más, que te quede claro que si no digo nada de lo que has hecho a nuestros padres es porque Robert y Clarissa se encargaron de eso y nadie puede decir una sola palabra, de lo contrario, yo misma haría que te internaran en algún sitio lo más alejado de nosotros.
Emma y yo chocamos cuando me dirigía a mi habitación en el hotel, no dudó ni un según en darme su opinión acerca de mí. Lo único que me inquietaba era saber porque me tenía tanto odio. Yo nunca le había hecho algo, siempre intenté llevarme bien con todos mis primos, pero vamos, desde muy chica me comportaba extraño, ellos hacían lo posible para no estar cerca de mí, al pasar los años noté que no era así, Emma les metía cosas en la cabeza para que no se juntaran conmigo, les decía que estaba loca, que pertenecía a un grupo de brujas y tantas tonterías más que, realmente parecía que las inventaba una niña de cinco años y no una adolescente de catorce.
- ¡Cállate de una vez Elizabeth! Llevo veintiún años aguantándote. ¿Sabes acaso lo insoportable que es vivir con una hermana suicida? ¿Qué tus padres se preocupen más por tu hermana que por ti? ¿Qué todas tus amigas se rían de ti porque tu hermana es una rara? No, claro que no lo sabes. Todo este tiempo he vivido bajo la sombra de mi hermana la rara, la pobre Annie. Si hasta los empleados te prefieren. Me das asco. ¡Te odio!
Ella definitivamente había explotado. Envidia pura es lo que hay en su interior, eso está claro. Yo solo le pregunté por qué me odiaba y bueno, esa fue su respuesta. Algo incoherente y sin lógica alguna, nada de lo que dijo era verdad, puede que lo de sus "amigas" si así se les puede llamar, sea cierto. Además sería desde hace diecisiete años y no veintiuno, digo, porque no soy tan vieja, como ella.
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~Oscuros Recuerdos~
Teen FictionLas "lagunas" mentales que Annie tiene de su infancia poco a poco se llenan con el paso de los días en su último año de bachillerato. Descubriendo algo que, tal vez a nadie le conviene que se sepa, solo a ella, y a su nueva amiga, su prima Lizzie. J...
