Hola! Me llamo Matthew y tenía una vida completamente normal, sí, tenía... Mis padres felizmente casados, una linda novia y muchos amigos, además de ser de los más populares del Instituto. Vivo en USA y soy hijo único...bueno, eso es lo que pensaba....
-Matt!- me llamaba Aubrey con un tono meloso, ella era mi novia- Mira esto!- señaló una de las tantas vitrinas que había en el centro comercial -Es lindísimo, comprámelo, si?- Miraba la joya frente mío, antes de fijarme en el diseño tenía que prestarle atención a lo importante, el precio.
Asu, si que estaba caro, me iba a costar un riñón. Pero Aubrey era mi prioridad, si le gusta es por algo. Mis padres me iban a matar por gastar mi dinero en algo que ni siquiera yo voy a usar. Mi mamá de seguro me iba a coger de mis mechones marrones para luego darme la paliza. Sin embargo, me valía verga en estos momentos, así que pagué.
Coloqué la joya alrededor de su cuello, esta hacía que resaltara su hermosa piel blanca, sus labios rojos, sus brillantes ojos azules y su cabello castaño hasta la cintura. La chica perfecta. Le arreglé un poco el cabello mientras caminábamos por el centro comercial. Ella seguía admirando el collar. Aubrey tenía apariencia de modelo, piernas largas, delgada, cintura y cadera definidas, y no nos olvidemos de su rostro.
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(Aubrey)
Me seguía sorprendiendo que ella saliera conmigo, bueno tampoco es que estuviera tan mal, pero no me consideraba estar a su nivel. Tenía el cabello marrón, medía 1.77 y estaba algo delgado, últimamente no estoy comiendo mucho. Mi piel trigueña y ojos verdes como los de mi mamá. Los dos estamos es en el mismo instituto, en la misma clase, por lo tanto la misma edad, 21. Aunque, no sé cuando es su cumpleaños, tendré que investigarlo porque si se lo pregunto de frente de seguro se molesta.
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(Matthew)
Aubrey robaba las miradas de todo hombre o mujer que pasará a su lado, sea por envidia o por admiración. Levanté las mirada para ver el cielo estrellado, ya era de noche. Le había prometido a mi mamá llegar para la cena, iba a preparar uno de sus famosos estofados.
-Oye Linda- la llamé- Nos vemos mañana a las 4 en el parque cerca a tu casa ¿ok?
Ella solo asintió, los dos fuimos al estacionamiento para luego dejarla en su casa. Mi papá era aficionado de los autos y tenía tres en total, uno para ir a trabajar, ese era medio feito; el segundo para viajes o caminos largos, es una camioneta; y por último un auto de lujo que lo usaba para eventos importantes. Él me enseño a manejar apenas cumplí 16 y saqué el brevete a esa misma edad. Les terminé diciendo a mis amigos que el auto de lujo era mío y siempre lo usaba sin que mi padre se enterara porque siempre llegaba tarde de trabajar.
Mi mamá ya me esperaba mientras que arreglaba la mesa, no obstante; mi papá, todavía. La ayudé a colocar todo para luego solo esperar a que mi padre llegará. Estuve viento TV hasta que llegó y comenzamos a comer.
-Matt ¿cómo te fue?- preguntó el hombre mientras revisaba su horario, sí, mi papá tenía un horario. Es muy organizado.
-Me la pasé con Aubrey
-Déjame adivinar- volvió a hablar Andrew, mi papá- Qué le compraste esta vez?
Le respondí con una mueca extraña, ni yo lograba descifrarla. Era como una media sonrisa con para que me disculpe, un ojos llenos de miedo y unas manos temblorosas.
-Cariño, ya te dije que esa chica es demasiado superficial- mi mamá por fin habló- No es para ti- dijo esta vez con un tono más duro
¿Qué tenían en contra de ella? Literal, era la chica ideal, linda, carismática, inteligente, deportista y muchas cosas más. Este tipo de conversaciones siempre me dejan sin hambre, así agradecí y me levanté para dejar las 3 cuartas partes de mi cena. Subí a mi dormitorio para tirarme en la extensa cama. No tenía sueño así que me quedé mirando las paredes azules, hasta que alguien comenzó a tocar la puerta.
-Pase
Veo el cabello rubio de mi mamá asomándose por la puerta. La semana pasada se lo había cortado y este había quedado como hongito, según ella esta de moda entre las madres dejarse el cabello corto. Sus ojos me miraban con preocupación y tenía un gesto no muy alegre que pocas veces veía. Se acercó a mi cama y se sentó junto mío, y así acariciarme dulcemente la cabeza.
-Estoy preocupada- soltó de repente
-¿Por qué?- pregunté igual de preocupado que ella, le tengo muchísimo cariño a mi mamá- ¿Tienes algún problema?
-No exactamente- esa respuesta me desconcertó- Estoy preocupada por ti
-Eh?
-¿Por qué has dejado de comer?¿Algo te angustia?
-¿Qué? No- dije convencido- Simplemente no tengo ganas
-Confío en ti
Colocó mi cabeza en sus piernas mientras que me acariciaba el cabello. Se sentía bien, tanto que hasta me quedé dormido.